Empujar con la cabeza y empujar con el corazón, estrategia de un tramo dificil del camino

La natural fragilidad de todo ser humano, lo hace mortal y proclive a cualquier enfermedad no soluble aun con los avances de la ciencia actual, esto ocurre a pesar de la perfección con que cada órgano y célula cumple sus funciones asignadas por el creador, por estas circunstancias en un proceso de revolucionario la preservación de este se determina por la formación política e ideológica de los cuadros de relevo que deben operar en una dirección colectiva en permanente renovación.

Para infortunio de los hijos de la patria bolivariana, el deterioro de la salud del gran líder nos encuentra sin esa dirección colectiva con suficiente experiencia, conocimiento y liderazgo, capaz de conducir con sapiencia el barco ante cualquier tempestad por muy dura que esta sea.

Gracias a ese gran líder, cuya huella en Venezuela y en el mundo ha crecido, y crecerá como crece la sombra cuando el sol declina, tenemos una importante madurez política de las masas populares, en muchos casos superior a la de los dirigentes más cercanos del Comandante Chávez.

No sé cuanto he escrito sobre la necesidad de la formación política e ideológica de nuestros cuadros, tampoco sobre el producto de los grandes esfuerzos que el proceso revolucionario ha realizado en esta dirección. El proceso revolucionario tiene tres fuerzas de ocupación en su interior: el quintacolumnismo, el paramilitarismo y la mayoría de los medios de comunicación privados; y la causa raíz que mantiene y fortalece estas fuerzas es la falta de formación política e ideológica de nuestros cuadros con miras a la conformación de una dirección colectiva unida e invencible.

En estos momentos aciagos de la patria, con la amenaza que se cierne sobre el gran líder, en nuestra segunda independencia, debemos pensar con la cabeza y empujar con el corazón; he notado con una gran preocupación que el estado mayor político, refleja en sus rostros el síndrome del toro, es decir, pensar con el corazón y empujar con la cabeza. Estamos a las puertas de un proceso electoral de una capital importancia, y la mejor fortaleza para el líder en su convalecencia la recibirá cuando le entreguemos el trofeo de una victoria perfecta.


lazaroroger@gmail.com



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Roger Lázaro


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