...”el vagabundo está afuera, (sic) lo echó la revolución”

Ali: la cuarta raíz del árbol

Alí, tu donde estés - que se que estás en todas partes- en estos tiempos de potro y pólvora donde las hienas horadan las noches para atentar contra la ternura de los pueblos que sueñan, donde los “hombres de mala hierba” aspiran para el comandante presidente la peor de las muertes (y no es que acepte eso de la buena muerte) allí, ALI. te nos estás haciendo abundante en una especie de plusvalía de cariños auténticos, pese a los intentos de secuestro de la gente de la derecha. Esta, ALI, es la metástasis del amor, es la multiplicación de los panes, de los ALI nuestros que nos sobran ante las “SOBREDOSIS DE ODIOS” que inoculan las cloacas comunicativas de los que aprendieron a multiplicar ranchos para que sus riquezas fueran más generosas, de los que no creen en el beso infinito.

Hoy Alí, tu canción sigue sirviendo – y eso indica que todavía vives -, al contrario de Soledad que en celestina ocasión permitió que la mentira se agazapara en sus notas, como para putear el Gracias a la Vida de Mercedes Sosa, esa otra hija de Abya Yala. Tu canción si sirve, Alí, mira este pocotón de almas encendidas y la llama de la ternura ardiendo, ardiendo sin esperar vuelto.

Esta es tu canción, es la canción caliente y montaraz del pueblo que se hizo sabio y paciente de tanto esperar y que en cada rosa, en cada aliento hace que el amor sea abundante en los que siempre han amado. Y esta es la ventaja de hoy, ante la saña de los ricos del templo neoliberal, a los que el amor le da rabia.

Y es verdad, que hubo un tiempo largo, de largas promesas en las que al pueblo le escaseaba todo, siempre le escaseaba casi todo... menos el amor, el amor de los de abajo, el amor de los iguales, aquello que el maestro Arguedas llamara la fraternidad de los miserables, pero que hoy con saña morbosa les dio por llamar los círculos del terror.

Alí, hoy nos contenta que empiezan a verse retoños donde primero hubo semillas en el surco, que empieza a verse la tierra. Semillas con tierra Alí, eso es sencillamente la fórmula de las ROSAS para los que estamos contaminados de pueblo. Y vale decir que las rosas sonfian hasta el infinito en las espinas.

Pero es verdad, Alí, y una verdad triste el no contar en las reuniones de hoy, en el debate de hoy a los que “marcharon lejos / dentro de la tierra”... Es la verdad que reposa en la Canción en Dolor Mayor, pero es el compromiso, el reto por no fallarle a Noel, a Cornelio, a Sorfanny, al catire Rincones, a Quintín Moya a Silveira, a Campos Quijada, al Jorge Rodríguez que se nos hizo eterno y a todo ese poco de semillas que se regaron para que floreciera patria, para que hubiese más patria que abrojo. Nos estamos prohibiéndonos fallarle a ellos y planteándonos también un enfrentamiento por el amor y la ternura contra los que pretenden repartirse a Bolívar en pedacitos. No entendieron nunca ni a Bolívar ni mucho menos al carajito de aquella cháchara – canción, que nos dejaras como una simbólica de liberación.

Aquí están guardadas para ti las sonrisas de los pequeños, como guirnaldas de besos. Son un poco de alas de nubes que convertidas en pájaros asaltan el cielo, preguntando aquí, preguntando allá por Alí. Dejándote recaos, para que le digan a ALI que en Venezuela ya amaneció, que se llegue por allá y que lleve azules palabras de cielo y de mar, que no lleve vianda que ahora lo de uno es de todos. ¡Ah! díganle también que por su voz no se preocupe que desde hace tiempo está bien guardada en una botella de ron y jengibre.

ALI, y si hubiese que abrirle un nuevo capítulo al Popol Vuh, allí estarías tu como ejemplo del HOMBRE – CANCIÓN, del HOMBRE – MENSAJE que no los para ni el sol, ni la lluvia, ni siquiera el tiempo.

Tus manos están llenas ALI, ya no están vacías. Tu que moriste por nosotros, también nos enseñaste que “no hay distancia ni tiempo cuando el amor es sincero”. Al pueblo, ALI, le está cantando el alma, es como si un poco de mariposas se le soltaron de alguna jaula interna allá en el sentimiento y ahora el alma sublevada dice en alegría sostenida: Regresó ALI, regresó, mírenlo que viene cargado de trinitarias con el amor en bandolera. Siéntanlo, aquí en el pecho donde la sangre se junta en armonía de las notas altas y bajas, y no precisamente en dolor mayor, sino en amor sostenido. Siéntanlo con su corazón lleno de bemoles, pero por sobre todo, más allá del mirar y del sentir, a ALI, definitivamente en el compromiso de ejercerlo.

Y es que han pretendido tu secuestro, y tu canto lo tratan de prostituir para venderse como enemigo de lo que un carajo llamado Hugo Chávez esta haciendo como orfebre de un país que ahora es que empieza a tener el brillo del oro.

Aquí se planteo un árbol de tres raíces, que es el que le da sombra a los intentos de tener una patria socialista. Esas raíces la conforman Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora, pero déjame decirte creo que a ese árbol le estas faltando tu, le estas faltando ALI, le estas faltando como la cuarta raíz.


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Nelson España

Miembro del Frente Antiimperialista de la Zona Sur - Anzoátegui

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