By By Hugbelt Roa

¿Qué expectativas puede tener el sector universitario con César Trompis?

Comentando con personas allegadas la percepción del entorno volátil en que nos encontramos en Venezuela, nos tropezamos con el profesor universitario Simón Hernández, a quien conocemos desde hace muchos años, década de 1990, cuando creíamos en la "Pureza y santidad de la revolución", parafraseando un libro del poeta nicaragüense y sacerdote católico Ernesto Cardenal.

Por cierto, tanto allá en centro América como aquí en el caribe, sostener un proyecto medianamente progresista como el venezolano actual, constituye un esfuerzo muy arduo y es el eslabón más débil quien paga hasta con su vida las consecuencias de ese empecinamiento: el pueblo, la categoría más importante en el proceso sociopolítico de promoción humana y social, de acuerdo con Enrique Dussel.

Pues los Estados Unidos y Europa como potencias consolidadas en sus intereses egoístas nos constriñen de tal manera que hoy estamos sitiados, al sernos aplicada una nueva modalidad de guerra neocolonial: económica-financiera, que incluye una hiperinflación inducida hasta por más del 2000 %; por lo que cualquier ingreso salarial se desintegra en un santiamén.

Por ejemplo, con el referido colega queríamos tomarnos un café en una panadería de la Plaza de Libros Usados en Barquisimeto, de esas nuevas que abrieron unos árabes, los nuevos dueños de ese negocio en el país, pero no pudimos porque "Nos estamos comiendo un cable"; lo que atenta con el intento de desarrollar una vida digna, que es el fin principal del Estado según el artículo 3 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (2000).

Volviendo al punto, al evaluar someramente el desempeño del ministro Roa, en opinión de muchos se ocupó de "acabar" con la universidad tradicional autónoma y experimental, símbolo del modelo socio cultural y político de la democracia representativa, a tal punto que el gobierno no asigna los recursos requeridos para las proveedurías estudiantiles: comedor, servicio médico, transporte y otros recursos ordinarios para dotación de bibliotecas, reactivos de laboratorios para desarrollar una educación de calidad, además del pago del personal académico y de investigación, de servicio administrativo y obrero; ya no tiene matrícula, gran cantidad de sus docentes-investigadores, empleados, obreros han emigrado buscando mejores plazas o ejercer cualquier oficio lejos de la felicidad familiar en Venezuela (sostuvo el Prof. Gonzalo Meléndez, de la UNEXPO-Barquisimeto, Noticiero Promar tv, 18 de agosto de 2019).

La juventud que antes poblaba los campus universitarios ilusionados por alcanzar un título que los acreditara para el desempeño técnico-profesional han cruzado las fronteras, compraron el discurso del empirismo ingenuo acerca de que la opción es "irse demasiado", muy difundido en contextos tipo clase media, primeramente, luego cundió en la clase media baja y hasta en el lumpen. Venezuela se está vaciando como antes pasó en nuestros campos por la ilusión del petróleo y la modernidad tardía, hoy muy poca de esa juventud desea irse a los espacios rurales a cultivar la tierra o criar animales; las escuelas técnicas-agropecuarias, los departamentos y facultades de ciencias veterinarias, agronomía, ingeniería de la alimentación entre otras pudieran ser replanteadas, pero su escaso apoyo no sólo es el fracaso de un ministro determinado sino también del gobierno y la sociedad; he allí un filón para probar jóvenes talentos gerenciales desde entes gubernamentales. Verbigracia el actual ministro César Trompis.

En el campo político-ideológico y partidista, dado que la universidad se tornó un espacio privilegiado de los sectores sociales altos y medios de la sociedad venezolana, el pobre no entraba regularmente a la entonces denominada educación superior, más bien se les había dejado que los monopolicen las llamadas "fuerzas democráticas"; que en comandita desarrollan una lucha frontal contra el "régimen dictatorial", "chavista-madurista", "castro-comunista" que "protege a los terroristas" colombianos de acuerdo al presidente de aquel país; universidades nuestras cuyos rectores se opusieron férreamente a la propuesta de reelección presidencial, pero ellos, incluyendo la actual rectora de la UCV, irónicamente tienen más años ejerciendo esas funciones que cualquier Jefe de Estado, excepción hecha del comandante Chávez.

En realidad, el gobierno respinga cuando las universidades le plantan cara (pasó con el llamado PLEU de 2010), al respecto comenta el Prof. Simón que si el plan era ese (acabar con la universidad) también están acabando con los grupos y personalidades que son o habían sido su base de apoyo, es ese un asunto a ser replanteado, ya que el presidente ha dicho que la revolución bolivariana requiere corregir muchos aspectos; de lo que se concluye que este funcionario que ahora nos ocupa fue bastante conciliador.

