El carro Drácula

Con muy buen pie inicio el gobernador de Carabobo la lucha en contra del bachaqueo de productos regulados vendidos con un altísimo sobreprecio en las calles. Hay un clamor nacional de la aplicación de estos operativos en todo el país y forman parte de los reclamos que
hacen los venezolanos a su propio gobierno.

Pero debemos ser realistas ante este problema del bachaqueo en las calles. La misma forma parte de toda una madeja de corrupción muy grande donde están muchos altos funcionarios y militares que bajo la premisa de la autoridad, del secretismo y el amiguismo clientelar
hacen de la corrupción un desangramiento económico del pueblo y genera malestar social.

Por eso creemos que ese tipo de gestiones no debería ser solo un operativo de un gobernador en particular. La misma debería ser una de
las políticas del estado de llegar a la raíz de ese problema que viene de la corrupción. El bachaqueo callejero no solo es una
consecuencia, es un síntoma de la crisis estructural y moral que padecemos como sociedad. Si no se asume de forma frontal la lucha
contra la corrupción el carro de Drácula quedara como solo un operativo que un gobernador impulsivo que llevo a cabo durante un
tiempo sin llegar a la fuente principal del problema.

Frente a estos ¿que proponemos? , En cierta oportunidad hicimos pública una idea que se ha puesto en práctica en otras sociedades.
Las leyes están, solo hace falta una comisión de alto nivel con policías y militares con una alta moral (deberá haberlos) con fiscales y jueces probos en las diferentes circuitos judiciales del país que sea el ariete moral que ataque con contundencia esa lacra social.

En Italia hace años, se montó un operativo anticorrupción en la que todos los entes del estado y todos los políticos la aceptaron (algunos
a regañadientes) porque la misma sociedad los obligo. Se llamaba Operativo "manos limpias", en donde un grupo de policías con moral y
ética acompañaban los fiscales anticorrupción y jueces debidamente identificado como muy probos en materia de corrupción que acusaban con
pruebas concretas todos los delincuentes de cuello blanco, sin importar su poder político o económico. El efecto se tuvo de inmediato
y sirvió a los demás como una vitrina para desanimar a quienes lo piensen.

Estas ideas hace tiempo las indicamos en algunos escritos y nadie del gobierno las tomo, ni siquiera para criticarlas. Repetimos, El
bachaqueo callejero no solo es una consecuencia, es un síntoma de la crisis estructural y moral que padecemos como sociedad.

Amanecerá y veremos.



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Delfín Amaro


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