Universidad venezolana, entre el currículo formal escrito y el oculto

La universidad venezolana parece que ha entrado en la transición. Un nuevo diseño curricular por competencias ha entrado en vigencia y comienza a trastocar las viejas formas de administrar las consabidas actividades clásicas de la docencia, investigación y extensión. ¿Responde ello a las actuales demandas de los también tradicionales agentes del currículo? ¿A saber, los estudiantes, docentes, padres y representantes, como también el entorno comunitario y el estado del desarrollo de las ciencias de la educación?

En efecto, cualquier reunión post pandemia con fines de asignar carga horaria a los docentes-investigadores supuso todo un reencuentro. La universidad ha salido de la hibernación obligada, de la reclusión obligada y sucedió que uno había olvidado que ahora la educación es por competencias, además, las actividades presenciales deben ir acompañadas por otras en línea, con aulas virtuales, uso de whats app u otros adminículos tecnológicos; aún no se ha salido del todo de esta pandemia y al acceder al recinto se impone uso del tapaboca, higiene de las manos del gel alcoholado y distancia social.

Todo eso es nuevo. Sobre todo para quienes tenemos ya más de 17 años en el claustro, categoría asociado o titular. Ya los cursos o materias dizque no se les debe llamar así, sino unidades curriculares y tener presente cuáles son las competencias a desarrollar, por ejemplo, en un curso o perdón, unidad curricular como Sociología y Pedagogía. Por cierto, hace ya bastante que en lo personal desconfiaba de esa noción "competencia". La solía asociar con la categoría "Competitividad" propia de un modelo socio político que es el neoliberalismo, recordé eso en la reunión susodicho, pero no hubo mayor tiempo para intervenir. El tiempo apremia. Las anécdotas son harina de otro costal y también porque no se podía interrumpir a la expositora. Por cierto, estaré equivocado, pero hice un descubrimiento en mi centro educativo: ya no hay Profesores, sino que todos son doctores.

Sí, todo es doctor (o doctora) para allá y para acá, ¿será la época actual que exige tanta cualificación? En cambio, en una universidad de tipo técnico cuyo personal docente lo conforma ingenieros, economistas, abogados, médicos, administradores pude notar que se hacen llamar Profesores, aunque no posean el título como tal, lo asocian por la función y no necesariamente son a dedicación exclusiva, dado que según nos comentara uno de ellos, porque trabajan en otras empresas y es donde son bien remunerados. La docencia es solo una pasión, agregó.

En fin, que la universidad venezolana toca reinventarse, sobre todo en los sueldos y salarios, que de tan bajos nos comentaba un vigilante de un banco mientras hacíamos la cola para la taquilla que su sueldo es de 150 dólares al mes, en cambio, un docente titular de la universidad venezolana no supera los 70 dólares, ¿Cuándo se superará esta situación?

De la recientes protestas de calle de todo el magisterio venezolano parece que queda la lección de que la opción viene a ser continuar con los reclamos al patrón gobierno de Maduro y sus ministros monetaristas, hacer la dignidad del universitario, una forma de enseñar democracia, participación y protagonismo social crítico, aunque sea mediante el currículo oculto, que dicho sea de paso como sostuvo un conocido rector de la UCLA, la actitud democrática en Venezuela ha sido una siembra de la universidad durante muchos años, que si bien no tumban gobiernos, sí los llevan a reflexionar y cambiar medidas impopulares y violatorias de los derechos humanos y los derechos laborales.



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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