Confesiones de un Alcalde Gobernador

Mi primer cargo de elección popular, de alcalde, lo obtuve con el “Kino Chávez”. Era mi oportunidad si quería hacer política porque en los partidos tradicionales “los millonarios estaban completos” y no admitían a nadie. Me comprometí a costear mi campaña y conseguí dinero de comerciantes, contratistas, ganaderos y pequeños empresarios. A los candidatos socialdemócratas y socialcristianos le dieron mucho más y a mí sólo “por si acaso”…pero con el respaldo de Chávez el triunfo era seguro. Gané y pagué mi deuda ayudando a quienes me ayudaron.

A quienes se negaron a financiarme o se hicieron los locos, no los castigué mucho tiempo; mi carrera apenas comenzaba y no podía despreciar ninguna ayuda futura. En esta democracia las campañas electorales cuestan plata y la plata no sale del sueldo ni de los partidarios. A veces el Partido manda algo, pero la suma más importante siempre viene de los contratistas de obras y servicios, y de los empresarios que siempre necesitan favores con la permisología

Los compatriotas del municipio me criticaron cómo y a quién daba los contratos de obras y servicios. Cuando supe que me iban a denunciar ante Chávez y el Partido, me les adelanté: organicé una campaña de denuncias en mi contra, más o menos anónimas, en las cuales me acusaban de toda clase de delitos, a cual más terrible, incesto, bigamia, asesinato, trata de blancas y tráfico de drogas. Cuando al Alto Gobierno le llegó la verdadera denuncia de corrupción, parecía tan insignificante que nadie le hizo caso.

Con ese susto aprendí la lección. Desde entonces digo que trabajo con comisiones legales, que el dinero es “para el Partido”. Mando la mitad muy discretamente a Caracas. Quien lo recibe sabe que puede disponer de él a su antojo, que no debe temer a números ni comprobantes, que yo sólo quiero apoyo a la hora de un problema. Sinceramente no sé qué hace con los reales. Supongo que financia su vida política.

Cuando fui elegido gobernador gracias a una campaña brillante (y carísima), aumentaron mis posibilidades financieras para la reelección. La plata viene de los grandes proyectos de infraestructura, construcción de viviendas y otras obras. Por eso no estuve de acuerdo con la Reforma Constitucional ni lo estoy con el Poder Popular. ¿De dónde voy a sacar plata para mi carrera política? Me dije “se acata pero no se cumple” y me hice el pendejo con la Reforma.

Siempre he apoyado a Chávez, pero se contradice. A veces habla de un país que no existe. Hay que ser patriota y realista al mismo tiempo. Por los reales baila el perro. Somos la vanguardia de la Revolución porque somos gobierno y no nos vamos a dejar acomplejar por radicales y extremistas. No me hablen de las 3 ‘R’, porque yo tengo la mía: la R de recursos.


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Eduardo Rothe


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