Vamos a pensar como nosotros y no como ellos

Tenemos que entender que construir un modelo social diferente a los conocidos hasta ahora, NO SE VA A LOGRAR POR VÍA ELECTORAL ni con revocatorios. Hay que alzar la voz y pelear en colectivo, frente a la injusticia existente para desalojar el dolor de millones de seres humanos producto del hambre y la miseria en que viven, ese nuevo modelo social tiene que edificar una educación liberadora para entender que nuestros cielos y nuestros mares deberían de seguir siendo azules y no gris producto de la contaminación ambiental, para que nuestros jardines se llenen de colores y nuestros bosques sigan siendo verdes, para que los cañones que disparan no se vuelvan a escuchar, para que el sol salga para todos y de luz al pensamiento y a la reflexión, una educación liberadora tiene que enseñar a escribir versos de amor por la humanidad, una educación liberadora tiene que buscar caminos para un mundo feliz y que aprenda a escuchar. En otros términos una educación liberadora tiene que enseñar a que la utopía puede plasmarse en la cotidianidad de la vida.

Hay quienes piensan, producto de ese transcurrir alienante que los latinoamericanos somos incapaces de romper las cadenas que arrastramos de ese pasado y presente colonial, que nuestra condición de dominados, ya forma parte de nuestra naturaleza individual y colectiva y que la nueva realidad de un mundo globalizado, nos condena eternamente a seguir bajo la tutela del que domina, producto de esas relaciones de poder que lo mantiene como amo y señor de los escenarios que el poder promueve. Pero a lo largo de nuestros procesos históricos, siempre ha surgido el contrapoder de ese poder, es la lucha de clases que se manifiesta permanentemente, expresión de las contradicciones que encierran las sociedades o modelos económicos injustos, es más, la lucha de los pueblos por la emancipación de sus respectivas patrias, ahora va más allá de la lucha de clases, pues se presenta la lucha de valores contra valores, que reclama el respeto a la idiosincrasia de los pueblos y a su cosmovisión del mundo. Desde la misma resistencia aborigen, pasando por la guerra de independencia hasta nuestros días, nuestros pueblos han resistido y se han rebelado frente a la opresión y como ejemplo podemos tomar lo que en una oportunidad indicara el propio Francisco de Miranda donde señalaba la necesidad de: "Unámonos por nuestra libertad, por nuestra independencia. Que desaparezca de entre nosotros las odiosas distinciones de chapetones, criollos o mulatos, etc. Estas sólo pueden servir a la tiranía, cuyo objeto es dividir los intereses de los esclavos para dominarlos unos por otros". (Proclama. Londres, 1801. A.G.M., XVI, pp106).

Es hora de que entendamos que el eurocentrismo ha marcado siempre límites para el conocimiento en nuestro continente Abya Yala, que nuestra realidad es otra y que por lo tanto nuestros análisis no deben estar a la "luz" de quienes siempre han establecido relaciones de poder para establecer criterios que no tienen que ver con nuestras propias verdades.

UNA SOCIEDAD EDUCADA PARA LA LIBERTAD

Tenemos que entender que construir un modelo social diferente a los conocidos hasta ahora, no se va a lograr por vía electoral ni con revocatorios, hay que alzar la voz y pelear en colectivo, frente a la injusticia existente para desalojar el dolor de millones de seres humanos producto del hambre y la miseria en que viven, ese nuevo modelo social tiene que edificar una educación liberadora para entender que nuestros cielos y nuestros mares sigan siendo azules y no grises producto de la contaminación ambiental, para que nuestros jardines se llenen de colores y nuestros bosques sigan siendo verdes, para que los cañones que disparan no se vuelvan a escuchar, para que el sol salga para todos y de luz al pensamiento y a la reflexión, una educación liberadora tiene que enseñar a escribir versos de amor por la humanidad, una educación liberadora tiene que buscar caminos para la fraternidad, solidaridad, convivencialidad para un mundo feliz y que aprenda a escuchar. En otros términos una educación liberadora tiene que enseñar a que la utopía puede plasmarse en la cotidianidad de la vida y para tales fines "El título de maestro no debe darse sino al que SABE enseñar esto es, al que enseña a aprender, no… al que manda aprender, o indica lo que se ha de aprender, ni…al que aconseja que se aprenda.

El maestro que sabe dar las primeras instrucciones, sigue enseñando virtualmente todo lo que se aprende después, porque enseño a aprender. Su ministerio es de primera necesidad, porque influye en los demás estudios." (RODRIGUEZ, Simón. Obras Completas. Tomo I, Pp. 247).

En esa sociedad tiene que formarse el maestro para hacer de la escuela, un instrumento donde el educando admita la tolerancia, el dialogo, la diversidad del conocimiento, la disciplina consciente, que se estimule la curiosidad, la cultura y la idiosincrasia de nuestros pueblos, la ciencia, nuestra historia, la praxis de la democracia real, en otras palabras se reconozca al maestro, como Bolívar reconoció a nuestro Simón Rodríguez: "Usted, maestro mío, cuánto debe haberme contemplado de cerca, aunque colocado a tan remota distancia! Con qué avidez habrá seguido usted mis pasos dirigidos y anticipadamente por usted mismo! Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló. Usted fue mi piloto, aunque sentado sobre una de las playas de Europa. No puede usted figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que usted me ha dado: no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que usted me ha regalado." (Ibíd. Pp. 69-70).

