De la 1ª, 2ª y 3ª Alianza Obrera Internacional (1864) a la Revolución Bolivariana (2012) y la falsa conciencia de la que Marx habló

A propósito de la rendición de cuentas de Chávez ante Venezuela y desde la Asamblea Nacional, estuvo en gran forma.

Pude oír una parte por radio y otro tanto vi en la pantallita pero me bastó para conformar un juicio propio y muy bueno al respecto. Es un gran muchacho.

Pero, demos un vistazo sucinto a ciertos antecedentes históricos del socialismo, suficientes para justificar el discurso aludido (en “Chávez tridimensional”  y que está en la red, complemento esta aseveración).

El 28 de septiembre de 1864 nació en Londres la Primera Alianza Obrera Internacional, mejor conocida como “I-(1ª)-Internacional Socialista” y valga escarbar los prolegómenos de esa gesta obrera.

Los obreros empiezan entonces a tener conciencia de clase, ellos comprenden que deben sobreponerse a la intestina competencia con los demás trabajadores, a fin de oponer una real y eficaz resistencia a los capitalistas explotadores chupasangre.

Es así como las clases obreras de los diferentes países dejan de competir entre sí para cooperar unidas contra la burguesía internacional y se despierta entre el movimiento obrero un creciente entusiasmo emancipador, no obstante, la circunstancia de superar la desunión, no significó ni significa por sí misma, el triunfo.

Para entonces, los obreros ingleses no gozaban de derechos sindicales ni políticos y, para colmo, el auge del capitalismo amenazaba  cada vez más esos potenciales derechos y ante las reiteradas demandas reivindicativas de la clase trabajadora, los patronos optaron por importar obreros franceses y alemanes como signo de una despiadada competencia de sometimiento basada en el chantaje. Había crisis en la agricultura y una generalizada miseria; naturalmente, ello dio pie a que los obreros salieran de su actitud contemplativa y decidieran echarle bolas al asunto. Se unieron los diferentes gremios y reconocieron la necesidad de que las organizaciones sindicales abrazaran la lucha política; de allí nació el gran mitin del 28 de septiembre de 1864 bajo la dirección de políticos radicales.

Ya poco antes se habían celebrado contactos de confraternidad entre obreros franceses e ingleses y la sublevación polaca de 1863 contribuyó a estrechar esos lazos.

Se emitieron documentos en los que se denunciaba que la desleal competencia del capital ingles era posible debido a la falta de unidad internacional entre los obreros de los diferentes países. En París ocurrió un gran momento de agitación en talleres y fábricas, por lo cual se decidió enviar una delegación de obreros a Londres y para recibirlos se acordó el Gran Mitin en el que se lanzó una proclama en la que se señalaba que la división del trabajo convertía al hombre en una máquina en tanto que la libertad de comercio iba a engendrar una esclavitud industrial mucho más despiadada que la que había abolido la Revolución y era necesario-se instaba-que los obreros de todos los países enfrentaran ese criminal sistema de explotación contra los trabajadores y contra la Naturaleza.

Después de un candente debate, la asamblea acordó nombrar un comité al que se otorgasen poderes para incorporar nuevos miembros y redactar los estatutos de una asociación internacional que habría de regir provisionalmente hasta que en el próximo año decidiesen definitivamente un congreso internacional que se celebraría en Bélgica, ese comité estuvo integrado por Carlos Marx, entre otros.

Es de notar que hasta entonces Marx no había tomado parte activa dentro del movimiento ya que él había sido invitado casualmente por un amigo francés, para que interviniera en nombre de los obreros alemanes y ocurrió la feliz casualidad de que las circunstancias pusiesen en sus  manos la dirección intelectual del comité elegido e integrado por obreros ingleses, alemanes, franceses, italianos, polacos y suizos.

Cuando se decide integrar el comité de redacción de estatutos, Marx queda fuera de dicha comisión pero después logró incorporarse e imponer sus brillantes ideas.

Marx expone el hecho de que las miserias de la clase obrera no habían disminuido desde 1848 hasta 1864 pese a ser un período de amplio desarrollo industrial y florecimiento del comercio. A tal fin, probaba documentalmente la estadística acerca de la miseria del obrero inglés, a la par que se daba un descomunal incremento de la riqueza obtenida por los capitalistas, en aquel período.

Enfatizaba Marx, que la riqueza obtenida sólo era aprovechada por los ricos y ese contraste se daba en el resto de los países.

El imponente incremento del poder y la riqueza sólo favorecía, tal como ahora, a las clases acomodadas.

Sí había un pequeño contingente de obreros que percibía un jornal un poquito más elevado que el promedio, entonces el alza general de los precios actuaba restituyendo esas groseras diferencias, lo cual echa luz sobre el porqué se agudizaban y se agudizan los conflictos sociales.

Hay que entender que el problema es social y que afecta hoy como ayer a los trabajadores de todos los países y para resolver esa calamidad se hace imprescindible la cooperación sistemática y organizada de todos los obreros y demás trabajadores pero eso debe verse en una dimensión de libertad y de justicia.La 1ª Internacional Socialista fracasó cuando a ella ingresaron elementos corrompidos, aparte de las insalvables diferencias entre quienes seguían los principios de Marx, que sostenía valores como autoridad y los otros que escogieron el anarquismo pregonado por Bakunin. Por eso quedó disuelta la organización y en 1869 se funda la 2ª Internacional Socialista que agrupó a obreros de Europa y de América. Esta organización se disuelve en 1914 con los rigores de la 1ª guerra mundial y en 1919 en Moscú, se conforma la 3ª Internacional que agrupa a trabajadores de todo el mundo.

En 1943 se volvió a disolver la Internacional y todo se puteó de ahí en adelante hasta ser una caricatura; hoy, figuras sin brillo del mundillo político socialdemócrata se reúnen cada cierto tiempo para cohonestar las mordidas que el Fondo Monetario Internacional le hace a los trabajadores.
Es ante tal panorama cuando resurge con fuerza el ideario bolivariano de la mano de Chávez y se retoma la idea del socialismo.

Mucho está por hacer pero nuestra determinación de avanzar no tiene quiebre. Uno de los mayores peligros que nos acechan lo constituye eso que Marx llamó “La falsa conciencia”. He notado que Chávez hace énfasis en ese aspecto; lo hace con otras palabras pero, lo hace.

Chávez debe incorporar a su mensaje, con expresa claridad, el combate a esa conducta de la falsa conciencia de la que Marx habló como de un cáncer.
Permítaseme un ejercicio de extrapolación: La reciente comparecencia de Chávez ante la Asamblea Nacional, recientemente, pudiese ser a corto plazo, tan importante como el mitin del 28 de Septiembre de 1864.

El PSUV debe hacer del combate a esa enfermedad inducida por el gran capital-la falsa conciencia-una línea de trabajo, específica.

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com






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Guillermo Guzmán


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