Luisa Ortega y el beso de la traición

Cada vez que veo a Luisa Ortega Díaz, moribunda fiscala general de la nación, no puedo evitar que llegue a mi mente la imagen de Gaby Arellano parada con un megáfono a las puertas de la fiscalía lanzando una infinidad de acusaciones en su contra. “Inepta, incapaz, cobarde y corrupta”, fue el ramilletes de flores que lanzó Gaby a la fiscal, el mismo día en el cual Leopoldo López dejó el pelero para que se iniciara su proceso de “la salida” y le pegaran candela a la entrada del edificio sede de la fiscalía, causando más adelante la muerte de casi medio centenar de venezolanos y más de ochocientos heridos.

No es que yo quiera hacer leña del árbol caído, pero el tiempo le está dando la razón a la Gaby, que dicho sea de paso no es santa de mi devoción, no por ser una furibunda opositora, sino por lo que esta niña demuestra cada vez que abre la boca, carente de educación, cultura, un total desconocimiento de lo que es hacer política y una evidente pareja de la violencia. Pero a Gaby Arellano le faltó una palabra en sus acusaciones a Luisa Ortega que fue señalarla como traidora, porque esta ha sido la principal “virtud” que tenia escondida y ha soltado repentinamente, así sin dolor, la mencionada fiscal.

No voy a ahondar en las actuaciones que cometió Luisa Ortega para valerle el rechazo de la mayoría de los ciudadanos, no solo como funcionaria destinada a la aplicación de la justicia, sino también como persona, eso ya es más que conocido, aunque seguro hay cosas aun ocultas que saldrán a la luz publica luego de su desincorporación del cargo al serle aprobado el antejuicio de merito, algo inevitable, ella lo sabe. Voy a referirme a su presencia y salida de la Asamblea Nacional este lunes, donde acudió con el propósito que se le aprobara la designación de su vice fiscal.

Durante la intervención de Luisa Ortega en la AN, el monigote que hace el papel de presidente, Julio Borges, la observaba como la hiena que tiene la presa a su merced, la cara de Ramos Allup decía algo igual y todos los demás diputados parecían pensar lo mismo:”LA TENEMOS EN NUESTRAS MANOS”.

Pero lo mejor ocurrió a su salida. Acompañada por su sequito de aduladores, diputados y con una escolta que ni el presidente de la republica, fue recibida a pitazos por una multitud que le dijo lo que merecía, la llamaron cobarde, traidora, vendida y alguien le grito:”Para lo que quedaste Luisa Ortega”. Ella, sin detener la marcha, cínicamente lanzó un beso a la multitud, que fue rechazado porque llevaba impregnado el sello de la traición, aparte que en su cara se reflejaba un rictus de burla lijado con nerviosismo.

Que diferencia de los besos de amor que Chávez lanzaba al pueblo y como este los recibía, al igual que recibe los que Maduro les brinda. Son besos con una diferencia abismal Luisa, tus besos jamás serán recibidos por un pueblo que se siente traicionado por ti, porque cree en una justicia que nunca le diste.

Una pregunta: ¿Luisa, tú duermes tranquila?. A mi me cuesta creerlo. Aunque de algo estoy seguro, tú andas detrás de algo malo, muy malo.

hermoj28@yahoo.es


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Hermo Rosales

Comunicador social, poeta, cuentista, escritor, autor entre otros de los libros, “Evocaciones”, “El jardín de las Dalias”, “Mi abuelo el cazador”. Sus trabajos han sido publicados por los diarios “Provincia”, “SigloXXl”, “El Norte” y la revista “Síntesis”, es cofundador del semanario “Anzoátegui hoy”

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