UNELLEZ-42: Humana, sensible y universal

Decía el gurú del pensamiento sistémico-gerencial, Peter Senge, que lo más complicado en una organización era el trabajo en equipo. Se busca desde todos los ángulos crear un ambiente de armonía y relaciones laborales productivas, pero siempre se termina beneficiando al que demuestra mayor sumisión a la autoridad, aquél que haya sido castrado en su postura crítica y le interese únicamente sobrevivir en la selva de la competencia, la envidia y la arrogancia. Este descriptivo humano de las organizaciones modernas está presente en las instituciones de Educación Superior, sobre todo en espacios de formación como la Universidad Nacional Experimental de Los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (con sede en cuatro estados de la República Bolivariana de Venezuela y con su rectoría principal en Barinas, estado Barinas).

Pero lo que convoca hoy mencionar a la UNELLEZ, es el arribo a sus cuarenta y dos años (42) de fundación, en medio de una crisis nacional muy aguda, y en la cual la sociedad sigue esperando de su universidad una postura o ideas que hagan más llevadera esta inmensa carga de incertidumbre y desasosiego. La UNELLEZ, surgió inspirada en la ruralidad, en abordar los problemas locales y darle soluciones exitosas con el dominio de la técnica y el conocimiento universal. Hay importantes logros que la UNELLEZ, ha venido cultivando a lo largo de su trayectoria académica, espacios que antes estaban relegados al aparato institucional del Estado, hoy comparten responsabilidades con la universidad. Se ha dado atención al campo y a la actividad agro-industrial, y se ha delimitado una serie de proyectos que a mediano y largo plazo, respondan con acciones concretas para garantizar la seguridad alimentaria en Venezuela.

También se han ido fortaleciendo los vínculos con las estructuras de los Consejos Comunales, aplicándoles propuestas administrativas y de diagnóstico que les permita sincerarse y adecuarse al marco de Ley vigente. Y en el plano educativo, se han generado investigaciones significativas en el fortalecimiento de los programas pedagógicos y en la concepción de una metodología más expedita para abordar los problemas educativos y sociales. Es decir, en un plano académico-operativo, la función investigación y extensión, ha cubierto importantes peldaños en los últimos cinco años.

Donde aún no termina de mejorar la situación es en el plano de la infraestructura y servicios, para beneficio de toda la comunidad unellecista. La falta de inversión en conjunción con la necesidad de que se asuma consciencia del papel que juega la universidad en el desarrollo local y nacional, tienen los campus universitarios en un aparente abandono. Es necesario crear conciencia en los estudiantes y en el personal administrativo-obrero y docente, en cuanto a que la universidad no la construye un presupuesto del Estado, sino el capital humano que hace vida en ella. Es necesario consolidar una política autogestionaria, de auto control y auto organización, para dotar a los espacios de una experiencia académica donde prevalezca la calidad, el confort y la satisfacción de contar con los recursos para el aprendizaje necesarios que hace más efectivo el proceso de enseñanza.

No puedo estar de acuerdo con festines, papelillos y comparsas; la UNELLEZ, no está para eso, debe celebrarse invirtiendo en la UNELLEZ. Todos esos recursos que se pueden ir en una celebración o en actividades de auto-condecoración, son recursos que pueden traducirse en pizarras acrílicas, marcadores, papel y hasta fotocopias de guías y materiales de estudio. No es que la universidad esté inoperativa, pero estamos en un rango de necesidades importante que en cualquier momento nos invita al colapso. Perder espacios de discusión y debate epistemológico, no debe ser la intención, y no creo que lo sea, de un Gobierno revolucionario. Es prioritario activar mecanismos de fortalecimiento de la cultura del saber, siempre interactuando con el valor social y moral de nuestras universidades; en ese sentido, la UNELLEZ, requiere mejorar su condición de universidad que siembra; dejar a un lado las confrontaciones dialécticas de una política ideológica que en ocasiones se muestra enemiga de la propia universidad, porque al confrontarnos a lo interno y crearse grupos y subgrupos de tarea táctica, se pierde un valioso tiempo de creación y auto organización de los espacios académicos.

La UNELLEZ, llega a cuarenta y dos años, con bombillos quemados, con paredes agrietadas y mohosas, pero con un recurso humano de primera calidad, bien formado, convencido de su papel histórico; un recurso humano que si bien, a veces, lo doblega la arrogancia y egolatría, pero tiene la capacidad de rectificar y reimpulsarse. Ese recurso humano necesita mayor interés por parte de los liderazgos universitarios para encarar los próximos cuarenta y dos años de la UNELLEZ, hacia una realidad más digna, donde lo cotidiano no tenga tanto desgaste y se llegue a modelar una universidad humana, sensible y universal.



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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