La imposición del dólar en la economía venezolana

La Asamblea Nacional Constituyente deroga la Ley de Ilícitos Cambiarios en agosto del 2018, ante las contradicciones de los economistas de la izquierda venezolana y de los asesores económicos externos.

Algunos planteaban recomendaciones para atender la coyuntura económica y otros simplemente proyectaban la necesidad de derogar la ley, porque la misma ya había cumplido un ciclo dentro del plano económico del país.

Algunos contrarios a los que planteaban derogar la ley, argumentaban que era necesario mantenerla y reforzar sus medidas de control, mientras lo que estaban a favor, esgrimían que, de mantenerse, la especulación aumentaría y con ello se acentuaría la crisis económica en el país así como la despiadada especulación del dólar paralelo, contribuyendo a elevar aún más los indicies de inflación.

Hoy el análisis a esas dos formas de ver la Ley de Ilícitos Cambiarios, no la hacen ni propios ni extraños, simplemente no les interesa, pretenden una erudición inexistente, son unos esclavos de la lógica, sobre todo aquellos que consiguieron que se derogara la ley. Muchas cosas han callado con el secretismo insular aprendido, o, simplemente, las medias verdades dominan la palestra del análisis, subestimando a un pueblo, que más allá de la lógica, genera respuestas distintas y más cercanas al entramado que vive la economía venezolana.

Muchos intelectuales de izquierda y de derecha, aplican doctrinariamente patrones de cálculos económicos lógicos y eficientes de acuerdo a su enfoque del problema, en dependencia de sus intereses, en menoscabo del análisis espontáneo y natural, por ello se infiere que, uno es predictivo el otro no. Siendo Venezuela uno de los ensayos políticos más grande en materia económica, debemos utilizar escenarios predictivos y no predictivos, ambos como resultado la evaluación, procesamiento, valoración, análisis de los mercados y los movimientos económicos que se generen en él, de los cuales deriva la probabilidad, antelación y eficiencia como factores necesarios y esenciales para enfrentar la crisis económica que vive el país.

En este orden ha sido el criterio de algunos compañeros de izquierda, quienes al explicar el problema actual del país, sostienen que parte del desequilibrio económico entre la oferta y la demanda de divisas, es el resultado del colapso de la industria petrolera, la reducción en la producción y por consiguiente la caída de ingresos fiscales (divisas).

La derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios arrojó como consecuencia la eventual apertura del mercado cambiario y depende de las que condiciones que estimulan la oferta de divisas por parte de actores no estatales; hoy, gracias a la derogación de esa ley y la aplicación de malas políticas económicas y de control, el país se ha dolarizado de manera legal. La oferta se presenta en dólares con una demanda escasa y propensa a un proceso de desestabilización.

No obstante en la actualidad existe un hermetismo total cuando se trata el tema económico, y solo se genera una matriz mediática: Guerra Económica, Bloqueo Criminal, no hay mención a la contrición necesaria de que hemos fallado en materia económica.

Lo que no entienden estos compañeros intelectuales de izquierda, es que en la Venezuela de hoy, lo espontaneo y natural es lo que rige a la economía venezolana. Los precios de mercado gravitan en torno a magnitudes subjetivas, hecho que se hace notorio todos los días. La actividad laboral se ha reducido en su jornada, producto de las variantes económicas existentes, que imposibilitan el buen funcionamiento del aparato productivo de país y las empresas en manos del Estado venezolano, domina el caos, anarquía y surgen políticas populistas. La cura es peor que la enfermedad.

El haber derogado la ley no fue suficiente, sino que se propuso la modificación la Ley de Precios Justos y se eliminó el límite de ganancia para todos los eslabones de la estructura de costos, desde el productor primario hasta el comerciante, que había sido fijado en 30%, lo que no se logró prever es que con la derogación y modificación de estas dos leyes, llevarían al pueblo a una crisis profunda en lo económico, al no existir leyes que ataquen la raíz del problema, se eliminan los preceptos que en ellas se establecían, ergo, las sanciones que se contemplaban.

