El chavismo prohibido

¿Qué pasa con la Misión Sucre?

La presentación de un proyecto, que es parte del proceso de la culminación de los estudios Jurídicos de un grupo de la Gran Colombia, en Caracas, fue el escenario de la bochornosa actitud de los derechistas que humillaron frente a todos a un estudiante. Ocurrió así:

Estaban presentes varios profesores, que eran el jurado, y muchas otras personas; cuando uno de los graduandos, un ciudadano muy agradecido porque se le sacó de la exclusión educativa que hasta ahora había dejado por fuera a la mayoría absoluta del pueblo, dijo que agradecía “...Al Presidente Chávez y al Proceso revolucionario (...)”. Al pronunciar esa frase, inmediatamente fue interrumpido por una de las “autoridades” presentes, frente al silencio cómplice de todos los demás, y fue vejado frente a todos cuando, con un lenguaje altisonante y un tono despectivo, se le dijo que “no se puede hablar de política” y que estaba muy equivocado si creía que “iban a votar por Chávez”. El ciudadano, cuyo nombre no vamos a citar para evitar represalias, se mantuvo erguido, pero bajó la frente aguantando el chaparrón. ¿Qué pasaba en esos momentos por su mente de hombre liberado y por su corazón revolucionario, agradecido sin embargo a nuestro Presidente? Sólo él podrá decirlo.

Si sólo se tratara de ese caso, podría decir que es aislado, pero en la aldea Víctor Manuel Turmero, en Quinta Crespo, ocurre lo mismo. El coordinador, un tal Larry, no sólo es exponente de la posición política de impedir que nadie siquiera nombre al Presidente Chávez, sino que utiliza la autoridad de coordinador para reprimir la expresión revolucionaria, llegando al extremo de practicar el acoso institucional contra una anciana, por usar franela roja y por ser chavista. Esa anciana soy yo. Ya hay una citación para que, de acuerdo al derecho que me otorga la Ley sobre la Violencia contra la mujer, se dirima la situación de acoso que protagoniza el “coordinador” junto con una pandilla de machos muy machos que lo secunda en todo, dirigida por un viejo militante adeco, dueño de un cyber de Movistar. Por lo menos eso espero.

¿Y es que “Larry” es un escuálido? Sólo de hecho, porque de dicho, el sujeto está “con el proceso” y usa una gran franela negra con la cara del Che. Sin embargo, en la escogencia de profesores para la aldea, se ocupó muy bien de que la mayoría absoluta sean oposicionistas, habiendo algunos que no sólo se oponen al gobierno sino que tienen una franca conducta disociada. Esa conducta contra la Misión Sucre se manifiesta en el hecho de no someterse estrictamente al programa (uno de ellos, dice que “quién va a estudiar con eso”); de expresarse libre y permanentemente con palabras ofensivas y denigrantes contra el Presidente Chávez y contra el proceso revolucionario, en horas de clases; y el utilizar retaliaciones políticas contra las personas que no sean escuálidas y contra todos los que los traten. Sin embargo, ante esta participación política contra revolucionaria, el “coordinador” responde que esos son los mejores profesores, que él mismo los eligió y que “deben estar orgullosos de ellos”. “Porque en todas las otras aldeas lo que hay son mediocres”.

“Esta es la única aldea donde no se practica el adoctrinamiento político”, dice orgullosamente Larry, con su franela negra que tiene la cara del Che, para simular que es revolucionario.

Urge una supervisión estricta de estas aldeas, tanto la Gran Colombia como la Víctor Turmero, sobre todo esta última, pero es la contraloría social de los estudiantes, la actuación digna y no arrastrada, la que va a permitir que nuestra dignidad sea respetada. El derecho al estudio, que garantiza la Misión Sucre, GRACIAS A DIOS Y A CHÁVEZ, no debe ser vulnerado por quienes están infiltrados dentro de la Misión para destruirla desde adentro.

Y los estudiantes debemos asumir la lucha para que nuestros derechos se respeten, para que la Misión no sea convertida en un nido de guarimba; para que cese el adoctrinamiento reaccionario de la derecha enquistada, y se cumplan los programas elaborados por los especialistas de la Misión. Es menester organizar los Consejos Estudiantiles, para que, por medio del Poder Popular organizado, defendamos la Misión.

En el Estado Bolivariano, aún cuando apenas está en el principio de la transición hacia el socialismo, cosas como el poder supremo de un profesor, que tiene los derechos, contra los estudiantes, que tienen las obligaciones y ningún derecho, el hecho de que se consideren normales expresiones como la de que “La Ley sobre la Violencia contra la Mujer lo que hace es estimular la sinvergüenzura” porque “todas las mujeres son unas sinvergüenzas”, que “el profesor es autónomo” y puede desconocer los derechos de una estudiante por ser chavista, sacarla del salón, decirle que “tienes cero uno porque dijiste que soy escuálido”.

Esos hechos no pertenecen a Misión Sucre, sino a la vieja cuarta república, la vieja Santa María, de donde salieron, a pesar de algunos honorables graduados que se esmeraron, muchos mediocres con los “gastos cubridos”.

Tienen la palabra los altos funcionarios de Misión Sucre.


andrea.coa@gmail.com


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Andrea Coa


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