Hay que desaparecer el sistema educativo venezolano

De allí el acoso laboral de los malos sueldos, la persecución contra los maestros que reclaman sus derechos, las malas condiciones de los locales escolares, la reducción de los presupuestos de las universidades autónomas, la descalificada academia de las llamadas universidades bolivarianas, la renuncia masiva de docentes a todos los niveles del sistema educativo venezolano, la deserción escolar –entre otras variables-.

El conocimiento, como expresión de la filosofía es un saber complejo sobre la vida y donde la humanidad ocupa el centro de su actividad en sus relaciones. Esa relación es al mismo tiempo cognoscitiva, valorativa, práctica y comunicativa, en su síntesis. Pero debe entenderse que en el saber lo cognoscitivo (gnoseológico) y lo valorativo (axiológico), se integran en unidad indisoluble; que es necesariamente ontocreadora, pues a la humanidad no sólo le interesa qué son las cosas, sino para qué le sirven. La humanidad constantemente está emitiendo juicios valorativos, a partir de su siempre visión crítica de la realidad.

Dentro de éste marco quiero ubicar la relación y el que hacer laboral del Sistema Educativo Venezolano, como una realidad existente, en todos sus planos.

Entiendo que el perfil educativo, que siempre se le ha querido dar a la educación históricamente, siempre ha respondido a la clase que domina a través de sus partidos políticos y hoy en el llamado gobierno bolivariano responde a los intereses del nuevo orden mundial, en ese esquema de las doctrinas económicas del neoliberalismo globalizador que termina en su fin único, de acabar con la escuela, para dejar en la ignorancia a las generaciones venideras y de esta manera dejar el camino abierto para que el gran capital, pueda explotar incondicionalmente la industria minero-extractiva venezolana tal y como ya han comenzado hacerlo en el llamado Arco Minero.

Todo responde a un macabro y perverso plan, ya nuestro Libertador en su visión de futuro no lo había advertido al indicarnos: "Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia." (Del discurso ante el Congreso de Angostura del 15 de febrero de 1819).

De allí el acoso laboral de los malos sueldos, la persecución contra los maestros que reclaman sus derechos, las malas condiciones de los locales escolares, la reducción de los presupuestos de las universidades autónomas, la descalificada academia de las llamadas universidades bolivarianas, la renuncia masiva de docentes a todos los niveles del sistema educativo venezolano, la deserción escolar –entre otras variables-.

Para el opresor la educación no es una práctica para la libertad, no es un proceso ontocreador, no es instrumento para la realización plena de la democracia y menos sembrar en el educando una propuesta dialéctica y crítica, que se conjugue tanto en la práctica, como en lo teórico, para elevar el conocimiento de una condición que necesariamente hay que estar transformando, para que se vaya dando y generando un proceso de emancipación de nuestros pueblos.

Cuando hablamos del Sistema Educativo, me refiero a un todo, donde el alumno y el docente se traten de integrar para lograr objetivos, fines y propósitos, que tengan como meta la construcción del nuevo hombre, que sea capaz de escapar a los modelos de dominación existentes llámese socialismo o capitalismo, cuya relación ha establecido la constante entre opresor-oprimido, dominante-dominado.

EL CONCEPTO TRABAJO

Se entiende que el trabajo es un proceso creador entre el hombre y la naturaleza. El hombre a través del trabajo pone en movimiento las fuerzas naturales que pertenecen a su corporeidad (brazos y piernas, cuerpo) a fin de apoderarse de los materiales de la naturaleza bajo una forma útil para su propia vida. Por medio del trabajo el hombre crea y transforma la naturaleza y desarrolla su potencialidad, su propia naturaleza genérica.
El trabajo es una facultad exclusiva del hombre. El animal actúa de manera instintiva sobre la naturaleza y no se diferencia de ella, mientras que el hombre realiza una actividad creadora, libre y consciente orientada a fines: la producción.

Partiendo de éste concepto y haciendo la analogía, el trabajo del docente es una actividad creadora, libre y consciente –vale entonces la interrogante- hasta dónde el trabajo del docente es eso.

En éste presente no hay respuesta, porque el caos ahoga el todo, sin la posibilidad de alternativas ante ese nuevo paradigma llamado globalización, todo dentro de ese llamado Estado Mundo.

Eliminar la educación, es un objetivo de ese mundo globalizado, es un propósito impostergable, mantener en plena ignorancia a los pueblos para evitar que tomen conciencia de sus propias realidades es uno de sus objetivos primordiales y para tales fines las nuevas tecnologías están cumpliendo con ese propósito, ejemplo de ello es tener a un ser humano pegado a un celular jugando, chateando, rebuznando y alejado totalmente de su propia realidad, de su verdad. Las horas excesivas de televisión, los juegos electrónicos y el uso de la computadora resultan en una acumulación de consecuencias negativas, cuando no se tiene conciencia de estos escenarios.

Inventar un modelo de sociedad distinto a los que conocemos, es una tarea impostergable. Una sociedad profundamente nacionalista, democrática, patriótica y alejada totalmente del llamado socialismo y capitalismo es una tarea para evitar seguir siendo colonia de el gran capital, de lo contrario pereceremos como naciones. Nuestro Simón Rodríguez nos dibujó el camino.


 



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Enrique Contreras Ramirez

Militante de Ruptura

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