The winner takes it all

He oído los argumentos más peregrinos en apoyo al proyecto de Ley Electoral, declarado materia de urgencia pese a que las próximas elecciones parecen estar más lejos cada día. Los diputados gubernamental entienden la proporcionalidad como aplicable sólo a la relación entre el número de electos y la cantidad de electores de las circunscripciones, pero no para garantizar la representación de los votantes de los perdedores, incluso aunque sus votos hayan sido un porcentaje importante del total. Este derecho a tener representantes es negado con el argumento pueril de que hoy no existen las reparticiones de la cuarta república. Es el tipo de elecciones anglosajonas, tan criticadas en el pasado por el propio Chávez, en las que “el ganador se lo lleva todo”. Oí y vi a la flamante Presidenta de la Asamblea, quien argumentaba que las elecciones siempre las ganaba quien tuviera más votos y que la oposición quería ser mayoría aun siendo los perdedores. Una manipulación “brillante”, sin lugar a dudas.

Siempre hemos combatido el voto uninominal sin representación proporcional por ser contrario al derecho de todos los electores a estar representados en los cuerpos deliberantes. Cuando “el ganador se lo lleva todo”, el despojo no es a los candidatos no electos, el despojo es al pueblo votante por ellos que no obtiene ninguna representatividad. No estoy hablando de gobernadores y alcaldes ni del Presidente de la República, quienes, por ser cargos de dirección ejecutiva son únicos y tienen forzosamente que ser electos exclusivamente por la mayoría. En este caso, quien quedó por debajo, sin importar la diferencia, perdió y no podrá tener el cargo aspirado. Estos funcionarios no son representativos, ya que son la autoridad ejecutiva única en cada caso y lo son de todos los habitantes de municipios, estados y república, respectivamente, y no sólo de sus votantes.

Si en las circunscripciones electorales, los cargos todos se eligieran en forma uninominal, un partido o grupo político podría obtener 51% en todas las votaciones de los distintos circuitos y, por lo tanto, ganar en todos ellos. Si no hay representación proporcional de todos los competidores, el 49% de la población votante, casi la mitad, quedaría sin tener representantes en los cuerpos deliberantes, lo cual es contrario al mandato constitucional, la práctica política venezolana y el carácter democrático-participativo de la revolución. En la elección de los representantes profesorales ante el Consejo Universitario de la UCV, la elección es uninominal pero hay representación de los participantes estrictamente de acuerdo a las proporciones de votos obtenidos. Para que no haya oposición en la Asamblea o esta sea muy reducida, si es a eso a lo que se le tiene temor, deberíamos trabajar por conquistar un 80% de apoyo popular y no andar haciendo leyes tramposas, contrarias a la moral socialista.

lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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