Si el gobierno quiere unidad tiene que mostrar transparencia

n situaciones como los actuales, en que una marcada injerencia en nuestros asuntos internos por parte el coloso imperial nos pone al borde de las posibilidades de una invasión armada, ha llegado el momento en que necesitamos el concurso la mayoría de la ciudadanía para repeler cualquiera acción bélica en contra de nuestro país, lo cual a pesar de la inmensa cantidad de disociados que conforman la derecha apátrida no es una entelequia, ya que ante lo difícil de creer que en la oposición existen venezolanos a quienes le duele la patria, se oponen por ejemplo las palabras de Jorge Olavarría (creo que en un momento de crisis del gobierno del comandante Chávez con el gobierno colombiano), el cual expresaba que a pesar de su oposición al gobierno, ante un conflicto armado con el vecino país, iba a tener que fijar posición como buen venezolano al lado de la patria.

Pero retrotrayéndonos en el tiempo en referencia lo anterior, nos encontramos como, tanto “el mocho” Hernández como algunos otros prisioneros políticos adversos al régimen de Cipriano Castro, desde las mazmorras en donde estaban encarcelados, emitieron su grito de guerra a favor del país ante el bloqueo de las potencias extranjeras de 1902.

Y si nos queremos alejar más aun en nuestra historia, vemos con admiración, como el general Bermúdez, hasta ese momento enemigo a muerte del Libertador, a pesar de ser un hombre atrabiliario y de relativa poca cultura, no dudó en venir a auxiliar con sus tropas al Libertador en Barcelona, el cual pedía ayuda desesperada ante el peligro que representaba para la Segunda República, la caída de dicha plaza en manos de los Españoles.

Si a estos hechos ejemplares unimos experiencias externas al respecto, valga nombrar sólo una: El régimen estalinista en la Unión Soviética que previo a la segunda guerra mundial se había convertido en una dictadura férrea, no solo hacia los enemigos internos al socialismo, si no que había “purgado” de manera brutal las propias filas del partido comunista, teniendo este régimen de cara a la población un comportamiento dogmatico y arbitrario, cuyas normas pasaban por la exigencia de lealtad absoluta al “padrecito” Stalin. Dado el avance (hasta ese momento indetenible), de las tropas hitlerianas al interior de la Unión Soviética al inicio de la 2ª Guerra Mundial, el mismo Stalin, ante esta situación de vida o muerte para la Unión Soviética, hubo de dejar a un lado el dogmatismo partidario, cambiando las formas de su discurso de cara a la población en general. Lo anterior es una demostración de la entrada en juego de los factores inherentes a la llamada política real o “real politic” acorde a su nombre usual en alemán. Este cambio de Stalin en las formas desde su primer discurso al inicio de la guerra, le logro granjear el apoyo masivo del pueblo ruso, siendo los resultados del mismo de tal magnitud, que hasta la Iglesia ortodoxa recolectó fondos en pro del esfuerzo bélico de los soviéticos en contra de la Alemania nazi. Lo anterior es un ejemplo del manejo de la antes nombrada real politic”. Aunque en este último caso más que en forma revolucionaria fue una forma maquiavélica de manejar dicha política real, ya que Stalin posterior a esto no cambió en nada su metodología, y siguió ejerciendo el poder como un fin en sí mismo, lo cual difiere en relación a los fines del punto de vista revolucionario, cuyo enfoque acerca del equilibrio entre los principios ideológicos dentro de un contexto determinado, se pueden resumir exponiendo que en el marco de las circunstancias reales que rodean la evolución de cualquier proceso político, se le pueden hacer concesiones tanto al enemigo interno como externo, lo que si no se puede permitir es que dichas concesiones rebasen los principios ideológicos por los cuales se guía dicho proceso en sí.

Valga este introito para entrar en la materia correspondiente al título de este artículo. El cual se centra en la necesidad de nuestro gobierno de convencer si quiere perdurar.

Así no es inusual tropezar a diario, con ciudadanos que hasta hace muy poco pertenecían o simpatizaban con el PSUV u otros partidos que conforman el apoyo al gobierno Bolivariano, o sencillamente partidarios del Chavismo como expresión de gobierno, los cuales ante el impacto innegable de la crisis actual, afirman estar dispuestos a dar su voto a la oposición como voto castigo, aduciendo además de estar cansados de ser engañados por este gobierno, y asqueados por la alta corrupción administrativa. Lo anterior, que el gobierno mejor que nadie conoce, ya que se refleja en sus propias encuestas de opinión, lo debería obligar a desvincularse de cualquier omisión o falsedad que atempere o cubra acciones irregulares en la gestión de cualquiera de sus funcionarios, sobre todo en los altos niveles administrativos, es más, debería adelantársele a la oposición en las denuncias, tomando correctivos inmediatos y llevar a tribunales en el mínimo de tiempo a los incursos en dichas irregularidades (¡coño!, y que no me vengan con el cuento de la existencia de no sé cuantos funcionarios penalizados, o en proceso de serlo; esos solo son “los rebaña sobras”, la población desea ver entre rejas a los culpables públicos y privados que se llevaron el grueso de esos miles de millones de dólares, dejando al país casi en la carraplana, o es que el “caiga quien caiga” del comandante Chávez, es aplicable en forma circunstancial solo a los “choros” pequeños y medianos incrustados dentro de la administración pública). Un cambio de las políticas gubernamentales a este respecto, reforzaría los principios revolucionarios en alto grado, subiría la moral de la población a la par que serviría de puente para lograr posiciones conjuntas con los elementos opositores no desquiciados, en contra el intervencionismo extranjero.

