La distopía del Arco Minero: Diversificación de la reprimarización y naturaleza lumpenizada

"¡Nosotros estamos sobre la cima extrema de los siglos! ¿Por qué deberíamos mirarnos las espaldas, si queremos derribar las misteriosas puertas de lo imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Nosotros vivimos ya en el absoluto, pues hemos creado la eterna velocidad omnipresente"

Filippo Marineti

Manifiesto Futurista

Le Fígaro, 20 de febrero de 1909

"Bajo esta perspectiva no se discute la transformación de las economías nacionales ni se revisa el modo de capitalismo que es sostén de la globalización. Es más, el "blindaje" opera en sentido contrario porque apuesta a mantener o profundizar una inserción global a partir de commodities y evitar trabas o restricciones en lo que atañe a la apropiación de la naturaleza"

Eduardo Gudynas1

Desde escenarios caotizados

Alberto Adriani afirmaba que una economía minera dura lo que dura una mina; afirmaba también que la edad de piedra no necesariamente transitó a otra por falta de piedra. Ello nos invita a deducir que las trasformaciones sociales, cuando son auténticamente para la defensa de la vida y no del capital, requieren de la voluntad colectiva, de programas, planificación y ejecución lo suficientemente amplias, coherentes, posibles, consistentes, orgánicas y revolucionarias para trascender el modelo dominante, que se sigue reproduciendo con empuje inercial en estos tiempos de creciente caos en el sistema mundo global, tal como lo sugiere Jorge Beinstein cuando nos afirma que:

"(…) la despolarización global no instaura una suerte de capitalismo global democratizado, con menos imperialismo, con más autonomías nacionales o regionales articuladas expandiendo sus fuerzas productivas, la ilusión de la despolarización progresista no es menos irreal que el de la multipolaridad ordenada. La realidad presenta al sistema marchando hacia convulsiones cada vez mayores, hacia la generalización del desorden, la autodestrucción ambiental, la reproducción ampliada de la economía tendiendo a cero y anunciando convertirse en negativa. Es el capitalismo en vías de agotamiento y que al despolarizarse se desarticula presentando horizontes futuros de barbarie pero también de insurgencias portadoras de utopías liberadoras"2

Y es que esas utopías, que deberán erigirse como alternativas viables para la emancipación, no pueden estar concebidas ni constituidas desde las estructuras modélicas que han caracterizado al capitalismo histórico. La necesaria flexibilidad adaptativa de los actores políticos; eso que llaman la cintura política coyuntural, en el marco de la elasticidad de los procesos constituyentes, no puede sostenerse mediante la reproducción del tuétano de la lógica dominante, más aún cuando se trata de sus soportes de acumulación basados en el despojo, entrega y arrase de territorios, bienes comunes e hipoteca de la vida depauperada que vaya quedando ante el embate de la mercantilización y financierización de la vida en su generalidad y diversidad. Son asuntos tan vitales que con ellos no se pacta. Si no es así se desdibujan, se tornan opacas y hasta se confunden y superponen las fronteras entre lo constituido y las tramas de esas otras alternativas posibles por construir.

En el marco de los mecanismos de legitimación y apropiación, característicos de los modelos de acumulación que se basan primordialmente en la extracción de materias primas para ser vendidas en el volátil mercado internacional, se encuentra anclada Venezuela desde hace poco menos de 100 años, para cumplir con su rol como canasta de recursos naturales; lo que deriva en nuestra economía crecientemente reprimarizada. Son y serán entonces, con el llamado Arco Minero del Orinoco (A.M.O), las "externalidades socioambientales", en clave de la economía convencional, las que se expresen con creciente fuerza en el devenir de nuestras realidades como nación, así como los rasgos estructuralmente dependientes de este modelo de acumulación basado en la renta de la tierra.

