A propósito de ser ciego

La “jueza” militar que pidió perdón al diputado (expresidiario) Gilber Caro

Es curioso que a pesar de ser Gilber Caro un éxito de reinserción social, al ver cómo un expresidiario acusado de homicidio se convierte en diputado [1], el madurismo tan dado a hablar de este tipo de particularidades, en especial a la ministra de asuntos "penitenciarios", es decir, Iris Varela, entonces, sea precisamente este caso el que demuestre que al madurismo cuando se trata de preservar el poder, nada le importa que hechos sociales que demuestran la posibilidad de que el ser humano puede regenerarse, cuando se trata de situaciones que revisten interés político para la cúpula del poder, si es necesario volver a realizar alguna condena contra alguien aunque sea inocente, sí ello les garantiza ese poder, y por ende hay que pactar con el diablo, y mandar a la víctima al infierno, esa será la última voluntad que se imponga en el cenáculo de la perversión política.

Por ello, cuando una vez Gilber Caro fue electo diputado por la Asamblea Nacional, y posteriormente detenido en las protestas de 2017, no faltaron las voces desde el madurismo, como la de Tareck El Aissami quienes injustamente denigraron del parlamentario electo por el partido Voluntad Popular de ser un delincuente del llamado "pran del carro negro" [2], y aunque lo manifestado por el entonces vice-presidente pudo haber sido verdad, semejantes recordatorios en la vida del diputado sólo tenían un matiz de tinte político, en donde para nada apareció Iris Varela hablando del "mejor" sistema carcelario del mundo, ni mucho menos diciendo que el 100% de quienes salían en libertad, no volvían a "delinquir". O sea, vuelve a quedar en evidencia que los integrantes del madurismo son una podredumbre política, cuyo aroma de azufre no solo emana en sus palabras, sino en sus diferentes acciones con tal de perpetuarse en el poder.

Las recientes declaraciones de la juez militar madurista, ahora prófuga y desertora de una degradada Fuerza Armada, quien fue la responsable en condenar por acciones políticas a Gilber Caro, y ahora públicamente desde la nación neogranadina le pide perdón [3], es el signo elocuente de que vivimos bajo un régimen neototalitario. Los tribunales del horror en tiempos de Hitler se quedaron en miniatura ante lo que hacen los tribunales maduristas. "Jueces" militares que condenan a civiles sin derecho a la defensa, y menos a la apelación jurídica, son parte una escatológica historia que impone unos códigos de destrucción moral y ética, en los cuales la Constitución, las leyes, y el debido proceso se convirtieron en bazofia política para la cúpula madurista.

En consecuencia, cuando Gilber Caro se desnudó en la Asamblea Nacional y desde ese hemiciclo dijo: "La dignidad no se lleva en la ropa" [4], lo hacía consciente de haber estado en la cárcel cumpliendo una pena por haber sido culpable, y haber cumplido otra, a pesar de haber sido inocente. Nadie mejor que él, para generar en tal sintaxis, la construcción con mayor moral y ética de lo que implica ser una persona con máximo sentido de dignidad humana.

El madurismo representa la destrucción política y jurídica de la sociedad. Esa es la razón por la cual nada les importa en relación con el aniquilamiento económico y social del pueblo. En el madurismo no tiene significado que acérrimos antichavistas sean quienes escriban una nueva "constitución", mientras tal adefesio sea redactado conforme con sus preceptos totalitarios y de imposición conductual sobre los venezolanos.

Para los maduristas, delincuentes como Valentín Santana tienen total impunidad para cometer los más crueles de los crímenes, si éstos están orientados a garantizarle el poder a la cúpula de Miraflores; pero pueden existir ejemplos de rehabilitación humana en el contexto penal y social del país como el caso de Gilber Caro, que para ellos seguirán siendo "delincuentes", si tales acciones o hechos van contra su corriente de bazofia política. Verbigracia, al madurismo no le importa una sociedad de buenos ciudadanos. Todos éstos pueden ser delincuentes, pero si están sometidos ante los designios de la cúpula del poder hasta tendrán la oportunidad de retratarse con ellos como "ejemplo de bien" para esa misma "sociedad".

El diputado Gilber Caro ha perdonado a la juez militar y madurista que lo condenó por acciones políticas, y lo hizo en 2017 un preso con tales características. Ante tal realidad, queda comprobado que la actual cúpula del poder político, si ha cometido crímenes que van en esa realidad histórica. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.


[1] http://efectococuyo.com/politica/gilbert-caro-diputado-que-salio-de-la-carcel-en-el-barrio-se-decia-que-el-politico-era-un-ladron/

[2]https://www.laiguana.tv/articulos/45583-gilber-caro-diputado-voluntad-popular-perfil/

[3] https://www.aporrea.org/ddhh/n332366.html

[4] https://www.lapatilla.com/2018/08/14/la-dignidad-no-se-lleva-en-la-ropa-gilber-caro-se-desnudo-en-la-an-en-apoyo-a-requesens-video-fotos/



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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