Eso es propaganda de guerra

Las irresponsables declaraciones de un supuesto médico falseando cifras de defunciones e insinuando que hay casos de Ébola en Maracay y publicadas alegremente por medios de difusión no son inocentes y bien pudieran catalogarse como propaganda de guerra, en la cual los mas afectados son niñas, niños, adolescentes y compatriotas con poca formación, presa fácil de estos filibusteros de la comunicación.

Los órganos correspondientes deben activarse y abrir la correspondiente averiguación, porque no se puede ser tan criminal. Si hay que adversar al gobierno, que se haga pero dentro de los parámetros de la legalidad y confrontando a quien haya que confrontar. Hacer daño a ex profeso a los sectores más vulnerables de nuestra población, es repudiable desde todo punto de vista

La irresponsable publicación ha hecho que las redes sociales se llenen de mensajes relacionados con la aterradora posibilidad planteada de manera absurda, por un sujeto, que sin el menor escrúpulo y pateando los principios éticos que rigen la profesión de la medicina, utiliza su condición para hacer daño “al gobierno”.

Precisamente la perversión no tiene nombre, porque si efectivamente es un profesional de la salud, sabe que un run run de esta estirpe no le hace daño al gobierno, sino a la nación, porque eso es sembrar terror en la población, como efectivamente ha ocurrido. No se trata de ninguna especulación, sino de realidad; las hijas de una compañera de trabajo, una niña y una adolescente, le llamaron aterrorizadas, porque vía Pin y Wasap, les había llegado la información sobre las muertes causadas presuntamente por un brote de Ébola en Maracay.

Para nadie es un secreto, que hasta el menos informado en este país, dada la volatilidad mediática que han tenido el Ébola y la Chikunguya, tiene idea de lo que representan ambas enfermedades, provenientes del continente africano. Sobremanera el Ébola, que diariamente la mediática internacional da cuenta de los centenares de muertos, como consecuencia del contagio, de lo que hasta ahora no se ha determinado su origen y que ha movilizado a la organización mundial de la salud.

Publicar alegremente que tan terrible enfermedad ha hecho presencia en el país, es como si se anunciara a manera de chisme la invasión de nuestras costas por parte de alguna potencia extranjera. El efecto de estrés en la población seria similar, porque intuye que está en peligro la vida de todos. Como periodistas defendemos la libertad de prensa y de expresión, pero el mismo hecho de ejercer ese derecho comporta responsabilidades, que debemos asumirlas cuando servimos de medio para la difusión de algún mensaje.

Los dirigentes de la oposición, si tienen algún resquicio de responsabilidad debieran condenar este tipo de atrocidades en contra de la población y sancionar a sus miembros que de manera irresponsable incurran en atentados de esta naturaleza contra la tranquilidad pública.

Lo hecho por ese presunto médico, no es un acto de simple oposición al gobierno bolivariano, sino un atentado contra la salud mental de la población, que está supremamente sensible por la guerra mediática, que cada día nos coloca al borde del precipicio, como país donde ya no contamos ni con aspirinas, y en consecuencia, eso es propaganda de guerra.


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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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