Contexto geo-económico en el marco del Plan de Cambio y Rectificación

En los últimos meses hemos visto como el gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump y el Pentágono, han venido impulsando una agenda internacional basada en generar conflictos por todas partes del planeta. Han asumido y ejecutado una política exterior de instauración del conflicto a nivel universal. Disminuyendo cada vez más la posibilidad de construir un mundo lleno de compromisos para la coexistencia pacífica.

Sus actuaciones diplomáticas de alto tono, de alto nivel de intensidad en el conflicto, está forzando a la sociedad global a tiempos de la Guerra Fría: a la conformación de dos grandes bloques de países antagónicos, que mantengan un tenso modus vivendi y que constantemente pongan en riesgo la paz y la vida humana en el planeta.

Eso es lo que hoy día representa Estados Unidos para el planeta, que es el mismo que nos agrede por querer ser una sociedad libre y soberana, más allá de contar con las principales riquezas naturales y energéticas de nuestra región.

Ese país y sus transnacionales han pasado de ser nuestros principales socios comerciales y petroleros a ser los principales agresores económicos y psicológicos contra nuestra patria, atacando la economía, creando inestabilidad y caos social, para que la población entre en desesperación y en disociación emocional, que conlleve a una guerra civil y sus terribles consecuencias.

El argumento de Trump, es el Decreto de Obama del 2015, que nos declaró como un país que amenaza de manera inusual y extraordinaria los intereses de Estados Unidos en la región. Y todo el planeta sabe que la única amenaza que los venezolanos han representado es el querer ser libre e independientes políticamente de los intereses que ellos representan.

A partir del Decreto de Obama, nos han sancionado, bloqueado, robado nuestras riquezas e inversiones en Estados Unidos y otros países europeos, limitándonos el uso de su sistema de pago dominante, del refinanciamiento de las deudas contraídas con ellos y el acceso al comercio global de alimentos y medicinas.

Como ven, Estados Unidos nos ha venido haciendo daño. Nos han tomado como la excusa ideal para amenazar y atacar a otros países independientes y soberanos de ese imperio por el simple hecho de mantener relaciones comerciales, financieras y políticas con nosotros. Y este es el punto central en la cual debe girar cualquier análisis político atinado para comprender la realidad venezolana actual.

Nos han obligado a orbitar alrededor de una confrontación imperial. Hoy somos parte de la confrontación geopolítica global que se da entre las principales potencias económicas, tecnológicas, industriales, financieras y militares. Situación que nos ha obligado a buscar soluciones alternativas y solidaridades políticas y económicas fuera del continente americano.

El reconocido economista Jeffrey Sachs, a través del Centro de Investigaciones en Economía y Política, reconocieron en un reciente Informe que "las sanciones de Estados Unidos a Venezuela tienen el fin deliberado de arruinar la economía (venezolana) para dar paso a un cambio de gobierno". Según ese informe: "es una política infructuosa, desalmada, ilegal y fracasada que le causa un enorme daño al pueblo venezolano".

Es por lo anterior, que la política exterior, económica y social del gobierno de Maduro ha venido siendo diseñada para atender una sociedad en conflicto permanente generado por el mayor imperio asesino de la humanidad. ¡No es cualquier cosa la que está afrontando el gobierno revolucionario!

En este momento la patria requiere de hombres y mujeres patriotas, consciente de esa situación. Por tanto, el pensamiento debe cambiar y en el cambio planificar, ejecutar y controlar las acciones para superar como nación las dificultades a pesar de las sanciones y bloqueo imperial.

Estamos conscientes de las asimetrías que tenemos ante ese imperio, de las limitaciones actuales para establecer por sí solo una correlación material de fuerzas para enfrentarlos en el terreno militar, financiero, energético o industrial.

Pero tenemos muchas opciones para seguir saliendo victorioso en esta confrontación forzada. Tenemos una población organizada, preparada, unida y en aumento, para llevar a cabo una lucha territorial y guerra popular generalizada en cualquier momento. Además de las alianzas estratégicas y geopolíticas con dos de las principales potencias mundiales como los son China y Rusia.

A todo eso le teme el imperio del Norte. Porque además sabe que la unión cívica militar venezolana está dispuesta hasta morir por defender nuestra Patria y sus riquezas naturales. Pero a lo interno, esa misma población se mantiene en la calle oliendo y exigiendo verdaderos cambios dentro de la economía.

EL GRAN CAMBIO ESPERADO: LIBERACIÓN DEL SISTEMA CAMBIARIO

Ese contexto de cambios, uno de los grandes cambios ocurridos en los últimos días dentro de la economía venezolana fue la liberación del sistema de cambio nacional. El Banco Central de Venezuela publicó el pasado lunes 06 de mayo una resolución donde se autoriza la libre compra de divisas en los bancos a través de mesas de cambio. ¡Se ha liberado el tipo de cambio!

Es una medida que pone fin al sistema gubernamental DICOM y a una larga experiencia de control cambiario que regía en el país desde febrero 2003 y sus distintas variantes. En ese contexto, las casas de cambio seguirán vendiendo y comprando divisas. Y como ocurre en estos casos, los bancos tendrán que adaptar sus plataformas tecnológicas, procesos y logística para empezar a ofrecer al público ese servicio cambiario.

¿Cómo va a funcionar eso?: La resolución señala que los bancos enviarán al BCV todos los días la información del volumen de divisas transadas y la tasa de compra y venta. El BCV se encargará promediar a nacional y luego publicará y oficializará la tasa de cambio promedio del día.

No obstante, por la situación de bloqueo imperial veo limitada la capacidad del Estado de inyectar divisas petroleras al sistema. No creo que haya dólares para la economía parasitaria, para los importadores de chatarras y saldos americanos. Ahora la sociedad deberá generar e inyectar al mercado sus propias divisas no petroleras.

Estamos seguro que las pocas divisas petroleras que ingresen a la economía serán para seguir financiando la inversión social del país. Sin embargo, no dudamos de la capacidad operativa que tiene el BCV de intervenir el mercado ante posibles manipulaciones de los enemigos de la patria a lo interno y externos, así como de los especuladores de oficio, que intenten hacer ese mercado volátil e inestable. El convenio cambiario N° 1 le permite al BCV resolver esas perturbaciones.



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Andrés Giussepe

Doctor en Gerencia, Especialista en Política y Comercio Petrolero Internacional y Economista de la Universidad Central de Venezuela. Secretario Nacional del Movimiento Profesionales de Venezuela.

 agiussepe@gmail.com

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