Matria tovareña (36)

Andrés Eloy Blanco visto por Carmen Delia Bencomo. En el 68 aniversario de su muerte (mayo 21, 1953)

Dedicado a la memoria de Don Alfonso Ramírez, biógrafo del poeta.

"…Andrés Eloy: ¡Tú, no has muerto, para que revivan aquí tus virtudes ejemplares!"

Alfonso Ramírez. Salve a Andrés Eloy Blanco (1997)

En 1972, siendo Carmen Delia Bencomo directora - fundadora del Instituto Zuliano de la Cultura "Andrés Eloy Blanco" (1972 - 1973) -hoy Secretaria de Cultura de la Gobernación del Zulia-, escribió con motivo del 17° aniversario de su muerte el folleto intitulado "Vida y obra del poeta Andrés Eloy Blanco 1897 - 1955", donde de manera sintetizada nos recuerda su nacimiento, rebusca "…sus elementos poéticos de evocación a sus años infantiles", de la muerte del padre de cuya rectitud aprendió "…sus primeras lecciones de civismo…", de su viaje a Caracas "…para ampliar estudios, para alternar su labor creadora, el inicio en las lides políticas", del triunfo con su Canto a España, del joven que empieza a caminar y a la par le vienen las prisiones con "…los grillos que quieren detener esos pasos, el encierro que quiere nublar su presencia, pero queda su pensamiento libre, su voz de pájaro cantando aunque las rejas quieran impedírselo", de la pérdida de su poemario "El Pueblo color de boina" cuyos originales cayeron en manos de sus carceleros y en sus poemas relataba la vida en las prisiones de La Rotunda y el Castillo de Puerto Cabello, las nuevas muertes de los hermanos y después de la madre con quien "…entierra su profundo amor de hijo, pero sigue vivo su inmenso amor al pueblo", de la muerte del tirano (1935) cuando "Se sueltan los grillos y se llena el país de los gritos de júbilo y los que pudieron escapar de la muerte vuelven a tomar el hilo interrumpido de sus vidas"

Como poeta y escritora Carmen Delia está consciente que lo más importante de Andrés Eloy Blanco es su obra literaria desde los primeros versos que publica en el Diario El Universal en 1913, su premio en certamen literario por su Canto a la espiga y el arado en 1918, y su premio principal en los Juegos Florales de Santander patrocinados por la Real Academia de la Lengua que gana con su Canto a España en 1923. Además, enumera de forma minuciosa todos sus libros: desde el primero Tierras que me oyeron en 1921 hasta el último Giraluna en 1955, año de su muerte. También sus obras de Teatro escritas entre 1925 a 1950: El Cristo de las violetas, El pie de la virgen, Abigail y Los muertos las prefieren negras.

Relegando a un segundo plano su quehacer político cuando "Venezuela vuelve a manos funestas y su voz rompe las madrugadas y es la cárcel, y es el destierro a tierras mexicanas acompañado de su esposa, la novia que lo esperó y con quien se casó en 1944 y dos niños" Allá prepara su último libro Giraluna como "despedida y testamento". Su sueño de regresar cuando "…la patria le vuelva a abrir sus brazos y saberla libre del dictador de turno…" no fue posible y lo alcanzó la muerte en la madrugada del 21 de mayo de 1955 -hace 68 años-, "cuando transitaba un camino, tenía que ser así, pues este inquieto hombre que podía esperarla reclinado en su lecho, y la muerte llega en las ruedas de un carro que le apaga sus voces, que le cierra los ojos, le trunca un progreso" En sus bondadosos versos y con espiritual entrega le había dicho a sus hijos: "Por mí ni un odio, hijos míos,/ ni un solo rencor por mí./ No derramar ni la sangre/ que cabe en un Colibrí/ ni andar cobrándole al hijo/ la cuenta del padre ruín"(1) Esa fue su mayor lección de vida.

Al final de la semblanza biográfica incluye el elegiaco poema A Andrés Eloy Blanco (pp. 12-16) que escribiera "como si presintiera su desaparición temprana" quien fuera su tercer esposo y también poeta Alarico Gómez que murió 77 días más tarde el 6/8/1955.

"Y vino Ella, la que siempre viene,

y su filo se arrodilló para decirnos:

-Me lleve a Andrés Eloy Blanco"

Y cierra el folleto con los poemas Coquivacoa (pp. 16-21) escrito por Andrés Eloy en abril de 1925 en Maracaibo y Autoretrato (pp. 22-24) que encierra una expresión que bien pudiera ser su epitafio:

"De la montaña ideológica

quedó una frase de divinidad sustantiva:

el Hombre es una fuerza que ama"

Carmen Delia Bencomo vio por primera vez y conoció a Andrés Eloy Blanco en Cabimas en la "casa del campo amarillo" que ni ella misma sabía por qué lo llamaban así "…pues era negro, caliente, alrededor de constantes llamas de gas en ´mechurros´ como velones gigantes clamando al cielo un poco de aire fresco"(2) donde se residenció (c.1946) al casarse con Raúl Fuentes, importante dirigente sindical, quien era visitado frecuentemente por los líderes adecos de la capital. Después de trasladados a Caracas lo volvería a encontrar en reuniones y actividades de militancia político - partidista. A pesar del poco contacto, tuvo una gran admiración por el poeta y le guardo especial deferencia y un profundo respeto por su condición de político y hombre de letras. En la revista Tricolor de mayo de 1975 publicará por segunda vez la semblanza con la interrogante ¿Quieres conocer a un venezolano integral? Andrés Eloy Blanco (pp. 8-9), en esta oportunidad no incluyo los poemas a los que ya hice referencia.

No está de más recordar a propósito de su centenario, que Carmen Delia Bencomo cumplió sin amilanarse riesgosas tareas como correo durante la dictadura perejimenista y supo labrarse un nombre como demócrata cabal y constructora de ciudadanía.

Notas:

  1. Carmen D., Bencomo: Vida y obra del poeta Andrés Eloy Blanco 1897 – 1955. 17° aniversario de su muerte. Instituto Zuliano de la Cultura "Andrés Eloy Blanco". Edición multigrafiada, Zulia, 1972. pp. 2-11 (corresponden todas las anteriores citas)

  2. Texto inédito de Carmen Delia Bencomo intitulado "También pueblos y casas son personas"



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Néstor Abad Sanchez


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