Voces contra el Imperio

Víctor Álvarez no propone el socialismo

La historia y realidad han justificado las advertencias del Comandante Fidel Castro cuando en una ocasión señaló que “nadie posee los manuales para hacer una revolución de carácter socialista”. Aseguraba el Comandante, en entrevista realizada por el periodista Ignacio Ramonet “Cien horas con Fidel”, que quizás “uno de sus mayores errores, y de la Revolución Cubana, fue haber creído que alguien sabía como se construye el socialismo”. Lo cierto es, que, aunque no sabemos como se construye el socialismo, si sabemos lo que no deberíamos hacer. Pero hay quienes no saben lo que dicen y se prestan al juego para figurar de intelectuales. Aunque nuestro exministro de Industrias Básicas, Víctor Álvarez, sabe muy bien lo que nos propone, pero no lo dice.    

Víctor Álvarez es también uno de los investigadores del Centro Internacional Miranda (CIM), un espacio que ha servido para la crítica y propuestas de ideas para la Revolución Bolivariana. Aunque muy pocas veces hemos coincidido con algunos planteamientos del CIM, creemos que ese espacio ha servido para que se expresen y se enfrenten las tendencias Reformistas y Revolucionarias que hacen vida dentro de la revolución. Hoy Álvarez toma partido y se hace vocero de una de esas tendencias. En una entrevista publicada muy recientemente en la página Web aporrea.org, Álvarez nos propone lo siguiente: “En lugar de que el Gobierno siga gastando grandes sumas de dinero en pagar expropiaciones, "el Estado, para impulsar la economía social, pudiera concederle préstamos a las asociaciones de trabajadores y a las comunidades organizadas para que compren acciones de las empresas a través de casas de bolsa socialistas". Pero veamos cual es su argumento. Más adelante Álvarez continúa y agrega: "Cuando todos los trabajadores y miembros de la comunidad donde opera la empresa posean acciones y se sientan dueños de esas empresas, en lugar de aumentar el tamaño del capitalismo de Estado, le habremos dado un gran impulso al desarrollo de una nueva y pujante economía social sin fines de lucro, pero sin vocación de pérdida, capaz de generar un creciente excedente para ser invertido en función de dar respuesta a las necesidades y problemas de los trabajadores y la comunidad", - y concluye diciendo: "Destruir la economía capitalista sin haber creado la socialista es el atajo perfecto para quedar atrapados en un círculo vicioso de recesión, escasez, acaparamiento, especulación, inflación y desempleo”. 

Naturalmente, el economista Álvarez no nos habla de socialismo. Aunque mencione el término por todas partes su propuesta es contraria. Álvarez retoma y desempolva las tesis de muertos como Heinz Dietrich, Víctor Poleo, entre otros, las que ya hemos desenmascarado en otros artículos. Pues, la verdadera propuesta de Álvarez refiere a lo mismo: construir una especie de “alianza estratégica” entre la burguesía y el proletariado sin romper con las relaciones capitalistas de producción y distribución, lo que conllevaría, sin lugar a duda, a un desastre mayor para la revolución: aburguesar a un colectivo y al proletariado haciendo de estos siervos ingenuos prestos a defender los intereses de las clases dominantes. 

Álvarez teoriza demasiado y se une también la tesis refutadas de Bernstein que insultan y propinan una patada a los planteamientos de Marx. Sus planteamientos evocan nuevamente la “teoría evolutiva” en las relaciones Capital-Trabajo que nos llevaría -según entendemos- a un mundo perfecto y sin conflictos: “donde los cancerberos del sistema capitalista y los revolucionarios podamos ser hermanos”, un “socialismo burgués”. Nos preguntamos, ¿Conocerá Víctor a los responsables de la recesión, escasez, acaparamiento, especulación, inflación y desempleo? ¿Creerá Víctor en las acusaciones de la canalla que culpan al Estado como el responsable de esos desmanes? ¿A quién beneficia la especulación? ¿Conocerá también la experiencia de los trabajadores de la Empresas Polar? En esa empresa la burguesía ha conseguido enajenar a una parte importante de sus trabajadores contra ellos mismos y la sociedad, repartiendo beneficios y haciéndoles creerse parte de esa misma empresa. ¿Qué cambiaría de esa situación si, además de beneficios, Mendoza accede a entregarle a sus trabajadores algunas acciones? ¿Por qué la burguesía simpatiza con los planteamientos de Álvarez? Alguien por allí dijo: ¡Si la canalla te aplaude  revísate, porque algo hiciste mal! ¿Se habrá percatado el Sr. Víctor que la canalla lo aplaude ahora con mucha fuerza? 

Si nuestro aludido acepta recomendaciones, le pediríamos que estudie a Marx, pero también las experiencias practicas de nuestra revolución; la buena experiencia de la empresa La Gaviota llevada adelante por el entonces ministro Eduardo Saman donde la propiedad descansa en manos de todos los venezolanos; y, los trabajadores la dirigen con mucho éxito. Pero también existen otras muchas experiencias. Pero si Álvarez planteara como táctica crear empresas mixtas con capitales nacionales y extranjeros en áreas económicas no estratégicas, con la mayoría accionaria del Estado, ¡Otro gallo cantaría!    

No todo lo que nos dice Álvarez está mal. Por lo menos en algo sí estamos de acuerdo. Él al igual que nosotros estamos en desacuerdo con las expropiaciones. Nuestra pequeña gran diferencia reside en, que, mientras nosotros proponemos confiscar a los canallas capitalistas: al ladrón burgués, sin reconocerles un bolívar por las empresas recuperadas, Álvarez propone “alianza de clases” y más capitalismo.

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Basem Tajeldine

Marxista. Investigador de temas geopolíticos internacionales en el Centro de Saberes Africanos. Moderador del programa VOCES CONTRA EL IMPERIO, RadiodelSur y RNV.

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