El dólar se impone como moneda de curso legal dentro del país, sin importar que el gobierno fije el precio del petróleo en Yuanes, ya que todos los servicios se cobran en la moneda norteamericana, incluso ya la mayoría de tiendas en nuestro país tienen los habladores en dólares, y no hay manera de regular sus ganancias ni los impuestos a declarar. Por ejemplo hay una cadena de tiendas muy grande en el país, he sido testigo de que muchos de sus compradores, pagan con la divisa norteamericana, al no poder facturar y generar una factura fiscal en divisa, los comercios utilizan tarjetas de débito y de crédito venezolanas en bolívares, para ellos mismos realizar las compras y no hay declaración de divisas, el ingreso fiscal es poco y el comprador recibe una factura en Bolívares. ¿Qué dirán hoy aquellos que lucharon y consiguieron LA DEROGACIÓN DE LA LEY DE ILÍCITOS CAMBIARIOS Y LA MODIFICACIÓN DE LA LEY DE PRECIOS JUSTOS? Lo cierto es que hoy en el territorio venezolano existe una guerra económica y un bloqueo criminal, de eso no cabe dudas, pero no son las únicas razones de la crisis que vive el país, lo malo es que lo callan.

Estas leyes, derogada una y la otra modificada, han generado impunidad, anarquía y perdón hacia los capitales ilícitos, hoy legales después del blanqueo de los mismos. No somos más felices, seguimos dependiendo de los ingresos fiscales, el dólar se ha posicionado como moneda nacional, la especulación sigue a pasos de vencedores, hoy carecemos más de valores morales, hemos dejado de ser íntegros e incluso honestos, nadie quiere trabajar en la administración pública y vemos cantidades de profesionales dedicados a otros oficios que puedan generarles mayores ingresos y en dólares, NADIE pide pago en Yuanes, Rupias o Rublos, de que sirve estudiar si puedes cobrar entre 25 a 30 dólares por pegarle el papel ahumado a cualquier vehículo?

Las consecuencias han sido devastadoras, la hiperinflación y la dolarización de la económica ha modificado el carácter social de la Revolución Bolivariana, atenta contra los principios de solidaridad, es un impuesto tácito que pagan las inmensas mayorías de escasos recursos a las minorías, deshumaniza la esencia del trabajo el cual no está alineado al bien común. La dolarización de la economía, no ayuda a la preservación de los precios ni a la estabilidad social, ha contribuido a desmontar el sueño implícito del Plan de la Patria, legado único del Comándate Hugo Chávez y con un rompimiento flagrante de la Constitución de La República Bolivariana de Venezuela, la cual establece de manera taxativa: "Artículo 320. El Estado debe promover y defender la estabilidad económica, evitar la vulnerabilidad de la economía y velar por la estabilidad monetaria y de precios, para asegurar el bienestar social ()".

Ante esta grave violación constitucional debemos levantar nuestras voces y hacerle entender al Estado que debe rectificar y enderezar el rumbo económico del país, no contribuir con la anarquía que comienza a tomar cuerpo como un Tsunami Económico que socavara los cimientos sociales de la República.

Ante la situación tan grave que vive la patria, las políticas sociales (caja CLAP, Bonos) y las remesas (Remesa o lavado, tema para análisis) producto de la migración de venezolanos, han sido la válvula de escape del vapor que podría encender el país y sumergirlo en el caos que tanto ha preservado y evitado el gobierno nacional. El costo de esta crisis lo paga el más pobre, quien es hoy más pobre, los ricos se están haciendo más ricos. Políticas sociales que ayudan a permear la crisis, sin detallar el contenido de las mismas.

Por otro lado, la especulación que marcha sin frenos día a día hace imposible la adquisición de alimentos o medicinas, sin mencionar el elitesco panorama que representa la atención médica, DOLORIZADA, se viola el artículo 83 del Texto Fundamental, el cual establece: "Artículo 83. La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida ()".

