Pablo Neruda y la poética del amor

Resulta inevitable pensar en la Historia de la poesía del Amor y de su significado cuando se leen los irregulares y libres Cien sonetos de amor de Pablo Neruda. Sirven de pretexto para aproximarse a la memoria del amor y tratarlo como argumento en el ensayo "La poética del amor y Neruda", en el libro, aún sin publicar, Siete escritores célebres; y del que este artículo constituye un resumen.

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Neruda, con la diferencia del caso, al igual que Platón; quien a través de Sócrates en el Banquete (207ª, 209e_212c) se ocupó de la erótica (de erotikós, ἐρωτικός): las cosas del amor, Eros, el dios Amor en la mitología griega, y eros (ἔρως), el deseo, la pasión de enamorarse. También en el diálogo Fedro (249b-e) expone sobre los tres tipos de amor: del cuerpo, del alma y la unión de los dos.

Al amor no es posible abarcarlo en vocabularios ni en conceptos, pues, dejaría de ser un misterio. De hecho es válido citar el amor místico, el de la unión con Dios, el himeneo espiritual, la otra cara del amor; un ejemplo, entre otros, la obra del poeta místico, "a lo divino", San Juan de la Cruz.

La historia de la literatura en Occidente comienza con la intriga de amor entre Helena y Paris, la leyenda del rapto de la bella mujer y la prolongada guerra de Troya. Alegoría poética de la controversia geopolítica, la lucha por el poder económico y la resistencia al caudillaje de Agamenón. De ello escribió un supuesto Homero en la Ilíada; basado en la tradición de la oralidad popular.

En ese orden, la poeta Safo de Lesbo, envuelta en un aura de falsedad y de lujuria adosada a su biografía, tal vez por ser mujer y el prejuicio patriarcal de considerar inconveniente su cualidad poética. Original trovadora de la lírica griega, "la décima musa" según proclamó Platón, la primera mujer poeta mencionada en la historia de la poesía antes que ningún otro poeta varón.

Asimismo, y saltando sobre la cronología histórica, el "Amor cortés": elemento de la cultura caballeresca que se incluye en las "Canciones de gesta" desaparecidas a fines del siglo XII en la Edad Media, la época cuando se organizó la caballería. En ese tiempo la mujer adquirió rango de importancia porque se fracturó el desdén hacia ella, el cual era alentado por el judeocristianismo con prédicas que las juzgaban como recipiente del "pecado".

En tal contexto nació la lírica provenzal originaria de Provenza, el territorio de los "troubadours" del Amor cortés o "amour courtois". El juglar interpretaba las composiciones del instruido trovador –de mayor jerarquía debido a su culta formación literaria—, en las aldeas y castillos de los senderos en la campiña. Los juglares se desplazaban en primavera y verano por las regiones hacia donde se extendía el influjo de Provenza como Barcelona, Aragón, Castilla y la comarca gallego-portuguesa. Cantaban una poesía dedicada al amor ideal de la dama inaccesible. La diferencia entre el trovador y el juglar la trató el rey Alfonso X El sabio, en Las Siete Partidas.

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Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, Pablo Neruda fue su seudónimo desde 1920 y lo legalizó en 1947. Nativo de Chile 1902-1973. Murió en circunstancias anormales aún no aclaradas, ¿lo dieron de baja?, durante el golpe militar al gobierno de la Unidad Popular del asesinado Presidente Salvador Allende.

La presencia del poeta molestaba a la dictadura y a sus aliados. Por tanto no era conveniente tenerlo con vida ni que se ausentara del país hacia el exilio. ¿Con cautela debían salir de él? En conexión hay testimonios razonables de testigos de su muerte que articulan con el fascismo autoritario, orientado por la intensa represión del pinochetismo y la abierta injerencia del gobierno de los Estados Unidos. Por otro lado es posible establecer un paralelo comparativo con la sospechosa muerte del poeta y filósofo Miguel de Unamuno al comienzo de la Guerra Civil que dio paso a la dictadura del franquismo en España. A tal punto que fusilaron al poeta y dramaturgo Federico García Lorca y a distinguidos intelectuales y trovadores de la Generación del 98.

