Jesús Farías: ¿Verdad que el rentismo no está muerto, si acaso de parranda?

Si. Lo sé. Esa pregunta debería hacérsela a otras personas. No a ti. Sé bien que, pese tus lazos y nexos con el gobierno, no son tan íntimos por tu origen. No llegaste allí procedente de ninguno de los grupos que tienen acaparadadas las manijas y se asumen como herederos de primera instancia. Fueron ellos del primer anillo, eres apenas un arrimado como tantos. Llegado allí entre el agitar de piedras que trajo aquel caudaloso rio desbocado cuando aquél personaje pegó su descomunal grito. La montaña crujió se agitó y el río pegó saltos. Llegaste más tarde atendiendo aquel llamado, que en su oportunidad muchos calificaron improcedente, por prever hacia dónde conduciría y para más señas, venías del PCV. Venir de ese partido, no por comunista, sino por el venezolano que conocimos desde niños, significaba portar toda una enorme carga cultural que contenía humildad, honestidad y demasiado arraigado los conceptos de disciplina y lealtad. Pero también una fuerte disposición a someterse a los dictados de las autoridades superiores, pese ellas diesen muestras excesivas de estar equivocados. Muy internalizados tenían los comunistas aquellos la disposición al sacrificio. Te movió básicamente el peso mesiánico encarnado en Hugo Chávez y al cual, como venezolanos al fin, pues eso está en nuestros genes, hemos rendido, nada secretamente, un fuerte culto.

Es decir, me dirijo a ti por un asunto de empatía e imaginarte coherente con todo lo que he dicho, por imaginar en el fondo te atormentan dudas e interrogantes por saber si lo estás haciendo bien.

Todos nosotros, quienes integran tu generación y los de las anteriores que nos formamos en la izquierda, hemos sido tan antiimperialistas como contrarios al rentismo. Crecimos discurseando contra él porque, en sí mismo, es una cadena que nos ata al capital inversionista extranjero, el que invierte en la industria, para lo que requiere mucho capital, poca mano de obra y los mercados indispensables para el consumo de esa mercancía. Tanto es esto cierto, que el gobierno del presidente Maduro, sin justificación en sus prácticas y dentro de un mar de contradicciones, vive empeñado en hacer discursos contra el rentismo.

Farías ha hablado de cómo la guerra económica y el bloqueo financiero "impiden a los bancos corresponsales que usa Venezuela en el exterior validar transacciones para cancelar medicinas y alimentos e insumos esenciales". Y estando así las cosas, cree indispensable que debamos "potenciar la única vía de la disponemos en este momento para generar divisa. Al incrementar la capacidad de producción aumentan las exportaciones para una mayor flujo de divisas". Por supuesto, cuando dice esto último, se está refiriendo a la industria petrolera; lo que significa un poco de aquello "un clavo saca a otros clavo". No teniendo a mano otra, según lo que dice Farías, habría que apelar al petróleo para enfrentar la actual situación.

Si Farías dice esto, que lo dicen tantos y uno tampoco lo objeta, pues hay que "sacar las castañas del fuego" y la realidad es empeñosa, es porque ese camino es viable. Pero llegado aquí y tomando en cuenta el relativo alto precio que ahora tiene el hidrocarburo en el mercado y que nuestra producción de octubre bajó, como lo viene haciendo desde largo tiempo, al nivel crítico de 1 millón 17 mil barriles diarios, según reporte de la OPEP, ¿qué impide al gobierno y la gerencia petrolera tomar esa decisión? La cuota venezolana en el mercado establecido por la OPEP, muy por encima de lo que ahora produce, sigue vigente. ¿Entonces qué impide levantar la producción? No puede ser el discurso anti rentista del gobierno que no se aviene con los hechos y otras señas como intensificar la extracción de otros minerales. Debe haber otras razones que Farías bien conoce y debería hacerlas del conocimiento del país. Particularmente por esto último me he dirigido a ti Farías, aparte de las que ya enuncié arriba.

No es fácil uno crea que el gobierno, que ahora se juega a Rosalinda con el Petro, anclado en la riqueza petrolera que está abajo, en el fondo de la tierra, en verdad haya decidido romper con el rentismo, pues sería como una infantil contradicción. Y no lo va a creer porque además, elgobierno también se exhibe atado al negocio de la extracción de oro. Es decir, no es por estar contra el rentismo que estamos como asombrados viendo como declina la producción petrolera, mientras nos quejamos de la falta de divisas para hacer las normales operaciones económicas internacionales. Debe haber otras razones que no creo sensato ocultar.

Si el gobierno estuviese de verdad abriéndole una fosa honda al rentismo, pese a que como le gusta a Maduro decir una cosa y hacer otra, nosotros viésemos sin dificultad por lo menos las huellas de ese trabajo. Llevamos más de cinco años, por establecer a priori una referencia cronológica hasta arbitraria, que la producción petrolera está en el abandono y el ingreso de divisas decae, pese a los aumentos significativos de los precios del producto desde hace más de un año, sin que esa "política anti rentista" siquiera dé síntomas de vida. ¿Acaso no se queja el oficialismo de cómo la guerra económica afecta la vida del venezolano en el área de los alimentos? ¿Qué respuesta ante eso dan las supuestas acciones anti rentistas del gobierno? Al contrario, si algo hace es quejarse y atribuir exclusivamente la crisis al saboteo externo.

"Se deben buscar esquemas que permitan que se desarrolle la producción sin complejos, pero también sin entreguismo".

Lo anterior también lo dijo Farías. Desarrollar la producción "sin complejos" y "sin entreguismo". Esto no puede decirse a capricho y menos sin que haya motivos para ello, más si tomamos en cuenta como es Farías de comedido y cuidadoso. Algo debe preocuparle y no es extraño que así sea, porque a uno también le preocupa. Sobre todo que estando el camino como tan expedito y hasta de por medio la muy pregonada asistencia financiera china, de eso poco se diga y menos se hace, mientras pregonamos lo del Petro y hablamos contra el rentismo.

Es cierto, al rentismo debimos haberlo matado antes y su cadáver sepultado muy hondo, pero no hemos tenido los arrestos y capacidad necesarios para hacerlo y por eso sigue vivo y siendo nuestra tabla de salvación, tanto que, según Farías "es el sector que está en capacidad de mover la economía como ningún otro".

¿Entonces Farías es verdad que el rentismo no está muerto, sigue vivo? Pero anda de parranda y uno no sabe las loqueras de la pea.



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Armando Lafragua


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