Ese pensamiento único que tanto el socialismo como el capitalismo quieren imponer en los diferentes sistemas educativos y ahora acompañados con los medios de comunicación, trae consigo sus propias contradicciones producto de las imposiciones, tanto de ideas como de dogmas, que vienen acompañadas en las realidades sociales donde se elaboran prácticas de injusticia social, que genera necesariamente lucha de clases. Esa lucha de clases, al adquirir conciencia de clase, la hace subversiva porque se plantea ir más allá de la simple reivindicación y termina siendo a mediano o largo plazo una lucha por la emancipación de los pueblos. Producto de estos escenarios, encontramos en América Latina y el mundo, una especie de frustración frente a las ideologías que hasta el momento han dominado el pensamiento de la humanidad, ideologías que en boca de sus propios impulsores prometían solucionar los problemas del mundo y más en aquellos países donde la pobreza siempre se ha manifestado consecuencia del saqueo que los grupos políticos y económicos le hacen a las riquezas de sus propios países. Los gobiernos a nombre de esas ideologías anunciaban y siguen anunciando el paraíso que todos íbamos a disfrutar en igualdad de condiciones. Los acontecimientos que vienen sucediendo en América Latina, Europa y el mundo contra sus respectivos gobiernos, identificados unos con el socialismo real y otros con el capitalismo, son una muestra efectiva de que las cosas en el planeta desde hace tiempo andan mal y los pueblos ya no soportan sobre sus espaldas el desastre en que los han sumergido.

OTRO SIGNIFICADO

El movimiento espontáneo llamado los indignados, las luchas del movimiento indigenista donde el zapatismo es hoy día un icono, la pasada huelga campesina de Colombia, las protestas estudiantiles y magisteriales que actualmente libra México, la lucha de los indígenas venezolanos frente a la entrega que hace el gobierno del Arco Minero del Orinoco a los grandes conglomerados del gran capital, las revueltas populares por la comida que en el escenario venezolano se están dando, las luchas del movimiento obrero por contratos colectivos justos –entre otras manifestaciones- es una muestra "simple" de lo que estamos señalando. Esas luchas vienen tomando otro significado, los aleja de la simple aspiración reivindicativa, para lanzar nuevas consignas que encierran en su contenido la protesta clara frente a los sistemas o modelos socio-económicos, que hasta el momento el mundo ha distinguido, pues los mismos sólo han marcado desesperanza en la solución de los principales problemas que en la actualidad ahogan la humanidad. Sin embargo, hay que reconocer que el sistema-mundo capitalista global impone valores tan individualizados y egoístas en cada una de las personas, que hace extremadamente difícil construir un "nosotros" para pensar, reflexionar y edificar un modelo civilizatorio distinto que encuadre otras formas de sociedades diferentes a las que tenemos. Pareciera que el imaginario social colectivo este castrado, donde la iniciativa desaparece y la resignación toma la cotidianidad de los pueblos conducidos por la ideología dominante y donde la tarea de los que aspiramos cambiar el mundo, para romper ese círculo de la dominación, se hace cada día más duro para despedazar ese espacio vicioso y poder convencer de que un mundo distinto al que tenemos es posible. Convencernos y convencer a otros de que hay formas mejores, observables o verosímiles, de organizar modelos socioeconómicos distintos a los que hemos conocido, es una tarea dura, utópica, pero con posibilidades reales de materializarla pues si recobramos nuestro imaginario social colectivo, es posible inventarla. Pero a la vez deberemos meter en razón y mostrar que, para mantener social, económica y políticamente esas representaciones requieren crear un método orgánico, algo que no podemos hacer sin acompañamiento, es necesario entonces agrupar, debatir y reflexionar en colectivo. La teoría y la práctica de tal constancia llevan necesariamente a adquirir una visión crítica de la totalidad en la que estamos inmersos, y ello nos lleva a retar práctica y teóricamente a los conciliábulos duros del poder. Favorablemente, lejos de la homogeneización que se esperaba del sistema capitalista globalizado, van surgiendo numerosos movimientos críticos de gran reflexión dentro de las sociedades y la política. Este debate de diversificación de identidades y conflictos tiene una riquísima multiplicidad de historias, puntos de partida y búsquedas locales y regionales.

LAS RELACIONES DE PODER

Esos movimientos -más o menos parciales o totalizadores- logran permanecer, enriquecerse en su encuentro en el marco de la praxis y aspirar a ser parte de una enmarañada red de corrientes de orden global, así como globales son los amplios mecanismos y ámbitos del mercado capitalista mundial. Todo este panorama del mundo del capitalismo, independientemente de sus contenidos e identificaciones, llámense como se quieran llamar (capitalismo privado o de estado), al ponerse en práctica o plasmarse en formas de gobierno, terminan estableciendo relaciones de poder, se convierten en ideologías negadoras de la libertad, la democracia, la diversidad del pensamiento, la dignidad de la persona humana, el bien común, la solidaridad, fraternidad, convivencialidad, para convertir la sociedad en incluidos y excluidos, en los de arriba y los de abajo, estableciendo de esta manera relaciones de dominación, relaciones de dominación que se instauran a nombre de un "Estado" cuyo origen se encuentra en el llamado "Estado Metropolitano Español"(caso América Latina y el Caribe), donde el poder se expresa en la verticalidad del mismo, se establecen marcadas diferencias de clase y los privilegios sólo están al lado de los que dominan. Se quiera o no reconocer, esas formas de poder representan ese proceso colonizador que en particular fue y al que ha sido sometido el continente latinoamericano, sobre el cual se ha querido edificar tipos de gobierno, que terminan reproduciendo el modelo de dominación colonial, bajo nuevas sistemas o modalidades de la llamada modernidad, hoy bajo la marcada influencia de nuevos procesos de recolonización, en una nueva era tan pervertida o más que la anterior, llamada globalización.



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Enrique Contreras Ramirez

Militante de Ruptura

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