Ideologías de izquierda uno de los peores desvaríos de la razón

Nada más controvertido al inicio del siglo que la presencia revolucionaria expandiéndose en América del Sur sin ideología marxista ni la reformada leninista, es un hecho cuya simple nominación depende del lugar axiológico reservado de antemano en las nuevas composiciones ideológicas bolivarianas, indigenistas, alfaristas, ideologías ligadas a una contrapartida siempre posible de una catástrofe o como acontecimientos fundamentales en el siglo XXI para unos, otros no solo niegan los procesos sino que ven en la consistencia chavista, correista, indígena o las ideologías de Mujica, Humala, uno de los peores desvaríos de la razón.

Es que las revoluciones no solo tienen el núcleo encendido tienen la irrenunciable dimensión utópica que acompaña los procesos, significaciones que sobre determinan el sentido mítico-político en el terreno del discurso socialista, porque, como concepto propio de este discurso la idea de revolución al socialismo no puede tratarse al margen de las necesidades de auto afirmación ética de quienes hablan de él.

Conviene a las revoluciones definir las nuevas ideologías, hacer un esfuerzo de abstracción, despojar a las ideologías sus connotaciones erísticas para considerar la necesidad de pensar como revolucionarios y poder enfrentar los artificios políticos metódicos que ofrece la demagogia en el discurso sobre el hecho de una transición futura, reducida a un simple esquema en donde el discurso pudiera decir:”no vamos al socialismo porque internacionalmente la situación financiera es insostenible o porque las cosas se modifican dentro del estado que se encuentran y lo hacen en tal dimensión que la transición dentro de él se vuelve imposible y su paso a otro estado de cosas es inevitable”

Se necesita una ideología para explicar la nueva historia económica con las fuerzas productivas en las relaciones de producción, el perfeccionamiento de estas fuerzas estrecha a la ideología por las reformas entrando en una contradicción con la única ideología existente, discusión para analizar si la sustitución de la ideología marxista por otras es apropiada para sostener el concepto de revolución dentro de los procesos pacíficos en donde las leyes transitan de un lugar a otro diferente, sin considerar que las reformas son solo una aproximación a la realidad de lo real que tiene el país para la aplicación revolucionaria en el terreno porque la dinámica revolucionaria se explica en resolver los conflictos socio-económicos del capitalismo.

No resolver los problemas que genera el capitalismo en el proceso significa que el paso a un estado de cosas diferentes es una solución a los problemas sin salida del estado de cosas anterior, las soluciones no son las mismas para todos los problemas, el salto que las lleva a otro estado va en diferentes direcciones, incluso, en sentido contrapuesto al programado.

Una ideología ayuda a la transición porque domina lo que hay de contradictorio y equilibra con lo que hay de armónico en la eficacia del estado, determina el crecimiento o el estancamiento del proceso por la insuficiencia o eficiencia con la que es conducida para una respuesta cultural-política a la costumbre establecida dando cuenta de las exigencias planteadas con el conocimiento de toda la gama de modificaciones planteadas para ampliar la cultura y la educación ejerciendo una auto reforma para ampliar el conocimiento que desemboca en una convicción, pero, también puede debilitar el proceso al desviar la convicción a objetivos superficiales frenando la transición.

Las ideas deben tomar la delantera para que los cambios no deformen el terreno de los hechos, la ideología revela la capacidad de la exigencia formal responsabilidad de la masa para sacar adelante el proceso en donde el pueblo saluda al futuro sin dejar el pasado. Las reformas que hacen uso estas revoluciones son propiamente la actitud ética en la postura revolucionaria, es la apuesta a una primera fase de transición que sufre la región para que el capitalismo no continúe devorando el futuro socialista, pero, sin ideas que acompañen adecuadamente las reformas al interior de cada país la transición llegara o reaccionaria o atrasada porque la actitud ética-política no se identifica con ella.

La falta de una ideología ofrece resistencia a los gobiernos que tratan de reafirmas su validez amenazando al proceso, incluso, puede llevarnos al fracaso, los procesos venezolano, boliviano, continúan en una primera etapa porque los resultados no se han masificado, es la demostración que el chavismo y el indigenismo no son ideas socialistas, lo mismo ocurre con Correa en Ecuador, no hay una ideología socialista dominante dirigida a desactivar la inconformidad respecto a ellos, la presión sobre los problemas envuelve a los Estados a una continua época de actualizaciones sobre las revoluciones para temporalmente calmar los problemas, no son soluciones definitivas que permitan entrar al socialismo.

Formas alternativas compiten abiertamente con y contra los gobiernos, proyectan y ponen en práctica nuevos modelos socioeconómicos que, por falta de ideología confunden a la población porque los resultados no son los esperados creando focos contrarrevolucionarios de los que hace eco la oposición internacional que sostiene a las pobres oposiciones locales, sin embargo, desfigura la posición ético-político revolucionaria.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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