Para los críticos oportunistas al proceso revolucionario: ¿Cuál es la alternativa que ustedes plantean?

En los últimos días han aparecido una serie de escritos de “iluminados” criticando el momento coyuntural por el que atraviesa el proceso, pero en ninguno de ellos se menciona el modelo alternativo que ellos plantean para el futuro de la patria de Bolívar y Chávez. ¿Cuál es el modelo que ellos aconsejan para sustituir al naciente proceso socialista que atraviesa por los males propios de la infancia, que hasta ahora da sus primeros pasos trastabillantes e inseguros, pero que se vislumbra como la alternativa para derrotar el viejo modelo capitalista que evolucionó en el sistema neoliberal criminal y fascista imperante en el mundo actual?

¿Será el modelo neoliberal de los Estados Unidos de Norteamérica, cuyo sistema industrial, con solo 5% de la población mundial, consume el 60% de los recursos naturales (no fósiles) del mundo y cerca del 30% de la producción total actual de petróleo y gas, aligerando a grandes zancadas el agotamiento de todos estos recursos y generando una contaminación global sin precedentes, aunando a esto el rechazo a planes internacionales de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero por temor a una caída de su poderío industrial y militar? ¿Un sistema que aún con su poderoso complejo industrial no ha podido reducir la población bajo el límite de la línea de pobreza, unos 40 millones de pobres, que no cuenta con un sistema que garantice la asistencia médica básica a los desempleados y los que no puedan pagar los costosos seguros médicos? ¿Un sistema en el que las personas jubiladas se ven en la necesidad de refugiarse en albergues para indigentes y escarbar en los basureros de los supermercados para conseguir los alimentos que les permitan sobrevivir los años que les quedan? ¿Un sistema en el que los ciudadanos de las clases media y bajas están perdiendo sus casas por no poder cancelar las abultadas hipotecas que le impone la banca capitalista? ¿Un sistema que cercena los derechos individuales al intervenir las conversaciones telefónicas y los correos electrónicos? ¿Un sistema donde cada semana aparece un loco matando niños, estudiantes o indigentes porque las armas se venden sin control y porque la población la tienen enajenada los medios de desinformación?

¿Será el modelo neoliberal europeo? ¿Donde el desempleo de algunos países de este bloque supera el 20%? ¿Dónde los recién graduados universitarios tienen que optar por migrar hacia otras latitudes para no morirse de hambre? ¿Dónde las familias desempleadas pierden sus viviendas por no poder pagar las hipotecas y de paso quedan con la obligación de terminar de cancelar la deuda? ¿Dónde han cambiado la edad de jubilación a 65 años con el fin de reducir el gasto público? ¿Donde rebajan los sueldos y eliminan beneficios laborales históricamente adquiridos? ¿Dónde las manifestaciones son reprimidas violentamente?

Si uno de los anteriores es el modelo que pretendemos adoptar, porque oposición venezolana no va a inventar uno nuevo, mil veces preferimos continuar mejorando el proceso iniciado por el líder Hugo R. Chávez F en 1999 y plasmado en la nueva constitución aprobada en referendo por el pueblo. Lo que tenemos que hacer es continuar apoyando al estado a combatir la corrupción, la ineficiencia y la apatía (y la traición) de funcionarios y gerentes de las instituciones del estado. Debemos también mejorar las organizaciones populares, la contraloría social, la vigilancia, la denuncia oportuna, la lucha y la perseverancia. Lo contrario es darles la razón y la oportunidad a los industriales, empresarios y otros mafiosos a que multipliquen sus fortunas y, por carambola, derroquen al gobierno y, finalmente lleguemos a lo que la oligarquía nacional e internacional quiere: un sistema neo-liberal, donde el capital imponga su voluntad, y en el que posiblemente se mejoren algunos parámetros macro-económicos a costa de aumentar de nuevo la pobreza, el hambre y la miseria.

Tenemos que entender que en definitiva el desarrollo de un país no se mide por su PIB ni por su ingreso per cápita, sino por lograr la igualdad de oportunidades en cuanto a educación, asistencia a la salud, trabajo, vivienda, recreación, cultura, deportes, y un medio ambiente sano; en otras palabras, lograr la mayor suma de bienestar y felicidad para todos, no importa que nuestro PIB sea cero.

Socialismo o Barbarie

Socialismo o el fin de la especie humana


sadaco51@hotmail.com


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Samuel D. Contreras Z.


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