La Corrupción

Aquí se han hecho fortunas gigantescas a la sombra del gobierno y en conexión con él. La corrupción sin posible pena, la imposibilidad de que ningún corrupto pueda ser juzgado y vaya preso —dada la grave crisis que viven los tribunales y jueces de todas las instancias, en el cual con numerosos casos; es decir, el hecho de que quienes han robado al país aquello que necesita para desarrollarse no paguen por su delito ha acumulado un inmenso descontento, hasta el punto de que el problema político que más preocupa a los venezolanos es la corrupción.

El pueblo se siente engañado, el espíritu de las personas sabe que la mayor parte de los que han llegado a detentar posiciones de poder lo han hecho para enriquecerse, sabe que las denuncias hechas nunca han terminado en la condena de quienes han delinquido tomando lo que no les pertenece. Por eso somos considerados en el exterior como el país de mayor corrupción. El que ha generado mayor número de delincuentes de este tipo y donde no hay castigo.

Como se ve, el problema es político. Su enfermedad es corrupción. Sin desterrarla nada será posible lograr. La cosa es tan evidente que la “impaciencia” venezolana encuentra que la falla del Presidente estriba en su “fracaso para manejar la corrupción”. Y es también la corrupción la que explica el desborde delictivo que hay en el país. Ya ni siquiera la vida tiene un valor en nuestra tierra. Y esto lo decimos porque es la delincuencia de arriba la que explica la delincuencia de abajo. Y esto porque toda nación es una pirámide. Si en su punta hay honestidad en su base la habrá también. Pero cuando arriba no sólo hay delitos sino estos son impunes, y como consecuencia no hay ejemplo de moralidad, la ética de la base de la pirámide también estalla.

La situación del país en estos días no puede ser más grave. Pocos lo ven. No basta con implementar unos paliativos. Estos de poco servirán. Si el gobierno no piensa con seriedad se puede perder dos décadas de expansión socio-política porque ahora el pueblo está sufriendo, está pasando hambre; tiene que sufrir la intensa especulación, que se ha cernido sobre el país al eliminarse el control de precios. Y viven mal mientras los especuladores obtienen márgenes altísimos de ganancias, mientras el dólar fluctúa libremente. Y cada día que el dólar sube la comida del pueblo es más cara.

Mientras esto sucede, el gobierno se siente feliz por su logro de haber alcanzado el Petro (¿Quién se benéfica) el cual ha significado mayor pobreza en las clases bajas y medias. El gobierno sólo se detiene en el signo de lo feliz de su política económica. Pero no llega a percibir la honda ansiedad social creada, a través de la cuál puede penetrar el caos y la anarquía y hacer naufragar la Revolución Bolivariana y socialista.

Si observamos todo esto, hay pocas esperanzas. Estamos sobre un volcán pronto a explotar si el gobierno se niega a escuchar, a implementar cambios, a hacer cesar el destructor malestar social. El pueblo está sufriendo y la “revolución socialista” no se puede construir con seriedad si ésta no responde a las necesidades del pueblo, sino le permite vivir con dignidad y realizarse humana y espiritualmente.

De allí que nuestros dirigentes en estos cruciales momentos están en la obligación de no olvidar la admonición del Libertador, dicha el 15 de febrero de 1819, ante el Congreso de Angostura: “El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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