La experiencia nacional

El siglo XXI Carlos Marx escribió que el capital existe únicamente por la división de la clase obrera. En la Venezuela actual, la división de la clase obrera es el problema central de la Revolución Bolivariana, porque la lucha se libra contra el capital financiero de la metrópolis imperialista y el capital asociado a lo interno.

La unidad nacional necesaria para la liberación nacional reclama la unidad de la clase obrera y en el movimiento de masas más importante del siglo XX, la huelga general insurreccional de enero de 1958, el Frente Obrero jugo un papel de significación. El error de mayor trascendencia histórica de la izquierda fue legitimar la división de la clase obrera al formar otra central sindical.

Al margen de consideraciones de otro género, la lucha armada se llevó a cabo sin participación de una clase obrera organizada y el resultado fue la derrota política y militar.

El Movimiento Al Socialismo (MAS), como su nombre lo indica, planteo el socialismo como objetivo político inmediato pero se limitó al planteamiento declarativo y no se propuso la organización de la fuerza social indispensable: la clase obrera.

La Causa R, por el contrario, surgió de las filas sindicales de la empresa siderúrgica y se extendió a todo el país, pero no elaboro una política propia de la clase obrera.

Ambos movimientos son hoy prácticamente inexistentes, porque parte de sus dirigentes coinciden con las clases dominantes y sus bases se han sumado a la Revolución Bolivariana.

En función de la unidad, el congreso de la Central Socialista Bolivariana acordó alianzas con otras corrientes sindicales y se trata de una tarea trascendente después de más de 50 años de división e indispensable para consolidar y hacer avanzar el proceso revolucionario. La experiencia enseña que sin una clase obrera unida y de elevada conciencia política, no hay revolución. No basta la simple retorica sino  la realización práctica.

El materialismo histórico forma parte de la cultura universal, ya que es culminación y superación de una cultura milenaria. Desde que apareció la lucha de clases, los seres humanos no han cejado en enfrentarla, al menos las clases oprimidas. La lucha contra la esclavitud, la servidumbre y la explotación capitalista ha sido una constante de la historia. Salvo las clases beneficiarias de esta opresión, el que ignora ese proceso, del cual parte la ciencia del materialismo histórico, hay que considerarlo sencillamente como inculto, ajeno a la más alta conquista del conocimiento humano.

Resulta verdaderamente maravilloso que antes de Carlos Marx y Federico Engels, hubo hombres como Bolívar que de alguna manera hacían sus análisis partiendo de las diferencias sociales. La liberación de los esclavos y el reparto de las tierras de los realistas entre los soldados patriotas ponen de relieve el fenómeno. La posterior liquidación del impuesto indígena lo ratifica. Su concepción de que la guerra de independencia era de carácter universal por los intereses estrechamente unidos en todo el mundo es un antecedente del carácter universal de la lucha de clases que años después postularían Marx y Engels.   

P.S. L a muerte de Lino Martínez causa sincero dolor revolucionario, porque fue un hombre que desde la adolescencia se dedicó a la lucha por la clase obrera y la revolución. Consideraba que la unidad de la clase obrera era absolutamente necesaria. Son razones suficientes para que el tiempo conserve su memoria.



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Roberto Hernández Wohnsiedler

Abogado y Sociólogo. Fue diputado, vicepresidente de la Asamblea Nacional, Ministro del Poder Popular del Trabajo y Seguridad Social y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Es autor del libro La Clase Obrera y la Revolución Bolivariana.

 robertohernandezw@gmail.com

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