Estado de Conmoción Nacional

La inusual ferocidad en la violencia terrorista desatada por factores de la ultra derecha radical enquistada en el cogollo de la Mesa de Ultra Derecha (MUD), siguiendo el guión y los manuales de la Guerra de IV Generación, que patrocina el imperialismo yanqui, y que se especializa en desestabilizar y demoler gobiernos progresistas, ha pasado del calentamiento de la calle, fase inicial del proceso, que en 52 días ha producido 51 muertes, pues no se trata de guarimbas ocasionales, refriegas puntuales en los ghettos del este del Este de Caracas, o del cierre con disturbios callejeros. Pues ahora con saña deliberada atacan y asesinan a sus propios compañeros de protestas para culpar a los "colectivos" y al gobierno nacional, pero además, destruyen escuelas públicas, CDI de Barrio Adentro, hospitales infantiles y maternidades; queman flotas enteras de autobuses; saqueos y ataques con armas de fuego a las fuerzas de seguridad del estado, como Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y Policía Nacional Bolivariana (PNB), quienes inermes con sus cañones de agua y gases lacrimógenos, se enfrentan ante la feroz envestida de maleantes y delincuentes contratados como mercenarios de la sedición.

Da vergüenza y tristeza hasta donde ha llegado el oposicionismo fascista con sus mediocres líderes que perdieron el control de su gente, al punto de verlos defecar en las calles y tirar los "puputov" con los desechos humanos a las autoridades, mujeres quedando en ropa íntima para lanzarles su vestimenta a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), y el colmo es que tengan que recurrir a vándalos y terroristas, por no tener poder de convicción y quieren obligar a la población inyectándoles odio y terror, pero el problema es que la mayoría de los humildes habitantes de los sectores populares no han actuado y están pacientemente a la expectativa, pero empecemos a preocuparnos porque ya se están hartando. Además, la absoluta intransigencia de la extrema oposición terrorista que niega cualquier salida al dialogo y a una Asamblea Constituyente, cierra cualquier otro camino que no sea el de su completa y definitiva derrota militar. Desgraciadamente ahora le tocará hablar a las armas.

Ante este escenario de caos y terrorismo, existe la posibilidad de decretar el "Estado de Conmoción" para esta conflictiva situación de orden interno, como son este desorden público reiterado, atentados contra la autoridad, saqueo, quema y destrucción de la propiedad privada y bienes públicos, desobediencia civil y delitos de terrorismo, que están afectando de forma negativa a la nación y a su ciudadanía.

Se entiende que solo bajo circunstancias excepcionales se debe decretar el Estado de Conmoción, considerándose los hechos que lleven a esta decisión de gravedad, que ponga en serio peligro la estabilidad institucional y la seguridad de nuestra querida República Bolivariana de Venezuela, así como de las instituciones y la ciudadanía en general que aquí hacemos vida, éste debería ser decretado por un periodo de 90 días, pudiendo ser prorrogado por hasta 90 días más.

Para que el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros tome esta medida primero debe reunirse con su gabinete ministerial para que luego de que dicha medida sea discutida se proceda a su aprobación, se debe tener en cuenta que debe aprobarse por unanimidad de todos los ministros. Dentro de los 3 días posteriores al decreto y considerando que la Asamblea Nacional continúa en desacato, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), deberá estudiar el decreto y decidir si aprobar o no la medida, para esto el primer mandatario deberá enviar un documento formal, explicando los motivos por los cuales se tomará dicha medida, y el documento con los decretos que se pretendan aprobar, para que se decida la constitucionalidad de ellos.

Los poderes que obtiene el Ejecutivo al ser aprobado el Estado de Conmoción Nacional, son:

  • Hacer decretos que tengan que ver única y exclusivamente con la situación o el conflicto por el cual se tomó la medida, estos decretos deben llevar la firma del Presidente.

  • Dejar sin validez a las leyes que lo contradigan, dichos decretos dejarán de regir al momento que se declare la normalidad en la nación.

Esta medida podría restringir las garantías constitucionales exceptuando el derecho a la vida, la prohibición de la tortura, tampoco se debe prohibir la comunicación o demás actos que atenten contra los derechos humanos.

En fin, de persistir los demenciales y crueles actos de terrorismo y destrucción de bienes públicos y privados, las trancas de calles y avenidas para paralizar las actividades cotidianas de nuestro querido país, considero que se debe decretar el Estado de Conmoción Nacional y aplicarles todo el peso de la ley a los terroristas que quieren aparentar ante la opinión pública internacional, que son manifestantes pacíficos que luchan contra una dictadura.



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Freddy Añez

Jubilado de PDVSA. Anti imperialista. Licenciado en Administración Comercial UCV - 1975

 anez45@yahoo.com

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