Al estar dolarizada la economía (no el salario) la misma representa un espejismo del bolívar, el cual es inexistente y despreciado como moneda, lo que desdice el carácter y apego constitucional del Estado a la disposición contenida en el artículo 320 de nuestra Constitución –antes citado- y a lo previsto en el Artículo 114, el cual establece: "El ilícito económico, la especulación, el acaparamiento, la usura, la cartelización y otros delitos conexos, serán penados severamente de acuerdo con la ley".

Ahora bien, anteriormente habíamos indicado que no se puede seguir una lógica secuencial al problema económico del país, se han roto todo tipo de parámetros conceptuales, de contexto, teorías y principios, hoy los empresarios y especuladores no se han conformado con desaparecer el Bolívar, sino que poco a poco vienen trabajando en lo que representa la devaluación del dólar, algo tan absurdo pensarlo en el propio país emisor de la moneda. Es así como los venezolanos recibimos menos de 7 dólares de salario mínimo, y lo que nos costaba ayer 10 dólares mañana nos cuesta 12 dólares, es inaudito.

La economía socialista, por el contrario, dispone de información mucho más completa (coeficientes técnicos, existencias totales de cada recurso, conocimiento de los principales planes de inversión, planificación) que están disponible y es transparente. Existe un nivel de planificación óptimo en el desarrollo del modelo económico, la URSS es una clara muestra de ello, tal cual como reseñaba Henry Rowen, Presidente del Consejo Nacional de la CIA en 1982, cuando sostuvo que: "(…) la economía soviética es altamente autosuficiente y está lejos de experimentar un colapso (…)", al hacer referencia en su informe sobre el modelo económico soviético, y aseguraba además que: "(…) la URSS experimentó un crecimiento económico continuo y una mejoría en el nivel de vida de su población durante los últimos treinta años(…)"; así mismo, destacaba la habilidad en su modelo económico para mantener su viabilidad ante la ausencia de importaciones. Por tanto los factores que colapsan la caída de la URRS son otros, no el económico ni su modelo de economía planificada. Es precisamente el éxito de su modelo económico lo que posibilita la caída de la URSS, tracciones internas, factores externo ante la posibilidad cierta de que el mundo entendiera que si es posible el desarrollo económico, tal cual como estaba orientado en el Bloque Socialista, la falta de comprensión entre lo Material y Espiritual como categoría Dialéctica del desarrollo (Algo que entendió muy bien el Comandante Hugo Chávez) y la no comprensión de la trasformación Dialéctica de la Unida y Lucha de los Contrarios, se mantuvo estática, sin cambios.

Es necesario recordar (caminamos siempre a olvidar, sin memoria histórica) cuando GORBACHOV confesó durante un discurso en la Universidad norteamericana de Turquía que: "El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo […] mi esposa me apoyó plenamente y lo entendió incluso antes que yo […] para lograrlo logré encontrar compañeros de lucha, entre ellos A.N. Yakovlev y Shevardnadze". (http://razonesdecuba.cubadebate.cu/articulos/gorbachov-se-confiesa-el-objetivo-de-mi-vida-fue-la-aniquilacion-del-comunismo/)

En Venezuela no manejamos un modelo de desarrollo económico sustentable que apunte a esa dirección o en este proceso de transición hacia el socialismo, pero queda plasmado en el Plan de la Patria y ha estado vinculado ese desarrollo a todos los Planes de desarrollo planificados por el Gobierno Nacional.

No cabe duda de la genialidad política del Gobierno Bolivariano, pero de qué sirve el control político sino se ejerce con la autoridad que corresponde, para que no se siga violentando la letra constitucional. El Plan de la Patria presentado por el Comandante Chávez sin lugar a dudas representó y representa hoy la transición al Socialismo, para muchos reformistas hoy es letra muerta, nunca concibieron el pensamiento político y económico de Chávez a pesar de estar tan cerca de él. Tuvieron la mayor escuela política del siglo y lamentablemente no pudieron ni entenderlo ni comprenderlo.

Venezuela sigue siendo un país propenso a la implosión social, la desigualdad está muy bien marcada por la mala praxis de la economía, lo que ha generado la aporofobia en el país, desmontando los esfuerzos de inclusión social. La no asertividad ante la raíz y esencia de lo que sucede en nuestro país contribuye a la insatisfacción social de los ciudadanos.