Tiempo glacial-tiempo instantáneo-tiempo estatal

El Pacto Minero del Orinoco, tal como está concebido, orquestado e impuesto, es la garantía de continuar con ese cíclico sendero de un modelo de acumulación no diversificado, de puertos, socialmente injusto y desigual y que anula los principios del resguardo ecosistémico de la vida perdurable. Es la racionalidad dominante la que se filtra por el entramado sociopolítico, sostenida incluso desde la narrativa oficial y del status quo (institucionalidad del Estado, transnacionales, multilaterales, entramado mediático, empresariado local, etc.) y con ella desde los imaginarios de nosotr@s como pueblo diverso, ya acostumbrados y parcialmente anestesiados históricamente a eso que llaman el rentismo petrolero, el cual ha penetrado la trama social, manifestándose en nuestras prácticas y concepciones más cotidianas. Nosotr@s los venezolan@s sudamos petróleo, es un rasgo esencial de nuestra identidad.

Estas particularidades que nos constituyen se encuentran en una encrucijada sin parangón, que la actual realidad y sus escenarios, con sus condiciones, urgencias y decisiones nos impone a los sujetos sociales y procesos ecosistémicos. Para nuestra historia, este será un punto de inflexión, en que las graves implicaciones y consecuencias del inédito proyecto A.M.O se contextualizan desde lo que denominamos una dislocación entre los espacios-tiempo, los cuales son:

"el tiempo instantáneo del ciberespacio, por un lado, y el tiempo glacial de la degradación ecológica, de la cuestión indígena o de la biodiversidad, por otro. Ambas temporalidades chocan frontalmente con la temporalidad política y burocrática del Estado. El tiempo instantáneo de los mercados financieros hace inviable cualquier deliberación o regulación por parte del Estado (…) El tiempo glacial, por su parte, es demasiado lento para compatibilizarse adecuadamente con cualquiera de las temporalidades nacional-estatales. De hecho, las recientes aproximaciones entre los tiempos estatal y glacial se han traducido en poco más que en intentos por parte del primero de canibalizar y desnaturalizar al segundo (…) Al igual que ocurre con las turbulencias en las escalas, estos dos tiempos consiguen, por distintas vías, reducir las alternativas, generar impotencia y fomentar la pasividad (…) De ahí que resulte cada vez más difícil proyectar y optar entre modelos alternativos de desarrollo" 3

Lo anterior no derivará sino en lo inevitable. Consecuencias deplorables para la vida pluriversa y los procesos simbióticos de los ecosistemas presentes (sostenidas desde el tiempo glacial), que exceden incluso su amenaza a los territorios y la vida múltiple donde se despliegan estas devastadoras prácticas extractivistas, ampliándose a la población venezolana que se concentra y reside en la franja norte costera del país. Serán los efectos por ejemplo en disponibilidad de recursos hídricos y servicios eléctricos, los cuales tenderían a empeorar para las vastas, dependientes, improductivas y crecientes poblaciones ubicadas en las aglomeraciones urbanas de Venezuela.

Incluso el panorama se expone con consecuencias planetarias al contribuir eventualmente este proyecto con el calentamiento global, debido a la intervención de este territorio, reconocido como parte de uno de los pulmones vegetales estratégicos de escala global. "No cambiemos el clima, cambiemos el sistema, y en consecuencia empezaremos a salvar al planeta", manifestó Chávez en la XV Conferencia Internacional de la ONU sobre el Cambio Climático, en Copenhague el 16 de diciembre de 2009, luego de leer esa consigna, en las calles de esa ciudad. El Pacto Minero no cambia, muy por el contrario, reproduce el sistema de la manera mas atroz, sistema que se sostiene a su vez desde la artificialidad de los tiempos instantáneos, los tiempos de la urgencia de recursos monetarios de acceso rápido y consumo fugaz, los tiempos del progreso, los tiempos de las bolsas de valores donde cotizan las empresas mineras del mundo, los tiempos del acelerado tiempo del capital.

La razón de Estado que creó el A.M.O ha decidido claudicar ante los tiempos instantáneos. Serán sus derivaciones, amplia y trágicamente documentadas, las que ya hemos presenciado a lo largo de la devastadora historia de los modelos predatorios y productivistas asociados principalmente al capitalismo mundial.

