Amores furtivos sin electricidad

Ha sido tan artero el ataque de los opositores en contra del proceso revolucionario por el racionamiento de electricidad, que aún cuando el Gobierno bolivariano tenga responsabilidad, se desmoralizan más de los que están, porque no le podemos colocar una pistola en el pecho al presidente Hugo Chávez para que llueva. ¿Cómo culpar al comandante de la llegada del verano o del invierno? ¡Por Dios!

En Venezuela cuando reventó la crisis, el Gobierno asumió su responsabilidad y admitió que no había hecho las inversiones correspondientes, pero en este país los mismos que hacen la campaña en contra, saben que la falta de energía la vaticinaban las empresas de electricidad desde mucho antes que Chávez asumiera la Presidencia.

Ahora la situación se agrava, los desórdenes atmosféricos productos de la contaminación ambiental desencadenan prolongadas sequías en las cabeceras de los ríos, en las represas, en fin, donde debería llover, para que suban los niveles de los embalses requeridos para la generación de electricidad.

Y los adversarios en lugar de sumarse a las campañas de concienciación para estimular el ahorro de agua y energía eléctrica, fomenta una crisis mediática según la cual la gente con el nuevo horario en centros comerciales quedará desempleada, sin salud, alimentos, no desayunará a tiempo, sin clases nocturnas y el cine ¡Virgen Santísima!, el cine, no podrán ver la película a la hora de costumbre.

Con tal y hacerle oposición al Gobierno apelan a los más inverosímiles argumentos, haciendo suponer cosas tan descabelladas como que la gente no ha podido comerse las hallacas que quedaron de diciembre, porque después que llegan del trabajo en la noche no tienen iluminación para sacarle los trocitos de cebolla.

Que tienen que acostarse en la oscuridad y no encuentran el control del televisor sobre la cama y que todavía hay niños llorando porque los Tres Reyes Magos en la tiniebla se pasaron de largo y no les dejaron los regalos en sus casas.

Que desaparecerán los amores furtivos, cuando en ese momento sobra hasta la luz de la luna y no importa el calor. Sólo basta amar, deseo, pasión y por qué no decirlo: tino y puntería que, por cierto, no se afina con electricidad, sino con el consentimiento de las mujeres enamoradas, dispuestas a entregarse sin prejuicios y a dejarse llevar por los vaivenes gozosos de la felicidad bajo el ímpetu de las caricias en la penumbra infinita.

Discúlpenme, mis amigos lectores, si mi discurso no es el más apropiado, pero con esa burla, ironía y sarcasmo, la oposición realiza una campaña deformadora del racionamiento eléctrico, que ordenó el Gobierno nacional para evitarle peores sacrificios al pueblo de persistir la sequía.

*Periodista


albemor60@hotmail.com


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Alberto Morán *


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