Los dos sindicatos son patronales

(para los ex compañeros chavistas, de lucha y de trabajo)

¡Que nuestros sindicatos den un paso más allá de las reivindicaciones laborales, se conviertan en escuelas para la formación para una sociedad distinta, en laboratorios socialistas! Hay prepararnos para la conquista del nuestra verdadera libertad y soberanía, pero como clase social

1 Las conquistas laborales que se puedan alcanzar dentro del sistema capitalista quizás sean necesarias, si luchamos conscientes de cambiar el sistema de explotación. Quizá nos acerquen a la posibilidad de hacer cambios verdaderos, pero hay que tener en mente dar el gran salto al futuro. No es época de revolución, el gobierno miente, es un momento de crisis, sin embargo toda crisis es revolucionaria. La revolución chavista se frenó y comenzó a morir cuando mataron a Chávez, es por eso estamos de acuerdo con una nueva ofensiva revolucionaria en estos momentos de crisis, así sea desde lo básico, pero, repetimos, los reclamos laborales son necesarios pero también alucinógenos, hay que ver más allá de ellos y advertir que dentro del capitalismo éstos no nunca serán suficientes.

2.- Necesario es hacer que el ministerio cumpla con sus obligaciones contractuales y acuerdos contraídos con los trabajadores, porque la inflación destruye nuestros sueldos y destruye nuestras vidas día a día. Pero justamente por eso, nuestra lucha debe volverse revolucionaria otra vez. Ver dónde está la trampa; no ver los ojos del enemigo, hay que radiografiarle el alma. Sin distracciones hay que centrar de nuevo nuestra estrategia en la solución social de todos nuestros problemas materiales particulares. Pensar en “cambiar todo lo que deba ser cambiado” (¡cambiar! no reformar). No podemos seguir fortaleciendo al capitalismo con reformas, con “actualizaciones”, en el eterno “ritornelo” de: “reclamos migajas reclamos y más migajas”, hay que acabar con el reformismo asistencialista por el socialismo; corregir en ciento ochenta grados el rumbo extraviado, frenar la consolidación del Estado que distribuye riquezas; hacer del “gobierno obrero” una escuela socialista, de producción socialista, de distribución socialista y de socialistas y fundar otro estado distinto, que represente los intereses de toda la sociedad, ¡sin privilegios!

El gobierno presente “brinca” para estar con Dios y con el Diablo, como oportunista (como oportunista es el Diablo), nos usa para sus fines electoreros mientras negocia la economía del país con los capitalistas. ¡No es posible que esta rochela sea bendecida por los dos sindicatos que tenemos! Si somos chavistas hay que volver al Plan de la Patria original de Chávez, el cual ni siquiera se comenzó nunca a ejecutar.

3.- Carecemos de una organización sindical revolucionaria, consciente y clasista. Ignorante o no desconoce su papel histórico. Y desconoce su función política dentro de una institución estatal atrasada como la nuestra (dentro de una burocracia que dejó de cambiar hace cinco años, estacionada en el reformismo y asaltada por los oportunistas). Cuando nuestros representantes sindicales no son agentes de las trasnacionales, son gobierneros. No producen ni discuten política de ninguna clase, de ética, de nada que huela a conocimiento, y menos política para los cambios fundamentales; no hacen crítica revolucionaria; no se activan si no es por dinero y comida (y el gobierno nos lanza dinero y comida, y ¡ya!). Repiten como loros las consignas (más bien los slogan) del gobierno, y “cogen líneas” en nombre de una unidad boba y pasiva, obediente pero por medrosa.

No se diferencian en mucho de cualquier burócrata. En las asambleas actúan como si animaran un cumpleaños infantil: ni un solo concepto, ni una idea política que los defina, puras emociones, como Sábado Sensacional. Muchos de sus líderes dicen ser apolíticos, como si esto fuera una virtud humana (es una virtud de humanos tontos), pero refuerzan y privilegian los prejuicios y las estupideces administrativas de la eterna burocracia burguesa, clientelar, de privilegios, por encima de los cambios revolucionarios (una corbata o una camisa roja convence más que mil razones): perdieron el norte clasista y de lucha hace rato.

4.- En el ministerio tenemos dos sindicatos, y uno y el otro son blandos, acríticos del sistema y del sistema burocrático. Reprochan la gran corrupción pero toleran el deterioro de los espacios de trabajo confundiendo a las personas con nuestras herramientas, el pequeño robo, la marabunta aprovechadora de lo público, la vagabundería, el ocio, la improductividad más banal; dejan pasar la indiferencia de los trabajadores por los problemas de toda la sociedad y de la propia institución, como si esto fuera un derecho individual (así sea un carcamal esta organización ministerial, sus espacios y sus bienes, es lo único que nos sostiene como país ahora, y el punto de partida para organizar la nueva espiritualidad y la nueva intitucionalidad). Alimentan el egoísmo con sus luchas por cuatro lochas, calificándolas de victorias. Pero es todo lo contrario, éstas son falsas luchas y falsas “lochas”, que favorecen la derrota y hechizan con ilusiones al movimiento obrero, inclusive al revolucionario. Pero es el chavista, socialista, el único que ha sido capaz de movilizarse espontáneamente por causas supremas, y no por bagatelas y mentiras, para ellos va dirigido este mensaje.

Compañeros de trabajo y de lucha vamos a renovar nuestra estrategia, volvamos a Chávez, organicemos un nuevo movimiento sindical que sea revolucionario, crítico hasta mas no poder, que discuta política y convenza, ¡basta de animadores de fiestas!


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Marcos Luna


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