La elecciones del 6-D: Una cuestión de conciencia y maquinaria

Las elecciones parlamentarias del 06 de Diciembre constituyen un hecho VITAL para la continuidad del proceso revolucionario. Salvando los hechos acaecidos en el año 2.002, es este el momento de mayor complejidad para nuestra revolución. El imperio norteamericano, sus aliados internacionales, los poderes fácticos nacionales y sus partidos políticos han logrado desarrollar un plan de desestabilización basado en una alteración significativa del hecho económico, y por ende, de la cotidianidad de la familia venezolana. Han impulsado una GUERRA ECONOMICA, la cual se centra en una política de deterioro de los precios del petróleo, en un ataque feroz a nuestra moneda, en la promoción de una inflación inducida por el efecto de una dolarización del mercado (Dólar Today), en el contrabando de extracción, en el bachaqueo de productos del consumo básico de la población, en el acaparamiento y la especulación, la cual ha provocado un gran descontento y desasosiego en nuestra población. Los enemigos de la Revolución Bolivariana han apostado al quiebre de la voluntad política de nuestro pueblo para producir una derrota al Chavismo en las elecciones a la Asamblea Nacional. De concretarse, se iniciaría un proceso de inestabilidad, ingobernabilidad, de profundos conflictos que harían predecible las iniciativas del Imperio y sus lacayos para materializar la interrupción definitiva de la revolución.

CONCIENCIA Y ORGANIZACION.

Debemos comenzar por aceptar, que a escasas semanas para la realización de las elecciones parlamentarias, la guerra económica continúa generando malestar e incertidumbre en la población venezolana. Y podría afirmar que la misma se acentuará. Por ello, el reconocimiento de esta realidad nos coloca en la posibilidad de visualizar y definir la estrategia para conquistar la victoria del 6D. A mi juicio, los elementos fundamentales para abordar con éxito la campaña electoral están en la dimensión ética de la revolución y en la eficiencia de su organización. La conciencia que se construye en la praxis del proceso se ha sustentado en los valores del socialismo como la igualdad, la justicia, la libertad, la solidaridad, entre otros. La Revolución Bolivariana colocó en el centro de su accionar al ser humano, y hasta ahora, en sus 15 años de existencia posee grandes logros que definen su condición ética.

El fortalecimiento de la democracia participativa y protagónica, la reducción de la pobreza, el incremento de la inversión social, la disminución de la desigualdad, una nueva redistribución de la riqueza, la política de las Misiones, la erradicación del analfabetismo, el incremento de la matrícula escolar en todos sus subsistemas, la reducción de la desnutrición, la universalización del servicio de salud, la disminución del desempleo, el incremento del acceso a la tecnología, el aumento de pensionados y el fortalecimiento geopolítico, entre otros, son hechos incuestionables que caracterizan la vocación socialista, profundamente democrática y humanitaria de nuestro proceso revolucionario y bolivariano. La voluntad política del pueblo ha sido puesta a prueba 19 veces. Su compromiso con la revolución se ha reafirmado en 18 oportunidades electorales. Por lo tanto, apelar nuevamente a la conciencia y a la ética de ese gran tejido social que se ha construido es condición imprescindible para alcanzar la victoria. Profundizar, fortalecer y acerar la conciencia de nuestro pueblo es una tarea ineludible para el abordaje estratégico del 6D.

El otro elemento se refiere a la organización. A eso que se denomina “maquinaria”. La arquitectura organizativa del PSUV está concebida para defender políticamente la revolución bolivariana. La vanguardia ubicada en instancias como los CLP, las UBCH, las patrullas sectoriales y los equipos políticos nacional, estadal, municipal y parroquial deberían provocar una gran victoria. La búsqueda organizada del voto (1 x 10), si se lleva a cabo con responsabilidad y disciplina, debería promover un torrente electoral imbatible. Si le sumamos el importante esfuerzo que generan otras organizaciones revolucionarias que constituyen junto al PSUV el Gran Polo Patriótico estamos refiriendo una gran fuerza capaz de derrotar a la guerra económica, al odio, la violencia y al MUD.

El GPP Y LA GUERRA ECONOMICA.

Las medidas de cierre fronterizo adoptadas por el presidente Nicolás Maduro han puesto al descubierto el complejo entramado denominado Guerra Económica. La relación puesta en juego entre el petróleo, el contrabando, la corrupción, el paramilitarismo, la dolarización, el acaparamiento, la especulación, la escasez, el narcotráfico y el protagonismo mediático han sido visibilizados con mucha fuerza por nuestro pueblo. Para muchos sectores de la población, la guerra económica dejó de ser una mera retórica o ficción del gobierno. Es una realidad política orientada a derrocar el régimen constitucional y producir un gran desajuste en el contexto latinoamericano

El Estado Bolivariano ha enfrentado con firmeza la guerra económica. Sus poderes constitucionales, sus instituciones públicas y su FANB se han desplegado de manera orgánica para hacerle frente a este macabro plan de la derecha internacional y nacional. Nuestro pueblo ha sido testigo de la gran cantidad de productos que han sido incautados a comerciantes, empresarios, contrabandistas y bachaqueros. Igualmente, de la cantidad de operativos que realizan la ZODI, la SUNDEE, los inspectores populares en los diferentes establecimientos de la economía nacional. Esta actividad de fiscalización y control por parte del gobierno ratifica la disposición y el compromiso de defender las conquistas alcanzadas por nuestro pueblo para su buen vivir. Pero, también reivindica la unión cívico militar como garante del sostenimiento del proceso político.

Sin embargo, no ha sido suficiente. Se requiere un músculo organizativo que se coloque a la vanguardia de esta lucha. Que promueva y acompañe la repolitización de los sectores populares y las capas medias de la sociedad. Me refiero a la participación protagónica del Poder Popular y las fuerzas políticas de la revolución contra la guerra económica. No tengo duda alguna que esta gran batalla se ganará si fortalecemos y blindamos la conciencia revolucionaria de nuestro pueblo. Conciencia y organización para garantizar una victoria contundente.

El PSUV y las otras organizaciones partidistas, así como también los movimientos sociales y el poder popular están en la obligación de articular un plan de movilización, agitación y comunicación contra la guerra económica. Este hecho, de por sí, es a mi juicio, un elemento fundamental de la campaña electoral. Como lo dijimos anteriormente, la profundización de la conciencia revolucionaria requiere de una praxis que la posibilite. También, de una organización y de una comunicación eficaz, persuasiva, convincente. Estoy plenamente convencido que nuestro enemigo político electoral es la Guerra Económica.

Qué hacer? Movilizar, agitar, debatir, comunicar, persuadir, organizar, todas acciones de hacer que deben traducirse en un plan de iniciativas políticas que conduzcan al fortalecimiento de la conciencia de clase, al carácter ético de esta revolución, lo cual aseguraría electoralmente los resultados del 06 de Diciembre.

Con lo antes expuesto, nuestro atrevimiento político se dirige hacia la profundización de la conciencia revolucionaria, mediante la asunción de una acción eficaz que confronte y derrote en la práctica la perversidad de la contrarrevolución. Evitemos que ciertos sectores populares hagan suyo la prédica de la derecha sobre el supuesto fracaso de la revolución y la ineficacia del modelo socialista. Reivindiquemos el legado del Comandante Chávez, defendamos al Plan de la Patria, los logros de la revolución, en fin, la pertinencia histórica de este hermoso proceso.



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Jesús Alberto Álvarez González


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