El día después

Nos comentaba un compatriota, una experiencia que tuvo esta semana cuyo efecto expansivo no fue otro sino el de la sacada de circulación de los billetes de Bs 100, contrabandeados por millones al exterior por las bandas paramilitares fronterizas en cuya criminal actuación, no nos queda la menor duda que tuvieron la complicidad de sectores político-financieros nacionales. Pues bien, nuestro compatriota en mención, yendo a su casa se le ocurrió la buena idea de tomarse unas frías en un local de chinos próximo a su vivienda, ya sentado plácidamente se pone a ver la tv del local y saborear su malteada, cuando al extremo de la barra escucha un ruido a dos voces que, producto de los licores de la época le generan escozor y molestia, el acento típico no criollo del otro lado de nuestra frontera occidental delata la ciudadanía de los interlocutores vecinos de la barra que entre casi ya gritos, dejaban colar una frase que le rebotó en el alma de nuestro gentilicio nacional, despertándole el espíritu Caribe que los venezolanos y venezolanas llevamos en nuestra sangre ardiente al calor de los libertadores. Apenas bastó la frase bastarda, en ritmo vallenato, de ¡venezolanos de mierda! Para que nuestro compatriota, les llamara a capítulo a los altisonantes vecinos, quienes en respuesta más agresiva aún, se le intentaron abalanzar, recibiendo como respuesta un fulminante opercaut que llevó al piso a uno de los malos vecinos, mientras el otro al ver a su colega de tragos en el piso, huía despavorido hacia el fondo del local. Fue así, que el resto de los presentes en el local se percataron de lo que estaba ocurriendo, recibiendo la explicación del compatriota; lo que generó mayor desprecio de los presentes hacia los malos vecinos hijos de Santander, quienes en los hechos, ante el desprecio general no tuvieron otra sino retirarse en silencio, llevarse su rabia entre dientes y respetar a Venezuela y su pueblo que, si en alguna oportunidad los recibió de brazos abiertos, hoy por hoy, dichos brazos ya lo pensamos hasta 3 ó más veces para abrírselos.

Que de sentimientos patrios desató la enérgica medida asumida por el camarada Presidente Maduro, que les quemó las manos a las mafias paramilitares colombianas dedicadas durante meses y meses a la criminal tarea de dejarnos sin efectivo y propiciar, el descontento interno. Si en 2015, nos dejaron sin alimentos; el plan en 2016, no era otro sino dejarnos sin dinero; en funesto plan, articulado con sectores políticos internos de la oposiMUD, contra la paz de la República y su soberanía.

Quizás comparable, la medida, a aquella actuación heroica de la aviación argentina enfrentando a la poderosa flota naval inglesa por Las Malvinas, en mayo de 1982, cuando el capitán de corbeta Roberto Curilovic y el teniente de navío Julio Barraza ambos plaza de la segunda Escuadrilla Aeronaval, tripulando sus Súper Etendard. Armados sus aviones, con un misil antibuque AM39 Exocet cada uno, se enrumbaron a la mar a darle caza a un buque inglés repleto de armamentos, el portacontenedor Atlantic Conveyor. A vuelo rasante del mar, pudieron acercarse al portacontenedor y dejar caer sobre el mismo sus misiles Exocet. No pudieron, los radares ingleses, prevenir la carga destructiva que se les aproximaba. En cuestión de pocas horas, toda la carga destructiva inglesa hizo aguas. Esa gloriosa actuación de la aviación argentina, apenas se hizo conocer a nivel continental generó sentimientos de Patria Grande e incrementó la solidaridad internacional con el pueblo y la nación Argentina, sus Fuerzas Armadas. Un Exocet, fue lo que el camarada Maduro les metió en sus narices a las bandas paramilitares de la frontera, los cambistas. La respuesta solidaria del gobierno colombiano no se hizo esperar, cerrando filas en defensa de las bandas paramilitares cambistas, como fiel reflejo de la articulación real entre Gobierno y bandas criminales fronterizas, en estrecha alianza, para tratar de desestabilizar a la Venezuela Bolivariana, según les ordena desde el norte su amo imperial. Hecho que, sin duda, se convierte en una evidencia más de la poca noción de hermandad y respeto a sus vecinos por parte de la élite gobernante santanderista.

Es viernes cuando escribimos estas líneas, y los efectos de la explosión humanitaria expresada en la eliminación de los billetes ya está haciendo sus efectos benefactores sobre nuestra asediada economía, el llamado dólar cucuteño o MUDtoday se ha desplomado, como síntoma de la bancarrota en que han entrado las paramilitarizadas casas de cambio fronterizas. Los anuncios de los directivos del BCV y funcionarios gubernamentales van y vienen, generando expectativas positivas que una vez nos acercamos a las instituciones financieras en búsqueda de los nuevos billetes y monedas, nos percatamos la no correspondencia entre los anuncios oficiales y la realidad, lo que se traduce en descontento general ante la extremada ineficiencia gubernamental, expresión cabal de burocratismo. Mientras los cajeros de los bancos públicos se limitan a hacer entrega de montos en billetes de Bs 10,00, la banca privada se conforma con informar a sus clientes que no cuentan con dinero en efectivo; con lo cual, prolongan el corralito que desde días atrás vienen instrumentando, como denunciáramos en artículo previo (Corralito MUD-BCV-Sudeban: http://www.aporrea.org/contraloria/a238330.html).

Los efectos positivísimos de la medida, se perderán si usted camarada Presidente Maduro, no se activa y enfrenta esa burocracia maula que no ha actuado durante todos estos años de guerra contra nuestra economía, y que debe estar muy molesta pues los puso a trabajar por primera vez, en todos estos años. De allí, nuestra modesta sugerencia para que asuma esta batalla como si fuera la última. Acérquese a las taquillas que ha dispuesto el BCV para que el pueblo pueda conversar con usted, no se quede allí ya que el centro de la capital está repleto de cajeros en los que podrá percatarse de lo ineficiente que han sido el BCV y la Sudeban en alimentar la banca pública y privada de los esperados nuevos billetes. Recordándole siempre, aquella acertada frase de nuestro Comandante Infinito Hugo Chávez, quien ante la traición de los amigos se reconfortaba diciéndose a sí mismo que entre mil amigos y un Principio, se quedaba con sus principios…



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Henry Escalante


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