Dudas sinceras y capciosas

¿Dónde se encuentran los rasgos que nos sugieran que en el caso del Arco Minero del Orinoco será diferente? Objetivamente no existen. Las leyes, decretos y justificaciones oficiales que la soportan así lo demuestran. Todo indica que será un lamentable episodio de la historia socioambiental en América Latina. La llamada Zona de Desarrollo Estratégico Arco Minero del Orinoco es el mayor megaproyecto minero de la región. Donde quedará en evidencia que se eligió, una vez más, oxigenar al capital, privilegiándolo, una vez más, sobre la vida.

¿Dónde residen actualmente las voces de solidaridad con los históricos pueblos en lucha por la defensa de la vida y la soberanía de los territorios en cada uno de los países en nuestra región latinoamericana? ¿Cómo conviven esas voces con el A.M.O?

¿Condenable es la extracción de minas en glaciares argentinos y aquí no?

¿Condenable es el despojo, militarización y criminalización de la histórica y digna resistencia y lucha de los mapuches por la defensa de sus tierras legítimas y aquí no?

¿Condenable es la agresiva desposesión de ancestrales territorios a los campesinos colombianos por entregárselos a las transnacionales para la extracción de minerales y aceite de palma y aquí no?

¿Condenable es la penetración del tractor del progreso para crear el TIPNIS en Bolivia y aquí no?

¿Condenable es la devastación y ecocidio de la Chevron en la selva ecuatoriana y aquí no?

¿Condenable son las numerosas y cuantiosas inversiones y consecuencias sociombientales en el Perú como Yanacocha en Cajamarca, Las Bambas en Apurímac y Tía María en Arequipa, pero aquí no...?

Numerosas son las consecuencias, fácilmente verificables a lo largo y ancho de Nuestramérica. ¿Será que nosotros los venezolanos, urbanocéntricos, residentes de las principales ciudades nacimos enmantillados y las obvias consecuencias en otras tierras latinoamericanas no lo serán para nosotros?

¿Qué rasgos tiene la actual coyuntura para diferenciarlos de anteriores procesos por trascender el modelo económico rentista?

¿Es el A.M.O una solución extractivista a la actual crisis del modelo extractivista?

¿Es posible la diversificación de una economía que erige las banderas del ecosocialismo con el impulso de la reprimarización?

¿Con minas "suntuarias" de oro y diamante se diversifica una economía?

¿Cuáles han sido las consecuencias para nuestros países hermanos donde se ha desplegado la explotación de la megaminería?

¿El Pacto Minero es una muestra de diversificación económica o la profundización del caos?

¿El Proyecto Arco Minero del Orinoco se inserta en el plan capitalista regional de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA)?

¿Es un proceso de adaptación-mitigación de nuestra economía en contextos de imprevisibilidad y dependencia?

¿Es un cerrado proceso de elasticidad deficiente donde múltiples factores que inciden en el problema son escasamente manejables desde la institucionalidad y la acción política?

Sobre la administración, entrega y desregulación. Y otras dudas.

El Pacto Minero del Orinoco representa el reconocimiento de la incapacidad por administrar, controlar y proteger los territorios donde desde hace décadas se practica la minería ilegal y sus también devastadoras consecuencias socioambientales. Siendo así, el mensaje al país por parte de la razón de Estado, es que la solución pasa por ceder la administración del territorio a empresas transnacionales que sí lo pueden gestionar. ¿La FANB y las transnacionales en una gestión conjunta sí son garantía de eficacia?

El relato de la administración del territorio también se asocia al mensaje implícito de que el Estado no ha podido controlar las prácticas mineras ilegales, por lo que no sólo se establecen las alianzas entre transnacionales y FANB (como fuerza de regulación del territorio pero también de inversión a través de CAMIMPEG), sino que además, ante tal demostración de incapacidad, la respuesta es la descomunal ampliación del territorio a despojar y explotar, llegando así al 12% del territorio nacional. Así, ante este desbordamiento el Estado decide profundizar su inhabilitación de administrar, controlar y proteger un territorio, y decide agrandar la zona desadministrada, descontrolada y desprotegida para profundizar el modelo extractivo con la penetración de transnacionales.

Entonces, resulta que el capital sí es capaz de administrar eficientemente nuestros bienes comunes, con métodos inocuos y de respeto a la vida.

Si es así ¿por qué el decreto contempla restricciones graves en materia de derechos sociales?

