Pildoritas 157 (año VII)

¡Por fin!

Por fin, se puede afirmar, sin ningún género de dudas, fue la frase que más de medio país emitió expresa o tácitamente cuando oyó al Presidente Maduro anunciar la nación la emisión de un decreto ordenando la intervención del departamento que en PDVSA se encarga de la distribución y mercadeo de combustibles y lubricantes.

Era casi que un secreto a voces que desde allí se manejaban las mafias del contrabando brutal de gasolina, que a manera de un barril sin fondo se iba en grandes cantidades y en trasportes oficiales incluso hacia Colombia obligando a que, sobre todo en los estado fronterizos, los productos o escasearan como en el caso de los lubricantes y la enormes cantidades de gasolina nunca concordaran con el real consumo del número de vehículos que conforman el parque automotor de dichos estados.

No había otra explicación que no fuese el que desde las más altas esferas de poder dentro de la empresa petrolera, se hubiese conformado una organización delictiva para garantizar que los cargamentos que todos los días pasaban por los puestos de control lo hiciesen sin ningún impedimento durante años y con complicidad indispensable de factores militares, como ha quedado en evidencia con las detenciones de efectivos, producto de investigaciones rigurosas hechas por la misma institución.

Si uno conversaba con propietarios y/o administradores de estaciones de servicio, los comentarios que les oía a muchos de ellos es que la cabeza de la mafia estaba en la empresa de petróleo y en manos de una dama intocable con un con inmenso poder para decidir.

Pero como dice el dicho:”No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”, pareciera que a raíz de las acciones de lucha frontal contra el contrabando y siendo el de gasolina y lubricantes el más emblemático, y que le aporta mayores beneficios a las mafias, salió a relucir lo que era el modus operandi y los actores, a diferentes niveles, que en un flagrante delito de traición a la Patria, desde hace mucho, estaba desangrando al país con graves consecuencias, no sólo financieras sino políticas, pues la derecha tenía en la problemática, una bandera que a diario blandía para achacarle al gobierno los desajustes frecuentes que se presentaban, traducidos en colas enormes, carencia también frecuente de alguno de los dos tipos de gasolina, desaparición de los lubricantes y por lo tanto el aumento exorbitante de los mismos, etc.

Quiera Dios que como lo dejó entrever el Presidente, en su anuncio, se vaya a fondo y se desmonte frente al país, sin ocultar nada, el entramado que delinquía con toda libertad en este campo y se proceda a decomisar todo lo que tengan, producto de su crimen para que ello sirva de precedente y ejemplo para quienes en el futuro, siquiera les pase por la mente, repetir estas prácticas brutales contra la Patria y su pueblo.


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Saúl Molina


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