Una de las debilidades en estos 15 ó 16 años del gobierno bolivariano, es el jugar con el secretismo correspondiente a la fallas existentes dentro del mismo, secretismo que llega hasta los límites de la solidaridad automática con funcionarios comprometidos con el mal manejo en el sector correspondiente de la administración pública que le compete. Comprendo los temores acerca de la posible desestabilización del equilibrio gubernamental, si a los enemigos internos a este proceso dentro del país, y los poderosos enemigos externos que contra él se confabulan, hay que sumar nuevos enemigos, con abultadas cuotas de poder dentro de las filas gubernamentales. Pero es ahí donde los principios que inicialmente dieron a luz a este Socialismo Bolivariano se ponen en juego, ya que ante el temor de la posible pérdida del poder, es decir ante las circunstancias que rodean a la llamada política real, se hagan concesiones que vulneren principios básicos dentro de la ideología revolucionaria. Pienso que el temor a la pérdida del poder por denunciar y aplicar sanciones a los más altos niveles no tiene basamentos en la realidad, la denuncia bien fundamentada, y el escarmiento a los funcionarios, sea cual sea el nivel que ocupe dentro del estamento gubernamental, contará siempre con el apoyo de las grandes mayorías, a menos que esto suceda en una sociedad de cómplices, en donde el temor a que la denuncia rebote hacia las faltas y oscuros intereses del denunciante, obligue a echar “tierrita” a cualquier asomo de denuncia que ponga en peligro el equilibrio entre iguales, es decir acorde al dicho popular “entre bomberos no se pueden pisar las mangueras”,

Me atrevo a pensar que ya desde los tiempos del comandante y presidente Chávez, la idea en referencia a lo aquí planteado ha sido más o menos la siguiente: “Para poder mantener el poder, priva por sobre todo la lealtad al líder, por encima incluso de los principios revolucionarios, y como contrapartida debe existir la lealtad de este a su vez hacia quienes lo apoyan incondicionalmente, de esa manera se neutraliza las apetencias políticas hegemónicas de diferentes personajes o grupos dentro del proceso, con el costo real representado por la posible incompetencia y la corrupción de los militantes en función administrativa pública, incompetencia y corrupción estas, que gracias a los altos ingresos al erario nacional constituyen un costo menor (teóricamente), en comparación al monto total de la inversión social hacia la gran masa de marginados, aprovechando de paso dicha inversión social para lograr el apoyo incondicional del antes nombrado grupo social.

Es decir blindar el ejercicio del poder desde adentro y desde afuera; pudiéndosele añadir a lo anterior la esperanza de que en el camino “se enderecen las cargas”.

Este esquema de signo Maquiavélico puro (sospecho introducido a inicios del gobierno de Chávez por Miquilena), hasta ahora aunque de una manera decreciente, ha dado al estamento gubernamental frutos indudables en el plano electoral, pero su agotamiento progresivo es innegable. Es decir, al Chavismo se le fue de las manos el necesario control de sus militantes en función de poder, no han sido miles de dólares los que se han fugado del erario nacional, si no una abultadísima cifra de miles de millones, sin que hasta ahora existan culpables. Así mismo, la ineficacia no solo se ha manifestado en áreas marginales y esporádicas de la administración pública, si no que el índice de de incompetencia es tal, que cubre amplias por no decir la mayoría, de las áreas administrativas gubernamentales a todos sus niveles. Incompetencia ésta alimentada por el crecimiento continuo de empleos en el aparato del Estado, cuyo hecho (no negado) se pretende justificar en la necesidad de tener que dar empleo a millones de ciudadanos como alternativa, (signo aun de una mayor ineficacia), al no haberse podido desarrollar el aparato productivo de la Nación.

Ejemplos que combinan tanto a la corrupción como a la ineficacia, sobran, trataré de dar algunos: ¿Qué pasó con el plan ferrocarrilero nacional?, pesada lapida sepulcral pesa sobre el mismo. En momentos de la actual carestía alimentaria que está afectando tanto, a la población venezolana, ¿qué ha pasado con la represa de Yacambú?, la cual beneficiaría a la producción por parte de agricultores de verdad, y no a tantos “hijos de puta” que se autodenominan agricultores, para cogerse los reales que eroga la nación, sin que nadie le pida cuentas a posteriori, existen muchísimos otros ejemplos más, que para no alargar este breve espacio omito nombrar.