Si es así ¿por qué el presidente Maduro no prohibió, además del mercurio, el uso del cianuro en la actividad minera? ¿Será porque el mercurio es generalmente usado en la minería artesanal y el cianuro es usado en la minería industrial y de gran escala?4

Si es así ¿quién puede estar de acuerdo con la prohibición y criminalización de la protesta social en esta zona, así como la proscripción de la organización laboral y los derechos sociales?

Si es así ¿por que nunca hubo la debida consulta previa? ¿qué pasó con el parlamentarismo de calle y el poder popular organizado manifestándose sobre asuntos vitales para la nación?

Si es así ¿quién puede estar de acuerdo con la flexibilización laboral y tributaria?

Si es así, ¿por qué tanta acusación infundada a quienes nos manifestamos críticos a este proyecto megaminero?

Si es así, ¿por qué la creación de un Estado cuasi-autónomo dentro del Estado-Nación?

Si es así ¿cómo a) restringiendo importaciones para la reproducción de la vida (que hasta ahora hemos sido incapaces de producir soberanamente); b) fingiendo demencia sobre los cientos de miles de millones de dólares fugados por la burguesía parasitaria y el entramado burocrático corrupto; c) entregando y devastando la pluriversidad de la vida en el 12% de nuestro país, d) coartando derechos y obligaciones fundamentales sociales, políticos, de demarcación territorial, laboral y tributario y d) todo ello para seguir pagando deuda externa, se puede avanzar hacia el ecosocialismo?

Son dudas que tengo.

El Gobierno Nacional se aprovecha de la desmovilización social producto de la crisis económica severa que vivimos –generado estructuralmente por este modelo rentista petrolero- y la cada vez más difusa polarización política, para imponer el mismo modelo primario con este mega proyecto que a todas luces debió ser consultado extensa y profundamente a escala nacional. Nuestra realidad sobre el Pacto Minero se asemeja a lo expuesto por Naomi Klein en su libro La Doctrina del Shock: auge del capitalismo del desastre, en donde expone los mecanismos de aprovechamiento del capital a partir del empuje del proyecto neoliberal en la década de los setenta y mediante sus poderes fácticos, ello para imponer modelos de despojo en coyunturas severamente difíciles como desastres sociales por fenómenos naturales (huracanes, tsunamis, terremotos, etc.), golpes de Estado, transiciones políticas estructurales, entre otros.

Se están aprovechando de la desmovilización popular para imponernos el "There is not alternative".

Y continúan las dudas

¿Cuál habría sido el desenlace del Pacto Minero si se hubiese desplegado una honesta y amplia consulta nacional sobre la propuesta de este megaproyecto extractivista como parcial solución a nuestros graves problemas de liquidez?

¿De verdad lo que le hacía falta al país para desarrollarlo, ahora sí, de verdaíta que sí, es un megaproyecto como el del Pacto Minero? ¿Hasta que no explotemos esa zona a punta de profundizar el extractivismo no lograremos avanzar por ejemplo en ser soberanos en materia agroalimentaria?

En lo que sí es consecuente nuestro Chavismo Gubernamental es con la clara y objetiva tendencia de reprimarización de las economías latinoamericanas.

Sobre el asunto de la democratización de la información ¿por qué el misterio extendido sobre las características del megaproyecto y las transnacionales involucradas en el Pacto Minero que se han venido concibiendo, pactando y orquestando desde hace ya como mínimo un par de años? Recién el pasado 5 de agosto y luego de seis meses de firmado el Decreto 2.248 se vieron las primeras luces al respecto. El gobierno jamás creó, impulsó o posibilitó espacios desde la institucionalidad para debatir este proyecto. ¿Por qué? porque es el reconocimiento que en el espacio público pierde en la generalidad esa batalla de las ideas, de los argumentos.

¿Por qué todo el esfuerzo humano, institucional y material en llevar a cabo y justificar este proyecto no se ha usado para la repatriación del capital criminal e ilegítimamente robado y fugado por la burguesía parasitaria y la burocracia estatal?

¿Por qué otrora no hubo voluntad revolucionaria y acciones político-institucionales para controlar la fuga de nuestros bienes comunes que la minería ilegal y las mafias han generado así como las terribles consecuencias sociales y ambientales que derivan de ello?

