Presidente Maduro, mejor es rendirse, como una vez lo hizo Chávez un 4 de febrero de 1992

Desde que usted asumió el poder, primero como presidente encargado, y luego electo por un poco más del 51% de los electores en abril de 2013, el ejercicio de su poder ha sido contrario al desarrollo del país.

Usted ha vivido durante estos tres años, junto con los panegíricos de la cúpula del Partido “Socialista” Unido de Venezuela (PSUV), sólo para el beneficio propio y de una camarilla quienes como platelmintos sólo nos han dejado sus excrementos cuya expansión nauseabunda ha originado una pobreza y miseria sobre la mayoría de los venezolanos, ese pueblo, del cual tanto invocan los ataviados de rojo desde sus ilegítimas posiciones de poder, sólo como retórica, porque hace tiempo que dejaron de gobernar.

¿En cuál país vive usted? ¿En la Venezuela de las colas, la escasez de comida y medicinas, cauchos, baterías, pésimos servicios públicos o en su prosopagnosia, la cual esta enfocada en un lastre semántico al frente de un televisor que sólo tiene acceso a la pantalla de Venezolana de Televisión?

Presidente: Las palabras que salen de su boca se han convertido en enrollados de bazofia que terminan de contaminarlo en su agonía política. Ya no tiene argumentos. Ya no hay cifras de reducción de la pobreza. Al contrario, ahora las esconden. Pero aunque el Banco Central de Venezuela (BCV) o el degradado Instituto Nacional de Estadísticas (INE) queden en afasia, el pueblo, es decir, los millones de venezolanos que estamos sobreviviendo con míseros salarios ante una espantosa inflación y mafias especuladoras, es decir, los bachaqueros, no necesitamos conocer las cifras “oficiales” de la economía, para saber que cada día somos más pobres ¡Sí pobres! Porque ese ha sido su único logro. Multiplicar la miseria de un país.

Ahora, cuando todo el mundo, no sólo la Organización de Estados Americanos (OEA), sino el llamado G-7 (Estados Unidos, Canadá, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, Japón), o hasta la creación de Chávez como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) mencionen que Venezuela está atravesando un complejo, difícil y triste espacio de la historia, usted presidente, lo único que hace es insultar e insultar a quienes le critican y se le oponen. Y nos preguntamos: ¿Es un delito, presidente, exigirle como jefe de Estado, qué su gobierno haga algo para que un niño o anciano no muera por falta de medicamentos? ¿Hay que ser sumiso e indolente ante una madre cuyas lágrimas llenas de desesperanza sólo reclaman leche o pañales para sus hijos? ¿Debemos callar porque un kilo de carne cueste un tercio del salario mínimo? ¿Tenemos que prostituir el concepto de “patria”, sobre una patria que está muriendo en las calles por el hambre, las enfermedades y los asesinatos? ¡No presidente!

Desde que usted llegó al poder estamos viviendo muchas guerras: guerra económica, guerra mediática, guerra psicológica, guerra imperialista y hasta guerra bacteriológica. El resultado de todas esas guerras esta a la vista bajo su mando. Referirme sobre ello sería pleonástico. Para qué voy a preguntarle si en alguna ocasión ha estudiado el concepto de polemología, porque es evidente que en su praxis la única forma de enfrentar una guerra es a través de ofensas, calumnias, amenazas e inconstitucionales sentencias como aquellas que dirimía el tribunal del “pueblo” presidido por Roland Freisler, por órdenes de Adolfo Hitler, es decir, siguiendo el ejemplo del nazismo.

Presidente Maduro, usted es el principal responsable del hundimiento de Venezuela. Usted fracasó como líder. Fracasó como político. Fracasó como presidente. Y más preocupante es saber que fracasó como ser humano, porque durante su cancerígeno gobierno, si algo se hizo evidente fue la degradación humana, no sólo por la corrupción evidente que rodea a sus congéneres serviles, sino el ver a un pueblo humillado en esa condición humana ante sus necesidades de hambre, sed, sueño, vida y esperanza por un futuro mejor.

Presidente, aferrarse al poder, a costa de lo que sea, aunque ese costo termine de impregnar de sangre a esta malherida Venezuela no lo queremos la mayoría de los venezolanos. Haga lo que haga, ha perdido la guerra. Mejor es rendirse, como una vez lo hizo Chávez un 4 de Febrero de 1992.

¡Ríndete Maduro! Entrega Venezuela a los venezolanos. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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