Yo quiero ser ministro

Algunos –para ser generoso- funcionarios de este gobierno al igual que los de la cuarta República casi nunca hacen nada y cuando lo hacen lo hacen mal. Un ejemplo de esto es Mario Silva –porque claro que es funcionario público- Hace poco este señor transmitió a través de su programa La Hojilla un extraordinario documental de Michael Moor acerca del capitalismo y de las aberraciones que contra el ser humano este sistema es capaz de cometer. Ni un millón de palabras ni quinientos mil discursos, por elocuentes y expresivos que sean, podrían revelar la naturaleza desalmada, la esencia rapaz y depredadora de un modelo que, como el capitalismo, no es otra cosa que una esclavitud atenuada como lo hace ese documental. Aunque a decir verdad en algunos casos y sin el menor pudor adopta las formas más ortodoxas y genuinas de la esclavitud. Como el derecho de pernada, por ejemplo, que tan abusivamente, entre otras atrocidades, practicaban los latifundistas del sur del lago de Maracaibo.  

  Lamentablemente, no pude ver completo ese documental, porque cuando sintonicé el programa ya había empezado. Recuerdo que mientras veía la parte final de ese films, ¡cómo lamentaba el no haber podido grabarlo! Sobre todo, lo relacionado con la situación de los pilotos de las aerolíneas comerciales de los EE.UU que, para poder redondear unos ingresos que les permitan satisfacer las necesidades más apremiantes y urgentes de sus hogares, se ven obligados a vender su sangre a los laboratorios, tal como lo tienen que hacer muchos pueblos de Centroamérica y del caribe para poder sobrevivir Y aquí es importante hacer la siguiente pregunta: ¿cuántas personas no afectas al gobierno -pero que podrían llegar a serlo mediante un buen trabajo realizado con ese objetivo-, vieron ese documental? Ni siquiera el 0,001 por ciento.  

   Pero eso no es todo, porque varios días después ocurrió exactamente lo mismo que la vez anterior: sintonicé tarde La hojilla, razón por la cual tampoco en esta oportunidad pude grabarlo. Y nos preguntamos: ¿por qué diablos a un documental de la extraordinaria importancia como ese para dar a saber lo que está ocurriendo en la meca del capitalismo, o sea, en los Estados Unidos, para ilustrar a nuestra población acerca del drama social que se está viviendo en esa nación, por qué diablos, repito, no se le hizo un buena promoción; es decir, una promoción como se le hizo a la actuación de nuestra orquesta juvenil en Colombia? La transmisión de esa actuación se estuvo promocionando durante cuatro o cinco días. Lo cual no es nada malo. Por el contrario, programas como ese, de índole cultural, debían transmitirse en ese canal con más frecuencia. Y aquí aprovecho la ocasión para hacerle un sugerencia a Dudamel: ¿Por qué no incorpora al repertorio de la Orquesta Sinfónica Juvenil el Himno a Bolívar, de nuestra inmortal Teresa Carreño y la Cumparsa, del maestro cubano Ernesto Lecuona. Y si no es mucho pedir “Cancíón del sol de medianoche, de Eduard Grieg y “El trencito”, del brasileño Heitor Villa Lobos, que nada tiene que envidiarle  a La consagración de la Primavera, de Igor Stavinski? Ahí le dejo eso, Maestro. 

   Pero qué  se ha debido haber hecho y qué se debe hacer, porque ese documental debe ser transmitido de nuevo no una sino varias veces. Bueno, hacerle una promoción por todos los canales del sistema nacional de medios, tomando como material de apoyo, incluso algunas imágenes de ese documental. Pero además, anunciar por la prensa las veces que se crea conveniente el día y la hora en que se hará la transmisión. Sólo así se podría garantizar una buena y numerosa audiencia.  

    En vista de las mencionadas omisiones, Presidente, permítame pedirle que me designe ministro de Comunicaciones –ad honoren, desde luego- y le garantizo que el apoyo a su gestión de gobierno se incrementaría en el breve lapso de un año en por lo menos un 15 por ciento. Pero eso sí, con plenos poderes que me permitan actuar libremente y no tener que consultar con usted cada iniciativa que crea necesario poner en práctica. Pero también, sin llamadas a las tres de la madrugada ni nada de eso. El día se hizo para trabajar y la noche para dormir y para poner en marcha la máquina de hacer muchachos.   

   Esto se lo pido, Presidente, porque es alarmante la escasa formación política que, a causa de una dirigencia y de una burocracia incapaz, está dando muestras nuestro pueblo; al punto de que el grueso de la militancia activa y pasiva de la oposición está integrada por personas y sectores, que desde el punto de vista de sus intereses, debían estar en este Proceso, y no acompañando a quienes una vez llegados a Miraflores –si es que llegan- le darían la espalda y se pondrían a gobernar contra sus anhelos y aspiraciones más sentidas; o como ya dijimos, contra sus intereses.  