Noti A.M.O. Y continúan las dudas.

El pasado 5 de agosto, en plena firma de acuerdos con las transnacionales, el ministro de la defensa, Vladimir Padrino López, informó que "esta gran iniciativa va a tener todo el apoyo y va a gozar del apoyo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en todo lo que tiene que ver con la preparación logística de seguridad, de los espacios y la dimensión de seguridad que necesita una inversión de esta naturaleza, va a contar con todo el apoyo de la FANB"5.

¿Por qué ese esfuerzo a desplegarse no se ha dirigido por administrar eficazmente estos lugares para la protección de la vida? ¿Ahora sí, de esta forma y con estas implicaciones?

Y continuó Padrino, afirmando que "con la experiencia de esta compañía, con la disciplina instalada de la cultura organizacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, vamos a tener prontas victorias y grandes éxitos en función del progreso y desarrollo y el bienestar del pueblo de Venezuela"6

A nombre del progreso y el desarrollo nos han impuesto, concreta y simbólicamente, los armatostes más destructivos, depauperantes y mas difíciles de desmontar. A nombre del progreso y el desarrollo nos "coaccionan voluntariamente" por el tubo del pensamiento único. Progreso y desarrollo, esos dos términos tan incrustados en nuestras conciencias y tan inasibles para explicar. A nombre del progreso y el desarrollo el capitalismo nos seduce. El progreso y el desarrollo son los comodines del capitalismo para seguir reproduciéndose y legitimándose. En nombre del progreso y del desarrollo se recrea una y otra vez la fábula del burro y la zanahoria; puesta delante por quien lo arrea. El burro sigue avanzando, convencido de que en algún momento alcanzará la zanahoria y podrá calmar su hambre. Mientras tanto, es quien lo monta y sostiene la zanahoria el que sigue avanzando, según sus propios intereses.

El pasado reciente. Ese que interpela.

En 1997, el presidente Rafael Caldera decidió anular, mediante el Decreto N° 1.850, para su "ordenamiento y uso", la figura de Reserva Forestal en el 40% de un vasto territorio de 3.700.000 hectáreas, la Sierra de Imataca. El objetivo era la explotación maderera, mineral y aurífera en la zona. Luego de sostenidas, articuladas y diversas modalidades de presión el gobierno decidió retroceder en llevar adelante y formalmente este proyecto extractivista, el cual por cierto es descomunalmente inferior en extensión al que contempla el Pacto Minero actual. Al respecto y ese mismo año, José Vicente Rangel emitió unas declaraciones que se ajustan perfectamente en las actuales circunstancias, cuando dijo:

"¿Quién pagará el ecocidio de Imataca?... Las transnacionales mineras suelen depredar, no en sus países de origen donde existe Estado y disposiciones legales rigurosas, sino en países atrasados (...) La presencia de miles de pequeños mineros arrasando la reserva forestal de Imataca confirma la falta de Estado y de autoridad. El gobierno procede motivado por la urgencia de proyectar una atractiva imagen de apertura, combinando alegremente lo petrolero con la minería, sin suficiente estudio y consulta. Los defensores del medio ambiente que impugnan el decreto sobre Imataca no son dinosaurios. Es gente a la que hay que escuchar y eso no se ha hecho..."7

Posteriormente, en 2004, el presidente Chávez ordenó ejecutar el Decreto 3.110, publicado en Gaceta Oficial de fecha 22 de septiembre, donde le dio carta blanca a explotar parte de esta reserva forestal para los mismos fines, la extracción de oro, diamantes y madera. El mencionado decreto tenía como uno de sus objetivos, además de la obtención de recursos económicos vía bienes primarios, la administración y control de dicho territorio para evitar las consecuencias también devastadores de la minería ilegal, mafiosa y artesanal.

¿Se logró ese objetivo? Evidentemente no. El gobierno lo reconoce cuando invoca, una vez más, la administración del territorio, esta vez como uno de los objetivos esenciales del Pacto Minero. Lastimosamente, esta vez la respuesta del Gobierno del presidente Maduro es lograr ese objetivo, con medidas mucho más agresivas en materia social y ambiental, en un territorio inconmensurablemente más amplio.