A lo anterior hay que añadir la ineficacia a todo nivel por parte de los organismos gubernamentales competentes, tanto en lo referente a todo tipo de trámites, como en el suministro de insumos, o el suministro a destiempo de los mismos. En el caso de la agricultura, la problemática de la no entrega o la entrega tardía de los productos para el abono de la tierra, o de los pesticidas por ejemplo, o lo que es peor priorizar la importación de productos por encima de la recolección de la cosecha nacional.

Valga la extensión de lo antes expuesto a las muchas comunas de maletín cuyos resultados productivos son nulos o más que nulos (mis excusas a las comunas productivas, que aunque en minoría también existen).

Existe una denuncia, que por confirmarla, le costó el puesto a una ministra de finanzas a los pocos días de su nombramiento, y fue la de oficializar la desaparición de 20.000.000.000 de dólares otorgados por CADIVI, sin respuesta satisfactoria alguna por parte del gobierno; perdón, si, la Fiscal General de la Republica publicó el nombre de algunas Empresas privadas que desaparecieron 500.000.000 de dólares, ¿y qué pasó con los 19.500.000,000 restantes?, y además ¿cuál fue el castigo a las empresa denunciadas por la ministra? Por otra parte estoy de acuerdo en que no se debe creer á priori en las denuncias de la oposición o las provenientes de cualquier otro sector, pero al menos hay que investigarlas, ¿se pasea el gobierno por la necesidad de investigar por ejemplo, cuánto hay de verdad en la denuncia del presidente de COPEI, acerca de la existencia por parte de ciudadanos venezolanos, de depósitos en el exterior de dudosa procedencia, los cuales ascienden a la fabulosa suma por el monto de 350.000.000.000 de dólares?, ó la más reciente del diputado Montoya, quien actualmente milita en Primero Justicia, acerca del descubrimiento en un banco de Andorra de la cantidad de 4.500.000.000 de dólares otorgados por CADIVI.

Ahora bien, a los funcionarios que dentro del gobierno descalifican las anteriores denuncias por provenir de donde provienen, hay que recordarles que el juicio y posterior fusilamiento del general Arnaldo Ochoa en Cuba, por tráfico de drogas, se basó en los resultados investigativos basados en una denuncia de la CIA. Después de escribir estas líneas, aparece en los medios de comunicación, que la Fiscal General de la Republica previa resolución de la Asamblea Nacional abrirá la investigación correspondiente, espero sea para destapar y no para tapar a los culpables dentro de las filas gubernamentales, y que disculpe mis dudas pero existen precedentes al respecto, como ya expuse antes.

Lo peor es que dada la enorme erogación del Estado Venezolano en programas sociales, y con marcada particularidad en lo referente a la materia educativa, era de esperarse que teniendo como base a la formación del factor humano de las nuevas generaciones, las cosas debían a mejorar en un futuro no tan lejano, futuro este que a mi modo de ver no luce nada claro, ya que la aplicación de la política educativa pienso está plagada de fallas básicas, tales como la de encausar masivamente al educando hacia la Educación Superior, sin darle prioridad a la formación científico técnica que tanto necesitamos, permitiendo así la formación indiscriminada de profesionales, en carreras en gran proporción ajenas a las necesidades del país. Tampoco se ha tomado en cuenta que las capacidades y circunstancias de cada quien, puede no calificarlo necesariamente para la obtención de un título universitario, existiendo niveles intermedios de profesionalización que no deben ni pueden ser obviados, su implementación a escala masiva para contribuir al desarrollo del país, debe a mi juicio priorizarse por encima de la educación universitaria. Pero a esto se agrega el que la educación superior que depende directamente en gran parte del gobierno, es decir la Misión Sucre, tiene como norma, la de no efectuar exámenes de conocimiento a los educandos, ya que esto es considerado como inecuanime dado el origen de clase de los mismos (se aprueban las materias solo con la asistencia a clases). No hay que ser muy perspicaz para augurar que del resultado de esta particular filosofía educativa, solo saldrán en su mayoría, profesionales que irán a engrosar las filas de nuestra ya congestionada burocracia, con sus características negativas antes descritas, o en términos generales saldrán a incursionar en el mundo de la marrullería y la ineficacia.

Para concluir quiero recalcar que desde todo punto de vista, y fundamentalmente desde el punto de vista revolucionario, si el gobierno no se abre a mostrar sus heridas y con la ayuda popular planifica como restañarlas, afronta un futuro sombrío y la posibilidad muy cercana de la pérdida del poder, y lo que es peor, su ausencia del mismo, daría paso a una derecha extrema, dependiente en forma total de los intereses del Imperio Norteamericano.



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Arnaldo Cogorno


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