Neruda era incómodo por la autonomía de su concepción social y política como militante del Partido Comunista, y al mismo tiempo por su reconocimiento internacional. Los regímenes nazi-fascistas –como el Sionismo— se distinguen por exterminar a poetas, escritores, intelectuales orgánicos, artistas y científicos, convirtiéndolos en objetivo político y militar. Puesto que personifican la cultura, la sensibilidad crítica y transformadora, progresista, creativa y libertaria del pueblo oprimido.

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Sin más preámbulo que detenga el comentario, un eslabón en la Historia del amor, sobre Cien sonetos de amor, o "sonetos de madera" como los llamó Neruda, publicado en 1959. Poemas breves del poemario estructurado en cuatro estancias representativas de las fases del día: mañana, mediodía, tarde y noche. Simboliza el amor de Neruda por Matilde Urrutia, su tercera esposa desde 1955. Al parecer los escribió en la coyuntura de su segunda y tercera etapa poética que comenzó en 1956. Entonces se origina la notable transición que fracturó el proceso de su poesía y ocurre en momentos decadentes de la modernidad.

Al mismo tiempo el contenido del libro sugiere las estaciones del año a modo de períodos de la vida y la condición subjetiva de la conciencia. Expresa la inspiración erótica del amante protagonista que discurre en la esfera del eros. Allí el poeta, con su amada Matilde, organiza el sistema lírico que trasciende desde el amor-placer en tanto éxtasis de adoración iluminante.

 

En ese instante el yo poético accede a la ecuanimidad del sabio, un maestro en el arte de amar, y al espacio ideal de la existencia en el no-tiempo de la pasión en el nirvana. Allí con su adorada trasmuta en la unidad del ser como entes amantes, la configuración espiritual y física de la hembra y el varón. Entretanto articula los planos del amor con el tiempo y el espacio en la vivencia amatoria. En esos parajes la personalización poética alcanza el yo íntimo del eros.

En aquella intensidad reencuentra "el alma gemela" perdida en las fronteras del ritmo puro, de la separación y lo complementario. El relámpago de la naturaleza cómplice brilla en un tumulto de gemas y fulgores. Mientras el aroma salvaje de musical exaltación, alcanza la más elevada cadencia.

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Poemas sin rima, liberados en la explosión del amor lírico, intentan alejarse del influjo modernista; sin embargo, no es sencillo. Simultáneo al efecto hiperestésico concurre la ósmosis de imágenes transparentadas en la voz poética y evoca aquélla tendencia literaria con el erotismo y la sensualidad magnética. De esta suerte en el poema X se observa referencias del Modernismo en las palabras subrayadas con negritas:

deja que tus caderas impongan en el agua

una medida nueva de cisne o de nenúfar

y navegue tu estatua por el cristal eterno.

El poeta al nombre de Matilde lo vincula a los elementos, siendo naturaleza, potencia cósmica y alba del verano: "palabra en cuyo crecimiento amanece, / en cuyo estío estalla la luz de los limones. / (...) Oh invádeme con tu boca abrasadora".

Amor agita los sentidos y al fin se auto-conoce mientras atraviesa el ahora de la extensión sideral. Remonta el río crecido de la otra piel cuando florece la libertad en la coincidencia inolvidable: "Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, / qué soledad hasta tu compañía".

Sin demora el poema rítmico esclarece el ingenioso adjetivo. Mientras la remembranza autobiográfica se colma de soliloquios. Llega la fiesta del diálogo y el afecto de los amantes en el sendero vital, configura el secreto de la seda y la piel, de la levedad de la luz y el placer. Constituye en seguida la armonía del portento de la naturaleza en la playa de la arena brillante, el encuentro y la entrega del amor en el astro solar.

El eros transparente, cautivo de su enigma, naufraga en el mar del frenesí. El universo de la intimidad atestigua la energía, la animación luminosa de la vida que edifican con besos y sin testigos. Rehúyen el amanecer y no desenfrena el potro del furor en el insomnio. Aferrados de las manos, en el sueño se extrañan uno a otro entre las estrellas y la luna plena.

Lo cierto es que tembló la noche pavorosa,

el alba llenó todas las copas con su vino

y el sol estableció su presencia celeste.