Chávez anunció en 2010 la nacionalización de las minas Las Cristinas y Las Brisas. Declaró en ese entonces:

"Las Cristinas, esa mina es venezolana y la habían entregado a unas transnacionales, anuncio al mundo que la recuperó el gobierno revolucionario, así como la mina Las Brisas, esos recursos minerales son para los venezolanos, no para las transnacionales"8

Era la Gold Reserve, empresa canadiense (casi de maletín y vetada por cierto en su propio país) la que poseía dicha concesión. Ahora es una de las vedette en este actual episodio del A.M.O, al ser acreedora -luego de perder Venezuela ante el CIADI la demanda que emprendió esta empresa- de una concesión por 20 años, con posibilidad de extenderse 10 años más y luego con posibilidad de extenderse otros diez años más, total, 40 años9. Además, el Pacto Minero contempla la "incorporación de cien nuevas empresas del sector minero, provenientes de treinta y cuatro países, representantes de instituciones bancarias y financieras tanto nacionales como internacionales, a esta área de la Agenda Económica Bolivariana (AEB)"10.

Por otra parte, ya se han manifestado algunos justificadores del A.M.O sobre que este lo contempla el Plan de la Patria. Veamos, este es un documento histórico-político de inmenso raigambre y potencia desde que el presidente Chávez lo presentó ante el país, en la Plaza Diego Ibarra en junio de 2012, ello como inicio de su campaña para su reelección. Es un documento que evidentemente posee contradicciones en su contenido ¿quién lo duda? Pero es un absurdo que por ello deba ser instrumento para las increpaciones sobre la coherencia o no de quienes denunciamos las fatales consecuencias de entregar tan inconmensurable territorio al capital transnacional y a la FANB como actor empresarial a través de CAMINPEG. Principalmente el V Objetivo es desde donde nos situamos y defendemos como principio orientador y de límites de otros objetivos aguas abajo del Plan. Los justificadores del A.M.O se apegan al III Objetivo.

El juego se tranca y suma cero si nos remitimos y santificamos declaraciones del Comandante Chávez, si se coartan los espacios de debate, y aún más, si se criminaliza a l@s no poc@s movilizad@s que accionan y se declaran contrarios a un megaproyecto claramente opuesto al ideal socialista. Porque si nos ponemos a santificar y citar, pues de este lado también tenemos suficientes declaratorias de Chávez que pujan hacia la defensa de la vida y la soberanía nacional. Significaría igualmente el mismo absurdo el criticar a quienes hemos acompañado como organizaciones e individualidades chavistas el proceso de transformaciones porque resulta que el Plan de la Patria, al igual que el programa de Gobierno que le armaron a Capriles, contemplan los dos el mismo objetivo crematístico de lograr para el año 2019, el aumento de la extracción petrolera a 6 millones de barriles diarios.

Es en el ejercicio político revolucionario, amplio y democrático donde se dirimen los programas y caminos a transitar en este proceso de transformaciones que se inició institucionalmente en 1999. No en las acusaciones y acciones preñadas de reacción.

Por donde se le mire.

Ahora, suponiendo que la correlación de fuerzas se decanta hacia la visión ingenua (por retrógrada) de la persecución de la zanahoria, la del progreso y el desarrollo; la de la intervención de ese territorio, no para la protección de la vida en su generalidad y sus poblaciones que allí hacen vida (incluidas las poblaciones históricamente de arraigo minero, responsables y víctimas de un sistema de precarización humana); sino para la administración neoliberal y la explotación de los minerales que allí se encuentran, los tradicionales como el oro y el diamante y de los novedosos minerales inteligentes como el coltán, entonces, de ser así ¿en qué lugar reside y de qué programa económico-político estamos hablando, coherente y consistente con la gobernabilidad desde izquierda, que ofrezca ese vasto territorio tan estratégico y en las condiciones tan óptimas para que la reproducción del capital despliegue sus lógicas y practicas de despojo?