Nobleza obliga. Si algún mérito tuvo Roa fue que en concordancia con los rectores ARBOL y AVERU pudo mantener abiertas las universidades; subsistiendo, la verdad sea dicha, como una especie de comunidad de monjes mendicantes e iracundos con sus prédicas "heréticas" de restauración liberal republicana y sus tablas de la ley firmadas en el Pacto de Nueva York, luego nacionalizado en la quinta Punto Fijo, la denuncia del comunismo como ideología disolvente del orden moral socialcristiano, la tradición familiar y la propiedad privada legítima; por cierto, aunque de hecho, la Ley de Universidades (de hace cerca ya de 50 años, 1970) en su artículo primero reza que la universidad constituye una comunidad de intereses espirituales que reúne a estudiantes y profesores en la búsqueda de la verdad, pero no habla del voto de pobreza y obediencia incluidos ahora por la vía de los hechos, según la lengua de Simón "El Malo", ya identificado, tanto por el gobierno como por la oposición; gente esta última que junto a Estados Unidos nos tienen fichados y nos quieren matar de hambre, porque las sanciones dizque son la vía expedita para el cambio del régimen.

La conclusión es que ministros del ramo y el gobierno bolivariano en general han sido envueltos como en una nube espesa y muy tóxica. Se invierten grandes esfuerzos por salir de ese ambiente y que se expande a toda la sociedad, generándose así una atmósfera contraria a la tranquilidad necesaria para el trabajo intelectual o por mejor decir de la academia, de acuerdo con Arturo Uslar Pietri en su libro "La educación en Venezuela", reflexionado sobre ese tópico después de su experiencia docente en la Universidad de Columbia a mediados del siglo XX.

Mientras tanto el gobierno, como un animal herido, que no se atreve a dar "el zarpazo final" y menos mal que no lo ha hecho ni lo hará. A saber, "intervenir" todas las universidades como hizo Cuba revolucionaria y ponerlas al servicio del proyecto político implementado, o conformar una masa crítica favorable a la transformación desde adentro y realizar elecciones con la participación de todos los miembros de tal comunidad.

Todo muy de acuerdo con las reglas democráticas, pues, ¿qué no es que todos lo somos? Pero los colectivos universitarios supuestamente revolucionarios no agruparon sino a unos anárquicos, ignorantes los más, desorientados y oportunistas o arribistas; de esa manera sus autoridades rectorales, decanales y/o departamentales como vieja generación de formación exquisita y con amplia experiencia política (que hasta el propio Hugo Chávez respetaba) tienen ya varios períodos encima y muy orondos se comportan como reyes medievales o señores en sus feudos, a quienes más bien el gobierno tiene como legítimos interlocutores. ¿Cómo se comportará al respecto el nuevo ministro Trompis?

Ante ese cuadro de continuidad administrativa que ha consumido a muchos de la generación de relevo, algunos en la comunidad universitaria incluso ya están, en términos de Juan Guaidó, pidiendo "cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres" en el claustro, claro y quién sabe si para ello también van a pedir la cooperación internacional, que es la cartilla que siguen.

A todas estas, ¿qué expectativas puede tener el sector universitario en Venezuela con el nombramiento del abogado César Trompis como nuevo ministro del ramo?

Claro, mientras la economía general de Venezuela no tenga mejores indicadores la situación del universitario será la misma o aún empeorará a consecuencia del bloqueo impulsado por Guaidó, el Grupo de Lima y las medidas aplicadas por Trump; luego, a Trompis no le quedará sino convertir las universidades en centros de resistencia antimperialista, al menos no en el papel y alguna fotografía con fines de construir una especie de auto fake news; error de Roa y sus rectores ARBOL a corregir, sino hacer de las universidades "fábricas de ciudadanos" como dice el historiador Rafael Cartay, ciudadanos verdaderamente patriotas y, en fin, hacer de todas las casas de estudio grandes centros de producción, grandes prestadores de servicios e impulsores de la innovación. Universidad productiva que Roa iniciara.

En ese contexto eventual, se ha de esperar que el profesor haga no solamente docencia sino y principalmente investigación, extensión o vinculación comunitaria; donde la actividad sea concentrada aparte del aula tradicional en la biblioteca, el laboratorio y el trabajo de campo, ¿se estará en capacidad de invertir todos los recursos que se requieran para ello?



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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