Los malditos de Plaza Caracas

¡Malhaya una escopeta .12, recortada, y licencia para matar válida por 24 horas, o las necesarias para encontrar al funcionario hijo de mala madre, torturador del pueblo y enemigo del Proceso, a quien debemos la existencia en la Plaza Caracas de una oficina del Seguro Social llamada nada menos que de “Atención a pensionados” donde, el 24 de Agosto del 2009 a las 3 de la tarde le dijeron textualmente a una venerable anciana: “Se atiende de lunes a jueves a partir de las 4 de la mañana, que es cuando se entregan los 100 números de los que van a ser atendidos ese día”. Y, además, dicho de mala manera, con la mueca típica de quienes sufren insatisfacción sexual crónica desde la mocedad. La señora, asustada por la imposible perspectiva, intentó explicar “…es que yo vivo en San Antonio…” y la respuesta fue el latigazo rápido de una lengua de sapo: “No puedo hacer nada por su caso…”.

PARA QUE SE ENTIENDA EL MENSAJE…

Para que se entienda el mensaje, Chávez se vuelve Jesucristo, Bolívar, Martí, Perón, Gaitán, Gandhi, Gallegos, Vargas Vila, Tío Tigre y Tío Conejo. Centenares de campesinos, líderes obreros, gremiales y comunitarios han sido asesinados porque luchaban para que esa razón combatiente del amor se imponga. Centenares de miles de compatriotas ofrecen su tiempo y su esfuerzo para hacerlo realidad, y millones apoyan el movimiento de respeto a la dignidad del pueblo que es este Proceso de Cambios que vivimos. Pero hay unos que cultivan las gusaneras en oficinas como ésta de “atención a pensionados” de la Plaza Caracas, donde viejitos y viejitos, nuestros padres y madres, abuelitas y abuelitos, y aquellos que envejecen solos, deben venir a hacer cola a las 4 de la mañana para competir por un número y poder ser atendidos… Dónde está el Ministerio Público, dónde la Defensoría del Pueblo, Inager, el Ministerio del Poder Popular para la Salud, el Ministerio del Trabajo… la institución a la cual “por derecho corresponda” defender a los mayores. ¿Dónde está el PSUV?

Maldita sea, no puede ser que la única manera sea escribir un artículo y publicarlo en Aporrea con la esperanza de que alguien se lo diga al Presidente y él, sólo él, ordene respeto y consideración por los ancianos y ancianas, y sanción, o por lo menos destitución de los culpables. Porque aquí hay culpables, y no se vale venir con el cuento de “tenemos tiempo pidiendo un crédito adicional para la infraestructura”, “carecemos de personal” o “aún no se aprueba la partida”…Si no puede, proteste; sino le paran, renuncie. Pero si usted acepta el maltrato de los humildes y que los excluidos lo sigan siendo, usted es un cerdo inútil que no sirve para chicharrón, un mamarracho, un piazo e vaina, un enemigo de todos y familia de nadie, un maldito.

ALARMA

Epa, camaradas, compatriotas, compañeros y afines, los que hacen esto son la fauna cadavérica que aún vive en el cadáver de la Cuarta República en la administración pública. Cuando y donde un funcionario ofende, o permite que se ofenda, la dignidad de los venezolanos que le pagan un sueldo para que los sirva, la revolución está siendo minada, saboteada, envenenada. Recuerden conmigo aquella frase que tantas veces leímos en las instalaciones de la Guardia Nacional: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”. Ni en Plaza Caracas ni en ningún otro lado.


rotheeduardo@hotmail.com


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Eduardo Rothe


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