A las corporaciones minero-hamponiles se les está cayendo la baba, porque saben que el inicial arrase que requieren para avanzar sobre nuestro territorio no es el que ellos ejecutarán. Para que este fundamental objetivo apropiatorio se cumpla con facilidad es necesario que el primer despojo sea mediante la aplicación del modelo impuesto por el neoliberalismo multilateral de organizaciones mafiosas como el Banco Mundial (B.M) y la Organización Mundial del Comercio (O.M.C). Ese modelo no es otro sino el de las zonas económicas especiales (Z.E.E), que operan gracias al ejercicio estatal de sustraer conquistas fundamentales en materia de derechos humanos, políticos y sociales, y otorgando absolutas libertades económicas, tributarias y territoriales a las transnacionales que operarán en este gran condado llamado Arco Minero del Orinoco.

Así, el Arco Minero es expresión y posibilidad cuando se acompaña su creación con otros mecanismos legales desregulatorios previamente creados que soportan lo anteriormente señalado. Son las leyes que crean los poderes militar-empresariales con la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg) y el que crea las Zonas Económicas Especiales, que los decisores los han denominado la Ley de Regionalización Integral para el Desarrollo Socioproductivo de la Patria.

Quizás el nombre de esta ley se concibió con la intención de despistar al imperialismo para hacerle ese coherente aikido y pulsear las agendas genocidas de afuera, para así entregarle voluntariamente lo que nos despojarían por la fuerza. O por lo menos así lo entienden sus justificadores11. Lógica extraña esta. Lo cierto es que con este nombre rimbombante hecho ley se legalizan las Zonas Económicas Especiales. Que no es otra cosa sino eso, Zonas Económicas Especiales. Ese título creado casualmente, por coincidencia, a partir del programa de institucionalidad internacional que impulsa e impone el proyecto globalizador del capitalismo en su fase neoliberal; ellas son, repetimos, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.

En un documento del Banco Mundial, publicado en 2012 y destinado a seguir impulsando este modelo en Centroamérica12, se tipifica lo que son las Zonas Económicas Especiales:

"Las Zonas Económicas Especiales (ZEE) son áreas geográficas delimitadas dentro de las fronteras nacionales de un país donde las reglas de los negocios son diferentes, generalmente más liberales, que aquellas que prevalecen en el territorio nacional. Las zonas económicas se diseñaron como una herramienta de comercio, inversión y de política industrial espacial, que tiene como objetivo superar las barreras que impiden la inversión en una economía más amplia, incluyendo las políticas restrictivas, falta de gobernabilidad, infraestructura inadecuada y problemas de acceso a la propiedad. Específicamente, la mayoría de las zonas económicas ofrecen a los inversionistas orientados a la exportación tres ventajas principales en relación con el entorno de la inversión interna: 1) un entorno aduanero especial con una administración aduanera eficiente y, generalmente, con acceso a insumos importados libres de aranceles e impuestos; 2) la infraestructura (como la renta de propiedades, armazón de las fábricas y servicios básicos) es más fácil de acceder y más confiable que la disponible normalmente en el país; y 3) una gama de incentivos fiscales que incluyen la exoneración de impuestos corporativos y reducciones, además de un entorno administrativo mejorado".

Los tres puntos anteriores expuestos por dicha cita (y más) están garantizados en la Ley de nuestro país que las crea y regula (desregularizando). Estas Z.E.E se soportan y despliegan principalmente a partir de las experiencias desarrolladas en algunas regiones chinas, y antes, por los llamados tigres del sudeste asiático. Posteriormente, son modelos que, junto a los tratados de libre comercio en América Latina y el Caribe, se han venido metiendo de ladito en la región. Desde ellas se requiere de un territorio "deprimido social y económicamente", aprovechando sus "potencialidades" para deslocalizarlo y sustraerlo de su contexto político- administrativo, ambiental y socio-histórico, incorporándolo a las "necesidades" jurídico-políticas del capital principalmente transnacional, que implica a su vez la flexibilización de todo orden: laboral, cambiario, jurídico, tributario, socio-político, de protección ambiental y burocrático. Es un modelo de enclave neoliberal y extractivista que profundiza la dependencia y reprimarización. Desde allí se han creado vastas zonas diversificadas y funcionales para el sistema capitalista mundial y voraz, desde grandes maquilas textiles como las presentes en Centroamérica y Filipinas, pasando por los centros de ensamblaje de productos electrónicos en Asia, hasta regiones arrasadas por la explotación minera en varios países del sur global.