El dólar sigue como medio desestabilizador, está consiguiendo lo que políticamente la oposición no ha logrado, el dólar pierde hoy valor adquisitivo en nuestro país. Al no existir controles, la anarquía se ha apoderado del mercado, de la sociedad, lo que impide sincerar el precio de los servicios, más importante aún, en el precio del combustible.

La especulación con la moneda extrajera es abierta, los actores económicos están ajustando más rápido los precios y trasladando los cambios en el mercado paralelo, lo que esta empobreciendo día a día más al venezolano, que ya carece de poder adquisitivo, ya no se ahorra en nuestro país. El consumidor está sujeto a fuertes restricciones presupuestarias, por lo que consume mucho menos, con el alza indiscriminada de esta semana del dólar se disminuirá más nuestro poder adquisitivo, sin ser adivino, el dólar antes del 24 de diciembre del presente año, llegara a precios inimaginables.

En nuestro país hoy ante la crisis que vivimos, se han popularizado los llamados Bodegones, que solo venden artículos importados e incluso nacionales en dólares, a precios extremadamente costosos, son un reflejo de las coimas que deben pagar los importadores en aduanas y del margen de ganancia que obtienen estos comercios al venderle a una capa social de la población, que tiene alto ingreso de la divisa extranjera en el país, mientras que la mayoría de los venezolanos debemos aguantar los estragos de la crisis. Hay un síntoma de empobrecimiento automático y nadie habla del tema.

En lo particular, considero que no ha sido la mejor medida adoptada por la Asamblea Nacional Constituyente, ha respondido a intereses contrarios al bien común, me encuentro convencido que la falta de leyes que sancionen a los infractores posibilita el caos y la anarquía reinante en el país, hay mayor desigualdad y muchos de los logros alcanzados se han evaporado, se pierde el legado de Chávez, se profundiza la aporofobia, la dolarización en Venezuela ha exacerbado la desigualdad social, no creo en las remesas ya que las mismas no representan un indicador de desarrollo del país, y las mismas no son representativas en la dinámica económica que nos lleve en la dirección correcta hacia el socialismo. No creo en medidas que contribuyen a salvaguardar el poder político sino se utiliza para favorecer a las grandes mayorías, estamos nuevamente en un país donde los privilegios son hoy para los que poseen dólares, moneda que tanto ataca el gobierno revolucionario pero no toma medidas ante la dolarización del país, sea tanto para la salud, alimentos, como para la adquisición de bienes y servicios. Por lo menos en Cuba disfrazaron la dolarización y la vistieron como pesos convertibles, algo así como anestesia intelectual, semántica del socialismo. Somos un país que en el mes de octubre el salario mínimo subió en 375% y seguimos empobrecidos.

En este sentido, se hace necesario considerar que, el Gobierno Revolucionario debe aplicar medidas de control y castigar a los infractores con cárcel, no con multas, desplegar o empoderar al pueblo de poder para que salga a las calles a supervisar la actividad económica de manera conjunta con las autoridades, fijar márgenes de ganancias y librar las calles de tantos especuladores, organizar al país en los modelos y planes de nación ya desarrollados, con la debida supervisión en la ejecución de los mismos, todo está bajo el papel, las soluciones están desarrolladas, solo falta voluntad política para llevarlas hacia adelante y materializarlas, vivo ejemplo de ello es el Plan de la Patria.

En el proceso de transición al Socialismo debemos sancionar a la aporofobia con toda la rigurosidad que la ley lo permita, no podemos seguir alentando más la desigualdad social, con la aplicación de políticas económicas erradas. El Socialismo es la única vía para salvar a Venezuela y a la humanidad, no podemos permitir que la esperanza se desvanezca por el hombre, es necesario que el hombre corrija y luche por conseguir la libertad tanto espiritual como material.



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Ricardo Abud

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS. Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú. Estudios en Union County College, NJ, USA.

 chamosaurio@gmail.com

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