Crónicas de ayer del municipio Guasimos XXlX

Don Teófilo Delgado

Don Teófilo Delgado fue un hombre cordial, de carácter amplio y generoso. Lo llamaban el puyón por su estilo poetizarte con que piropeaba a las jóvenes y damas. Su bodega era un sitio especial para la tertulia ocasional, para el chisme del momento o para despotricar de los desmanes del gobierno de turno. El comercio fue su atracción y su medio de vida; al que le colocó el peculiar nombre de Abastos y Fuente de Soda Vista Alegre. Los domingos era casi obligado para muchos, Saborear las apetitosas barquillas, que lo han inmortalizado o las abultadas tostadas, que fantaseaba con un dejo de picardía las cantidades que vendía, por encima de la realidad. Los fines de semana invitaba a sus amigos a convites que eran amenizados por su inseparable cuatro y otros instrumentos musicales donde cantaban y tocaban. Otras de los atractivos eran los palos de miche, con su consabida medida de cuatro dedos llamados guamazos. El negocio tenía algunos clientes, que una vez finalizada su jornada de trabajo, no llegaban a su hogar, si antes no se lanzaban la tan manifiesta bebida espirituosa. No se separaba de un cuaderno que guardaba con mucho celo, donde llevaba a punta de lápiz las ventas fiadas. Por cierto en el último programa del comunicador social Raúl Delgado; tuvo el acierto de invitar a la Profesora Aura Elena Delgado; hija de Don Teófilo Delgado, relatando algunas de las facetas de este personaje. Son épocas que no volverán; esas tiendas, bodegas o pulperías, han venido desapareciendo, para darle paso a los supermercados de hoy o a las panaderías. Pero quedan en el ambiente las vivencias de un pasado que no volverá. Como dijo alguien por ahí: "poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces"

La entrada a la Flautera

Un abogado que omitiremos su nombre, de filiación copeyana y que había sido gobernador del Táchira. En 1983 se le metió entre ceja y ceja que la entrada a la Flautera, que queda frente a los terrenos que eran de la cervecería Andes y en una oportunidad funcionó allí el parque infantil Tio Conejo; ese pequeño espacio de terreno que además no sirve para construir nada, era de su propiedad, sin tener, ni presentar documento alguno, que de concretarse tal inverosímil solicitud privará del ingreso a los habitantes de este sector. Aquello armó un zafarrancho que le tocó que desistir, ante el sentir popular, porque las fuerzas vivas guardaron silencio por tratarse de una "figura" política, Recuerdo que para ese momento estaba de vacación y no tenía a dónde sacar un pronunciamiento y al otro día había que repartirlo, me encontré con Manuelito Vivas, ya desaparecido, que era el bedel del grupo, le manifesté mi preocupación y con mucho sigilo, ya entrada la noche, entramos y multigrafiamos el documento.

Carrillo el guerrillero:

Siendo un muchacho de 12 años, el Sr. Victor Chacón quien era prefecto y vivía en la calle Los Alegres (todavía no se llamaba asi), se nos acerco y nos dijo que en la prefectura, la policía estadal tenia detenido un guerrillero; luego de dejar a un lado el juego de pelota, emprendimos camino a la prefectura, entramos y de inmediato nos llevó a la celda donde estaba el "guerrillero". Allí recuerdo, nos encontramos con un muchacho de 16 años, asustado, custodiado por unos policías y la autoridad civil que lo exhibían cómo un trofeo. Aquello nos impresiono sobremanera. Como iba a ser ese joven un guerrillero, con aquella faceta, con aquel miedo que se le notaba en su mirada y una sonrisa de inocencia que jamás se me olvidara. Años después, nos dimos cuenta que era un estudiante de la Escuela Técnica Industrial de la avenida Libertador y que era de Táriba. Luego lo encontré militando en el PCV; después le perdí el rastro. No hay que culpar a estos funcionarios asumiendo estas actitudes discriminatorias y enceguecidas por el anticomunismo. Hay que culpar a ese fascismo rampante que tienen una presa fácil en algunos hombres y mujeres del pueblo, atosigados por los mal llamados órganos de información; llámese prensa, la radio, los partidos del status y la televisión, que en aquella época era una exclusividad de un reducido grupo que se desgañitan con morbo sádico de expandir todo lo que difunda un olor a socialismo.



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Luís Roa

Licenciado en Administración de Empresas (ULA). Luchador social. Jubilado de CVG Alcasa

 Luisroa519@gmail.com

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