Los artículos 13, 14, 17, 19, 21 y 27 de la Ley de Regionalización Integral para el Desarrollo Socioproductivo de la Patria (que, repetimos, es la que impulsaría desde lo legislativo estas Zonas Económicas Especiales) confirma la hipótesis qde que quizás estamos transitando hacia un viraje que va en ese orden del sentido que otorga el B.M y la O.M.C. El Arco Minero del Orinoco, proyecto sin precedentes en América Latina, se concibe e inscribe desde ese orden.

Por muchísimo menos nos indignamos, protestamos, nos solidarizamos con los pueblos y acusamos de entreguistas, neoliberales y ecocidas a gobiernos en nuestra región que decidieron aplicar el mismo modelo integral de desarrollo.

Las contradicciones y tensiones programáticas son expresión de las divergencias internas y presiones externas en los tiempos de transformación. Es la dialéctica misma, rampante, que ante nuestros ojos se nos expone diáfanamente. Son los claros objetivos en lo político que tengan los actores sociales y mediante su participación lo que posibilitará avanzar en lo revolucionario. No es precisamente desde el amparo en esas inconsistencias sustanciales (que evidentemente hacen retroceder en el camino hacia el socialismo a partir de la entrega de nuestra soberanía y bienes comunes al capital, la limitación de los derechos democráticos y sociales y la devastación ambiental lo que nos conducirá en el tránsito hacia los objetivos que nos permitan superar nuestra economía primarizada.

Desde estos escenarios, no se avizoran alternativas que permitan avizorar la transición de un modelo de acumulación rentista, monoproductor, extractivista y petrolero a uno diversificado y soberano, sino la continuidad en la misma clave pero en la explotación del suelo con vocación minera. Ello no sería sino la profundización del mismo modelo extractivista, es decir, el horizonte se nos presenta como una reprimarización diversificada. Es el imaginario desarrollista dándonos un mazazo, ese que crea una naturaleza lumpenizada y proyectada como distopía.

Pd: A los chantajistas y justificadores por conveniencia. Quise enviar este artículo a Aporrea desde un papel artesanal, usando tinta ecológica o en su defecto mi propia sangre. Me fue imposible. Tuve que hacerlo desde una computadora, construida con componentes minerales. Disculpen la incoherencia y contradicción…

1 http://www.gudynas.com/publicaciones/GudynasCapitalismoBenevoloIconos10.pdf

2 Jorge Beinstein, Comuna O nada. Pág. 31. Editorial Trinchera. Caracas. 2014.

3 Boaventura de Sousa Santos. El Estado como novísimo movimiento social. 1999. Pág. 30.

4 El uso del cianuro en la minería posee un trágico historial, con casos cercanos en nuestra América Latina. Luego de la Declaración de Berlín en 2000, en el marco del Congreso sobre Minería de Oro a base de Cianuro, cada vez más países se suman a su prohibición, siendo uno de los elementos más tóxicos empleados en la industria. Para máyor información: http://www.rapaluruguay.org/agrotoxicos/COPs/Prensa/Mercurio_cianuro_mineria_contaminacion.pdf

5 http://minci.gob.ve/2016/08/fanb-activara-unidad-de-defensa-integral-en-el-arco-minero-del-orinoco/

6 Ibid

7 http://www.soberania.org/Articulos/articulo_1527.htm

8http://www.mppeuct.gob.ve/actualidad/noticias/visita-de-chavez-belarus-fortalece-el-desarrollo-socioeconomico-en-venezuela

9 http://www.latabla.com/los-datos-clave-del-acuerdo-con-gold-reserve/

10 http://minci.gob.ve/2016/08/presidente-maduro-encabeza-encuentro-con-empresas-que-se-incorporan-al-motor-minero/

11 http://misionverdad.com/columnistas/fatalidad-del-arco-minero-del-orinoco

12 http://documents.worldbank.org/curated/en/263621468011740500/pdf/839270WP0Vol040Box0382116B00PUBLIC0.pdf



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