Alquimia Política

La Función Investigación latinoamericana

El problema que tiene la metodología de la investigación en las universidades latinoamericanas, es un problema de paradigma y enfoque ontológico. Se sigue leyendo manuales europeos y norteamericanos, como si ellos fueran la panacea en el ámbito del conocimiento científico. La propuesta de la Asociación Norteamericana de Psicología, entiéndase método APA, es un enfoque que coloca en camisa de fuerza a los estudios interdisciplinarios que se llevan adelante en algunas universidades de la América del Sur. Es necesario romper con el arbitraje anglosajón y europeo, debe imponerse un nuevo criterio de exploración e indagación científica, adecuado a la realidad local y a la capacidad creadora de nuestros investigadores. Debe comenzar un gran debate sobre los modelos de investigación y los indicadores de valor social, económico y cultural, que de nacimiento a una metodología propia, fundada en el pensamiento Occidental, pero libre de la influencia de algunos sectores o grupos académicos que se creen dueños de toda la verdad. Por sta razón, se plantea una redefinición de la investigación como función universitaria y como función social expedita para crear valor en la sociedad y por ende desarrollo.

En este sentido, el propósito de un proceso de investigación no tiene que ver con la realización de acciones puntuales y bien acotadas en cuanto a la acción como proceso continuo de revisión y mejora, en perspectiva a metodologías foráneas. Hay que entender la afirmación según la cual la investigación crítica y colaborativa aspira, como meta más importante, la capacitación y potenciación de los sujetos con quienes se interactúa, es decir, los sujetos locales, latinoamericanos. Es esto una meta muy distante de aquella que persigue la investigación bajo perspectiva de intereses desarrollistas o capitalistas; elaborar nuevos conocimientos acordes con los cánones científicos destinados a incrementar el conocimiento disponible y las posibilidades futuras de mayor control de la realidad por los científicos, han de ser los diseños que sirvan de motor a la nueva ruta de progreso de las naciones latinoamericanas.

A todo esto, hay ejes teóricos, en la perspectiva del discurso paradigmático local, que permiten captar las peculiaridades de la investigación desde una perspectiva más humana y vinculante con la naturaleza; se da la incorporación de criterios ideológicos, históricos y valorativos en los procesos de construcción del conocimiento y, por consiguiente, una relación y compromiso explícito con propósitos de liberación y emancipación de los sujetos. En otro aspecto, la visión participativa y holística del conocimiento, que supone la subjetividad crítica y, finalmente, la idea del conocimiento en y para la acción, como contraste con las otras tradiciones que operan bajo el esquema del conocimiento en y para la reflexión, se han de convertido en las auténticas indagaciones sobre eventos de estudio propios de la idiosincrasia latinoamericana.

En cuanto a la construcción del conocimiento latinoamericano, es una actividad ideológicamente configurada, que aprecia a la investigación como una acción que no podrá reducirse ni inventariar relaciones empíricas entre hechos, variables o categorías, ajenas a lo local; ni a comprender cómo los sujetos construyen nuevo conocimiento, abarcando la comprensión y la transformación del tiempo de la realidad, desde un proceso de indagación en el que habrán de estar implicados y reconocidos tanto el investigador como los sujetos investigados, en la misma situación que convierte en objeto de análisis y de cambio, el producto en estudio.

En cuanto al carácter participativo y holístico del conocimiento, este constituye un reto en profundidad a la visión tradicional de la investigación, tanto en su discurso local sobre la dialogicidad entre los investigadores y el colectivo investigado, como en el proceso de desconstrucción del conocimiento, lo cual genera la transformación de la realidad, en un mundo integrador, de comprensión y acción que no puede ser sustraído por poder alguno, sino que surge en la medida que lo construye el investigador con el sujeto investigado.

En lo que respecta a la subjetividad crítica, la investigación procura superar dialécticamente los polos de la relación sujeto-objeto. La realidad es algo en sí, independiente de los sujetos; la realidad y los contextos múltiples (materiales, culturales, ideológicos) que contribuyen a su configuración situacional e histórica. El conocimiento en y para la acción, significa la necesidad de partir y construir, desde la realidad, en miras a transformarla desde dentro, con la contribución y participación de los sujetos y no, como llegó a señalar Paulo Freire (1927-1997), mediante esquemas de paternalismo cultural o de invasión cultural sobre la realidad y los sujetos; no se trata de llevar ningún mensaje salvador precocinado, sino de reconocer la realidad, problematizarla y embarcarse, colaborativamente, en un proceso de transformación de la misma.

En un aspecto concreto, la aceptación del compromiso ideológico de la investigación, que es ineludible por el carácter de la realidad humana y social que se investiga, la superación de la dicotomía sujeto‑objeto y la imbricación del proceso investigador con los potenciales temas de estudio, suponen una reconstrucción radical de cuestiones tradicionales como las asociadas con toda la problemática social y cultural, donde se le da utilización al conocimiento.

En este sentido los paradigmas en el ámbito de la investigación en ciencias sociales, desde una enfoque cuali-cuantitativo, el cual hace referencia a las cualidades con respecto a las cantidades dadas en un determinado momento, propician un dialogo en masa, el cual se da cuando una cantidad de personas pueden dialogar en tiempo y lugar común. Para autores como Miguel Martínez Miguelez, se trata de una postura emergente, de complementariedad.

A todas estas, he manifestado en más de un foro, lo "contra natura" de referirse a la visión cuali-cuantitativa, como enfoque de investigación, puesto que lo ideal es identificarse con uno de los dos enfoques y proyectar la reflexión científica sin que esto de pie a confusión a la hora del manejo de la información sea como proceso o como resultado. Sin embargo, es una postura, la cuali-cuantitativa, que se desarrolló desde el final de los años ochenta, en las áreas de la ciencia política, en política comparada y en el análisis de políticas públicas; en sociología y economía, gestión y criminología; también en educación, aunque tuvo un avance tardío (a raíz de finales de los noventa del siglo XX), y ha generado discusión en tanto y cuanto hay tendencias que no la reconocen como híbrido y exigen el mantenimiento de posturas cerradas en el proceso de investigación educativa.

En una palabra: o se es cualitativo o se es cuantitativo. Lo cuali-cuantitativo, con el calificativo de comparado, estudia, de manera científica, una muestra reducida de objetos de investigación, y es allí precisamente donde se afinca la crítica: ¿cómo un método que limita el alcance de los sujetos investigados puede responder con sentido real y objetivo a los problemas de la sociedad? Es acá la grandeza de este debate, de esta disertación, alcanzar definir los elementos que nos permitan entender, desde una perspectiva dialéctica, qué paradigmas influye en la determinación de los valores metodológicos latinoamericanos en lo que Bauman califica de modernidad líquida.



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Ramón Eduardo Azocar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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