¡Alerta Roja, Matamos a Osama Bin Laden!




Tras el supuesto asesinato de Osama Bin Laden, el imperialismo estadounidense impone nuevamente la mentira como política y el cinismo por sobre la razón. Después de conocerse la tan misteriosa muerte del líder de Al Qaeda; al mejor estilo de serie gringa, cientos de personas llegaron a la popular “Zona Cero” en Nueva York, para celebrar la muerte del “terrorista más buscado del mundo” entre gritos y júbilo colectivo.  

¿Pero, quien es Osama Bin Laden realmente? ¿Es Osama el único culpable de los criminales atentados del 11 de Septiembre del 2001? ¿Se hace justicia con la muerte del líder de Al Qaeda, y los hechos del 11-S? 

Quizás la gente que celebraba en Nueva York tras conocerse la noticia de la misteriosa muerte del “terrorista internacional” más  buscado del mundo, no sabia que Osama Bin Laden fue entrenado, adiestrado y reclutado por la CIA, para distintas operaciones militares y de inteligencia. Como por ejemplo; para combatir a los invasores soviéticos que se adentraban en Afganistán a principios de los 80. 

¿Sabrán los que celebraron en las calles de Washington la muerte del “causante de todos los males de la humanidad”, que la jihad islámica y otras organizaciones donde Osama Bin Laden ejerce (o ejercía) grandes influencias, constituyen un instrumento central de las operaciones militares en los Balcanes y otras áreas de lo que se conoció como La Unión Soviética? 

¿Sabrán los devotos seguidores del discurso del terrorismo, nacido después del 11-S (posiblemente una de las mayores operaciones de bandera falsa que conoce la historia) que la familia Bush ha mantenido una relación económica y amistosa con la familia Bin Laden?  

Así lo explica Thierry Meyssan, en su artículo “Los lazos financieros ocultos entre las familias Bush y Bin Laden”: 

“A los finales de los años 80, en ese entonces cuando George W. Bush dirigía la Harken Energy Company (una pequeña sociedad petrolera texana), hizo una fortuna llevándose el contrato de la concesión petrolera del emirato de Bahrein. Este arreglo y falsa transacción era nada menos que la retribución de una comisión sobre las ventas realizadas por el presidente Bush padre en el Kuwait. La operación implicaba diversos intermediarios de Arabia Saudita, en la cual se encontraba Salem Bin Laden, hermano mayor de Osama Bin Laden y accionario de la Harken Energy... Las informaciones revelan las redes financieras desarrolladas mancomunadamente desde hace veinte años por las familias Bush y Bin Laden. Un mundo oculto de comerciantes, traficantes de armas y drogas. Un mundo donde se cruzan tanto el banquero nazi Francois Genoud, como antiguos directores de la CIA y de los servicios secretos de Arabia Saudita. Y si esta llamada "Guerra al Terrorismo" ¿ocultaría intereses inimaginables?” 

Según Hilary Clinton, Secretaria de Estado, con la muerte del “terrorista más peligroso del mundo”, el más buscado del FBI, socio de la familia Bush, integrante de la CIA; se hizo justicia por los atentados criminales del 11-S.  

Es un buen momento para que el mundo se pregunte nuevamente que paso el 11 de Septiembre del 2001. 

¿Es cierta la versión oficial estadounidense que señala a Al-Qaeda y Osama Bin Laden, como únicos responsables de los atentados? 

¿Pudieron burlar 19 personas solamente, toda la seguridad del país que más invierte en La Seguridad Nacional? 

¿Por qué  el Departamento de Estado, omitió el hecho de que el derrumbe de las Torres Gemelas presenta al menos 10 características de haber sido producto de una demolición controlada? 

¿Por que se omitió el hecho de que en las listas de pasajeros que hizo públicas la llamada “Comisión de la Verdad del 11-S”, no contenían ningún nombre árabe? 

¿Por qué el Departamento de Estado, ha escondido las imágenes provenientes de las diferentes cámaras que podrían ayudar a determinar que fue realmente lo que impactó el Pentágono? 

¿Como es posible que un avión tan grande como el Boeing 757, sea manejado al borde del suelo por un inexperto piloto y estrellado en el Pentágono, sin dejar ningún tipo de rastros; ni el mas mínimo pedazo de avión? 

Muchas preguntas parecen haber renacido sobre los hechos acontecidos el 11-S, tras el discurso imperialista de justicia y victoria por la muerte de Osama Bin Laden. Lo que si es cierto, es que la versión oficial de Estados Unidos sobre los hechos ocurridos el 11 de Septiembre del 2001, es mucho menos creíble y más absurda, que la versión más conspiranoica de todas.

El 16 de septiembre de 2001, Osama Bin Laden, quien ha acostumbrado a la comunidad internacional por reconocer sus acciones, negó cualquier tipo de participación en los atentados del 11-S a través de Al Jazeera:

"Insisto que no llevé a cabo este acto, que parece haber sido ejecutado por individuos con sus propios motivos."

El presidente Barack Obama; Premio Nobel de la Paz, dijo sentirse orgulloso por el asesinato de Osama Bin Laden, al mismo tiempo que lanzaba su advertencia imperial a través de todos los medios de comunicación que le hacían eco: “Aunque Bin Laden está muerto, Al Qaeda no lo está. Los terroristas casi con total seguridad intentarán vengarle, y debemos, y así lo haremos, mantenernos vigilantes y resueltos en nuestra lucha contra el terrorismo.”

El Departamento de Estado ha activado la “Alerta Roja” para todas las embajadas en todo el mundo; y ha recomendado a todos los ciudadanos en el extranjero, no salir de sus hogares. “No piense, no hable, no se organice, tenga miedo; estamos bajo amenaza terrorista porque matamos a Bin Laden.”

Quizás estemos ante una redimensión del discurso del terrorismo para la legitimación de la hegemonía imperialista. Al invisibilizar la cabeza de la organización “más buscada” por la comunidad internacional, el monstruo es menos identificable y mucho más cómodo para servir como excusa de los objetivos imperiales. Por eso, en vez de retirar las tropas estadounidenses de Pakistán o Afganistán (que “buscan” supuestamente desde hace 9 años a Osama Bin Laden) se anuncia mayor presencia y se redimensionan los esfuerzos.

“El terrorismo internacional actual es un fenómeno que combina el empleo del terror por parte de estructuras políticas estatales y no estatales como medio de alcanzar sus objetivos políticos mediante la intimidación, la desestabilización social y sicológica de la población, la anulación de la voluntad de resistencia de los órganos del poder y la creación de condiciones propicias para la manipulación de la política del Estado y la conducta de sus ciudadanos.”

General Leonid Ivashov. 

adaleduardo@hotmail.com



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Adal Hernández


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