Desde hace mucho tiempo venimos diciendo por diferentes medios que la tarea más inmediata que tiene planteada este Proceso es su consolidación, no hay otra más importante y urgente que esa. Pero para lograr este objetivo es necesario educar a nuestro pueblo en el sentido de hacerle comprender que es lo que en política le conviene y lo que no le conviene. Mientras esto no se logre y el apoyo a su gestión de gobierno continúe basándose en consideraciones más emocionales que racionales, la solidez del Proceso continuará dependiendo de factores sumamente deleznables que no están en sus manos poder controlar.  

   Nosotros sabemos de su preocupación en este sentido, Presidente. Pero pese a esto, no se ha podido encontrar la mejor manera, la forma más apropiada y eficaz de abordar el problema de la de educación política de nuestra población. Se piensa que por que se habla de “trabajo ideológico” se debe recurrir a complicadas teorías académicas; “a la lucha de los contrarios”, a “la tesis, antítesis y síntesis”, “a la teoría del valor”, etc. Expresión de esto fueron los “jueves ideológicos en los que aparecía usted en televisión leyendo un libraco más grueso que el Libro Gordo de Petete y comentando ideas y concepto que lamentablemente están fuera del alcance y la comprensión del ciudadano común.  

   No, nada de academicismos. Es sencillamente haciéndole saber a nuestra gente por todos los medios, por todos los medios disponibles, repito, no solamente los beneficios que han logrado durante este gobierno, porque eso lo saben ellos mejor que nadie, ya que a diario se benefician de esas conquistas, sino lo que pueden perder. Y sin embargo, este trabajo no se ha hecho. Y eso es lo que explica que muérganos como los vejetes pensionados del Seguro Social, después de haber recibido lo que han recibido durante esta administración, es decir, beneficios como jamás lo hubieran podido soñar, sin embargo, los muy …bueno, desagradecidos, para ser benévolos, despotrican inmisericordemente contra Chávez. Eso es para oírlos, no joda. Ojalá pudieran enviar una persona todos los 20 de cada mes a las puertas de los bancos donde esos miserables cobran sus pensiones, en muchos casos inmerecidas, para que se den cuenta del odio mortal que estos infelices sienten por el Presidente. Es algo verdaderamente increíble, pero que en todo caso tiene su explicación. 

   Lo mismo ocurre con los maestros y Profesores al servicio del Estado. Hay que ver los cuantiosos beneficios que este gremio ha recibido durante el actual gobierno. Y no sólo de índole salarial sino también desde el punto de vista social. Cuándo estos carajetes podían pensar que iban a tener médicos privados en sus casas para ellos y sus familias. Cuándo podían concebir la extravagante idea de que iban a tener también para ellos y sus familiares un seguro como el HCM. 

   Pero estas no son las únicas reivindicaciones de las que hoy disfrutan los docentes de las escuelas y liceos públicos. Ellos gozan además de muchas otras, como las que recogí en un artículo publicado en esta misma página titulado “Maestro saca tus cuentas”. Y sin embargo, estos insensatos, por decir lo menos, mantienen una actitud de respaldo a la oposición y de rechazo al gobierno de Chávez. ¿Qué habrán recibido estos pedazos de pendejos de la oposición para que, pese al riesgo que corren de perder lo que hasta ahora han obtenido, la estén apoyando? 

   Y a propósito del artículo mencionado, si en el Partido y en el gobierno hubieran existido dirigentes y funcionarios con una pizquita de perspicacia política y no fueran tan autosuficientes y engreídos, desde hace tiempo hubieran reproducido en la prensa ese escrito. Porque si a cada rato publican páginas enteras y a todo color  con fotos y mensajes anodinos, que en la mayoría de los casos tienen muy poco impacto en la población y mucho menos poder de persuación, ¿por qué entonces no recordarles a los maestros y profesores a través de los medios impresos lo que tienen ahora y lo que pueden perder? ¿Y por qué a través de los medios impresos? Sencillamente, porque estos medios, por lo menos los de más circulación, acceden a un mayor número de personas que la televisión, y no se diga de los medios públicos.  

  Y por último, Presidente, no tome en cuenta lo de mis deseos de ser ministro. Eso lo dije par picarles el amor propio a tanto funcionario negligente e incapaz que, como la verdolaga o el rastrojo, abunda tanto en el gobierno como en el Partido. 

   Y a los que leen estas líneas les sugiero dirigirse a Venezolana de Televisión pidiéndole que reponga el documental del cual hablé al principio. Eso hay que hacerlo porque basta que se le pida algo a un pequeño burgués para que no lo haga. Su orgullo mal infundado no tolera semejante atrevimiento. 

alfredoschmilinsky@hotmail.com       



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Alfredo Schmilinsky Ochoa


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