Ética Médica i opinión

La doctora Beatriz Toro según Luis Pérez

Como médico que ya pasó el medio siglo de graduado i más de 42 en la Filosofía, activo intelectualmente i orgulloso de haber fundado la primera cátedra de Ética Médica en las universidades del país, adelantándome en dos años a una resolución de la OMS i de la FMV cuando era realmente una entidad gremial seria i ética; leo todas las noticias nacionales o internacionales sobre problemas éticos en el mundo, incluyendo aspectos legales que me fascinan i hasta observando cuando acusan con razón o no de mala-práctica médica o no, a mis colegas (no me gusta el término mixto de “malpraxis” por incorrecto gramaticalmente). Hoi me sorprende leer en APORREA, al escritor Luis Pérez denunciando el detestable, anti ético i mui lamentable proceder de la Dra. Beatriz Toro (o simplemente médica cirujana) con un paciente colega suyo i persona de méritos ciudadano por haber sido Presidente del CNE hasta hace poco i haber dado una lección de desprendimiento i honorabilidad, no solamente desempeñando correctísimamente su cargo, sino dejándolo para acallar protestas indebidas, a una jauría política que se sentía molesta por su rectitud pública i ciudadana. No sé que padecería el admirable colega Jorge Rodríguez, pero dice la noticia que llevado a la clínica AVILA (en la que por cierto me atendió maravillosamente un colega joven cuando estuve en el Primer Foro de Filosofía i sufrí un discreto problema de salud). Ese apellido Toro tiene tradición en Caracas, por haber existido venezolanos como Don Fermín Toro, pero parece que la doctora Beatriz, más que Toro, es peligrosa como VACA, puesto que dicen los conocedores taurinos que, el toro no embiste a lo rojo (no distinguen color) sino al movimiento del capote, i que lo hace cerrando los ojos en el impulso, mientras la vaca lo hace con los ojos abiertos i persigue mejor el objeto de su furiosa arremetida. Como tiene tradición también, la Clínica AVILA a la cual ha perjudicado con una actitud, no solamente contraria a la ética, sino a elementales principios de educación, decencia, respeto i estima por los seres humanos, virtud indispensable para ser un buen médico o médica. A mis alumnos les recordaba siempre la frase del célebre Osler; “PARA SER UN BUEN MÉDICO, PRIMERO SE NECESITA SER UN BUEN HOMBRE, válido para la mujer, pues el masculino i el femenino los iguala nuestra magnífica Constitución.

Cuando vivía en Bélgica, yendo hacia Harlem , en Holanda, a la Feria de los Tulipanes, tuve un accidente automovilístico de cinco vehículos (alguien en la vía rápida frenó sorpresivamente i resbalamos por el “verglas” o fina capa de hielo que se forma en la carretera por el frío. Mi esposa sufrió conmoción cerebral por golpearse con el parabrisas i fractura del antebrazo derecho. La eficiencia de los servicios en la carretera, hicieron que a los 10 ó 15 minutos, ya llegáramos en ambulancia a la ciudad de Dordrech, donde nos atendieron en su hospital, con todos los medios i especialistas posibles; al principio por señas (nadie hablaba inglés ni francés) hasta conseguir una enfermera que hablaba español más o menos i un médico negro, amable i decente de manera extraordinaria que hablaba francés. Cuando el traumatólogo que atendía la fractura hablaba correctamente inglés, mi señora me presentó i le dijo que yo era médico venezolano i ya en la tarde, cuando mi señora no se quiso quedar hospìtalizada, admitieron no hacerlo pero exigiendo enviarla a Lovaina en una ambulancia con un médico de ellos; no porque fuéramos unos personajes o para cobrar más, sino por responsabilidad ante UN PACIENTE. Cuando fui a la Administración junto al médico negro que hablaba francés, me comunicaron que no debía absolutamente NADA porque el traumatólogo les comunicó que yo era médico (i sin pedir credenciales). I que posiblemente enviarían a cobrar la ambulancia, porque tenía que salir del país, pero nunca lo hicieron. ¡QUE LECCIÓN DE ÉTICA EN MEDICINA, HUMANISMO I RESPONSABILIDAD! Con unos desconocidos, pero se trataba de una paciente, un ser humano. I fíjense la cortesía que, mi señora, antojada de quesos holandeses que pensábamos comprar, se lo dijo al médico que nos acompañaba; i éste detuvo la ambulancia en el camino, compró dos quesos i se los obsequió. Luego fue hasta la casa; la subieron al segundo piso; la examinó, llenó un informe i se fue como un cordial amigo. Ese era un Médico; eso era Humanismo médico doctora Beatriz Toro. El veneno mediático que usted “padece” la ha apartado de su profesión; usted no merece ese título o debería rectificar i pedir perdón ético públicamente Le puedo recomendar muchos libros de ética, porque indudablemente a usted que, puede tener correcta la parte científica de su formación, le falta la mitad más importante: la humana, la espiritual como dicen los creyentes o quienes lo aparentan. Ser médico es estar comprometido con la vida i con todo lo más grande i sublime de esta profesión.



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Roberto Jiménez Maggiolo


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