El contrabando de gasolina en el Tachira

En la Pedrera, puerta de entrada al Tachira por la via del llano, comienza el calvario por la falta de gasolina. Medio centenar de motos hacen cola para abastecerse y un kilometro de vehículos esperan pacientemente el turno. Estas colas se convirtieron en un ritornelo en todas las bombas que surten este demandado combustible. Me decía un conductor de taxi que ante la premura para prestar con eficiencia su servicio, debía cancelar por un tanque de gasolina en el mercado negro hasta 500.000. 00 Bs..

Una de las variables que ha permitido la desaparición en el estado la gasolina, son los exorbitantes precios que adquiere una vez que por la via del contrabando cruza la frontera, que alcanza los 30.000 por ciento; dependiendo de la oferta y la demanda, de la misma forma como se maneja el Dólar Today, con la diferencia que este se maneja con una tendencia alcista.

De este suculento negocio se beneficia toda una legión de bachaqueros y paramilitares; frente a una Guardia Nacional, un ejercito y una policía permisiva que se lucra de las coimas que recibe por este combustible, bien sea en litros o en dinero contante o sonante. La pomada mayor la dejan cuando es una gandola; estas no cruzan la frontera, de esto no me percate; si no llegan a sitios estratégicos y a altas horas de la noche son vaciadas en vehículos más livianos.

Veamos lo que pasa en Guaramito, un pequeño poblado en la zona fronteriza con Colombia a escasos 5 km de la Fria en el estado Tachira. El 10 de enero por ejemplo pasaron la frontera por este sector seis camiones 750 con unos recipientes que llaman vikingos; con el ingreso de esta gasolina el precio fluctuó de 480.000,00 Bs. Que estaba cotizado la garrafa de 20 litros; bajo a 240.000,00 . Guaramito es un territorio sin Ley; a pesar de estar altamente "protegido" por la G. N, el ejercito, la policía, los paramilitares colombianos, los acaparadores y bachaqueros, todos ellos se mueven en esta parte del país como perro por su casa y a cada uno de ellos le queda una tajada de este jugoso negocio.

La primera alcabala que marca la bienvenida al poblado es de la FANB, estos solicitan la carta de residencia; el contrabandista deja su "impuesto" en gasolina que viene siendo de cuatro a cinco litros. Sigue la ruta y se consigue con una alcabala controlada por la Guardia Nacional, en ese momento no cobran nada: pero lo hacen al regreso. Mas adelante se consiguen con funcionarios de CICPC y cobran si es vehiculo pequeño la tarifa es de 5.000,00 Bs y si es un camión la cuota es de 10.000,00 Bs.. Continua y se va topar con un grupo autodenominado el NIÑO, que son paramilitares colombianos y cobran los montos anteriores. Ya de regreso y después de haber dejado el combustible que lo vamos a explicar luego, pasan por la alcabala de la Guardia Nacional y dejan los consabidos 5.000,00 y 10.000,00 Bs.

Alrededor de 80 viviendas en la entrada del pueblo sirven de acopio de la gasolina. Estas viviendas pagan vacuna a la Guardia Nacional, paramilitares, FANB y hasta los bomberos; pagan cada una 300.000,00 Bs. Diarios. Logramos conocer que la gasolina destinadas a las bombas internacionales van integras a Guaramito con el visto bueno de las autoridades.

Prácticamente la bajadera de mula de este lucrativo negocio, comienza en la alcabala de Copa de Oro, luego en Palo grande si montan una alcabala móvil. En Lobatera si es por la prolongación de la autopista, allí pueden estar la Guardia Nacional o la policía. Si el conductor toma la via por Michelena, se encuentra con la alcabala a la entrada de Colon y otra a la salida. En todos estos sitios los cobros son selectivos. Decimos que son selectivos, porque estos lo hacen a quienes pasan diariamente y son detectados por estos funcionarios; el monto es el mismo los 5.000,00 y los 10.000,00 Bs dependiendo si es pequeño o grande el vehículo. Si alguien se resiste y no da el consabido aporte, le piden hasta la partida de nacimiento junto a una revisión minuciosa.

Al otro lado de la frontera la gasolina es transportada a camionetas Caribe, en pipas de 60 litros a Colombia, que son llevadas a un sector llamado la China a dos horas de ahí, en donde la cancelan a 21.000,00 pesos la pimpina de 20 litros: precios que estiran y encogen en función de la oferta y la demanda.

A este denigrante e inusual contrabando que además de ocasionarle grandes pérdidas al Estado; se une al fomento de una corrupción de incontrovertibles consecuencias para el país y el pueblo venezolano. . El precio de este combustible debe sincerarse, no es posible que se siga regalando; en donde la tajada de ganancias se las están apropiando son connacionales que en nada les importa la suerte de este pais. Colombia es otro beneficiado, que ante el auge de tan inusual ingreso han tenido el tupe de algunos de sus alcaldes fronterizos de ponerle impuestos a nuestra gasolina que pasa furtivamente por nuestras fronteras. Con la sinceracion de los precios, que es un clamor de años y de casi todos los estratos de la población, estaríamos beneficiando al país, golpearíamos el contrabando y frenaríamos la fuga de efectivo, que tan funestas consecuencias ha venido ocasionando a nuestra economía.

Ojala y ese arrasador triunfo del chavismo en el Tachira el pasado 10 de diciembre sirva para enmendar errores y para ponerle el dedo en la llaga a ese cáncer como es el contrabando, en donde quien lleva las de perder es este noble pueblo del Tachira.



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Luís Roa

Licenciado en Administración de Empresas (ULA). Luchador social. Jubilado de CVG Alcasa

 Luisroa519@gmail.com

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