¿Quizá significa el aparente resplandor del destierro en la certidumbre, del verdadero amor y el encuentro de los mundos en la pradera cuando la aurora inventa los colores? Desde la soledad, el dolor del desamor maltrecho cruzó las esquinas y el discernimiento iluminó la cita casual, trocó luego en ardiente escaramuza de contento. En seguida, la amada liberó al amante y celebra la espontánea sensibilidad del poeta.

Y fui como un herido por las calles

hasta que comprendí que había encontrado

amor, mi territorio de besos y volcanes.

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En un abrir y cerrar de ojos la conversación azarosa sublima el silencio y trasiega el gozo de la íntima confidencia. Prudente, la amada respira suave, se compadece y accede a la ternura del amado. Su aroma irradia hacia la espesura de las constelaciones. De esta suerte, uno y otro poetizan la esencia del eros inquietante y ostentan el poder de transferir la hoguera de la exaltación al leyente.

Bajo la iluminación celeste, el bardo celebra el amor y recoge la ilusión olvidada en la distancia. En aquel tiempo resuelve llegar desde la añoranza de la mirada a la locura de amarse dulcificados.

Ay, amar es un viaje con agua y con estrellas,

con aire ahogado y bruscas tempestades de harina:

amar es un combate de relámpagos

y dos cuerpos por una miel derrotados.

La conquista rinde a la amada en el templo de venus y su cuerpo de misteriosa fragancia entre resplandores de nácar, almíbar y ardiente cadera de volcanes en erupción. Su cabello libre, salvaje y húmedo, protege la entrada al secreto corporal.

Estremece la irradiante sonata del piano para dos. Despliega las piernas cual inquietas columnas en la delicia del universo. Indecible es el sofoco sin oxígeno, más allá de los labios, del sol y las dulces olas de la pleamar.

Mientras que tú sales del mar, desnuda,

y regresas al mundo llena de sal y sol,

reverberante estatua y espada de la arena

(...)

Y se construye entonces la claridad de nuevo

obedecen las cosas al viento de la vida

y el orden establece su pan y su paloma.

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La poesía prolonga el delirio de la existencia y el silencio lírico acecha lo inexpresable en el borde de la región desconocida de la memoria y del sosiego. ¡La consecuencia sorprende! Con potencia lo certifica el rapsoda en la inmensidad de las galaxias, inaugura su poética con la intuición del insondable mundo y la furtiva verdad. En el instante sobreviene la sencillez creadora desde los confines del firmamento del Amor.

En aquel momento fluye el principio del todo, sin límites el cosmos, en la profunda melodía circular y el vestigio de la realidad. De sol a sol, de luna a luna, de centella a centella, acontece la metáfora de la mujer y la reconquista. Ella y su privilegio amatorio logra del poeta el poder de crear con lirismo el sentido de lo natural mientras lo reivindica.

El trovador, espécimen ardiente y definitivo, guía la comunicación, armoniza el arcano del eros con su particular simpatía y con acento personal pregona la fogosidad que inmoderada resplandece cuando reconcilia la conciencia y el amor.

Amada y amante alterados se involucran y asombran. A la par el bardo recrea la condición del yo mediante la voraz experiencia y afianza su sentimiento cuando la dama le corresponde. Lo proclama y celebra la vida con el homenaje del Amor.

De este modo profundiza en el modelo freudiano la participación del poeta, protagonista de su rítmica erótica, inspirada y emotiva. Acto continuo los amantes en el acontecimiento privilegiado y trascendente del mundo se transfiguran en heroína y héroe de sí mismos. Subliman el furtivo frenesí de los enamorados en el clandestino retiro de la felicidad.

De esta suerte Pablo Neruda dotó su poética de vigor y presencia amatoria. Lo hizo en Cien sonetos de amor y con anticipación juvenil en los Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

 

*Investigador independiente, operador sociocultural y poeta periférico. Doctorando en Filosofía, Magister Scientiae en Filosofía, Licenciado en Letras y en Educación [Universidad de Los Andes (ULA)]. Con libros publicados, pero inéditos la mayoría de sus escritos.   

 

 

arjevach@gmail.com

 


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