¿Suspendidas jubilaciones en las universidades?

Quienes introdujimos nuestras solicitudes de jubilación a finales de 2015 o comienzos de 2016 tenemos zozobra ante el creciente rumor de la supuesta suspensión de este derecho laboral en el seno de las universidades publicas venezolanas. Esto viola la Ley Orgánica del Trabajo y los artículos de los reglamentos internos de las mismas. Incluso, las autoridades rectorales y administrativas deben prever con suficiente anticipación la sustitución de códigos cargos y contratación de personal. El resto de prerrogativas requieren igualmente de planificación efectiva. Yo formo parte de una cohorte de diecisiete profesores jubilables este ano porque ingresamos en 1991.

La mengua de los salarios y la atadura incomprensiva a la Dedicación Exclusiva que imposibilita al docente ampliar su libre ejercicio profesional para satisfacer las necesidades de pervivencia, contribuye a la desmotivación, la desmoralización y al éxodo. Por otra parte, la ostentación que presumen quienes hacen carrera política y fortuna dentro de las universidades, sin aportar avances académicos notables ni mejoras sustanciales en la praxis de la academia, acentúa el sentimiento de desapego y hasta rechazo frente a la propia institucionalidad. Sólo el valor de la energía de los sueños entrevista en el mirar de nuestros alumnos ayuda a sostenerse en pie en este precario oficio, y alienta la razón sensible de cultivarlo por encima de todas las miserias humanas.

Veinticinco anos de asistencia diaria al aula de clases y los laboratorios, manteniendo grandes gastos de vestido y aseo personal, equipos y materiales de trabajo propio (Bs. 4.000 una resma de papel y Bs. 130.000 una impresora), vehículos y alimentación fuera del hogar, además de viajes para apoyo a la investigación no pagados por las instituciones, entre otras muy costosas erogaciones resultan punitivas para un salario devaluado e insuficiente, que en el mejor de los casos (sueldo de un Profesor Titular) es de apenas 200 dólares al mes, de acuerdo al vigente Sistema Marginal de Divisas.

El Estado, y el gobierno en particular, no atendió de manera efectiva ni justa un programa salarial adecuado para el trabajador y la trabajadora universitarios. Unos pocos añoran la equivalencia de los sueldos en dólares anteriores al viernes negro de 1983. Sin embargo, cualquier inversión en propaganda electoral durante la Cuarta y Quinta Repúblicas supuso más billetes arrojados a las sentinas del poder y el usufructo que el que pudo invertirse en los sueldos de los universitarios. Hoy la patria demanda nuevos y más medios de producción alimenticios y de bienes y servicios básicos, y esa universidad arruinada y maloliente que llevamos atada a los tobillos como grillos no puede proporcionar estos recursos humanos ni tecnológicos como lo demandan las penurias del país. Esa es una percepción honesta, aunque duela decirla. No se tomó en cuenta a las universidades como apoyo para el desarrollo económico.

Las deudas, las penurias y las quejas permanentes son los estigmas de esos lamentos de pasillos en una contexto lastimero y casi que piadoso, que nada se le parece a la ciencia, al explosivo avance tecnológico mundial, a la repuestas a graves enfermedades terminales ni a la elaboración de maquinarias, equipos ni herramientas de vanguardia. Ni siquiera hemos diseñado un teléfono propio, una computadora propia, un cepillo de dientes propios. El país ensambla pero no inventa. Copia pero no hace lo propio. La inversión se hace en política no en educación universitaria. Somos la teoría universal de todo pero no nos ensuciamos las manos haciendo cosas.

Los ingenieros petroleros aprenden después que llegan al taladro a estrenarse de ingenieros porque un obrero con experiencia les enseña cómo estudiar los desbalances de presión cuando la presión de formación es mayor a la hidrostática para que el pozo no les explote en las narices. En las universidades enseñamos como se puede y con lo que se puede, pero los políticos sí saben como hacer lo suyo para llegar donde quieren, para salir buchones a montar restaurantes de lujos a las orillas de las playas y darse la gran vida. El colmo ahora es no poderse jubilar. El colmo, no cabe otra expresión. ¿Qué responde a esto la OPSU y el ministro Jorge Arreaza? ¿Qué responde la multinacional mayoría opositora de la Asamblea Nacional? Digo multinacional porque se creen más poderosos que McDonald´s y la Pepsicola, con caras de Donald Trump. Esperamos respuestas precisas e inmediatas. Nos queremos jubilar para irnos a un conuco a sembrar algo.



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José Pérez

Profesor Universitario. Investigador, poeta y narrador. Licenciado en Letras. Doctor en Filología Hispánica. Columnista de opinión y articulista de prensa desde 1983. Autor de los libros Cosmovisión del somari, Pájaro de mar por tiera, Como ojo de pez, En canto de Guanipa, Páginas de abordo, Fombona rugido de tigre, entre otros. Galardonado en 14 certámenes literarios.

 elpoetajotape@gmail.com

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