Guerra avisada va a matar al pueblo

“Guerra avisada no mata soldado”, dice el refrán, pero, la guerra económica actual, si no se derrota, y lo digo sin lugar a dudas, evocando palabras del presidente Chávez en la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, celebrada en Chile el 10/11/2007, para responderle al presidente, Rodríguez Zapatero, parafraseando a Artigas, “Con la verdad ni ofendo ni temo”, va a matar al pueblo venezolano.

Y si la maligna guerra económica es pública, notoria, y, se siente. Sí todo el mundo lo sabe, ¿por qué diantres no se toman las medidas efectivas y eficaces para derrotarla? Hasta los mismos colombianos que viven con nosotros, que son muchísimos, lo saben, citado por el economista y analista político, Tony Boza: “las declaraciones de Juan Carlos Tanus, dirigente de la Asociación de Colombianos y Colombianas en Venezuela, en torno a una resolución, No. 8, del 25/05/2000, emitida por autoridades colombianas, permite a las casas de cambio de ese país fijar el precio del bolívar arbitrariamente”.

El economista y analista político señala que “los cambistas en la frontera están asociadas a actividades delictivas, los que lavaron los dólares del narcotráfico de Escobar Gaviria, los mismos que desmovilizaron el paramilitarismo”. Y añade que “estas casas de cambio pueden hacer cualquier transacción hasta 9.999 $. Mientras no lleguen a 10 mil $, no tienen que reportarlo a la autoridad respectiva lo que permite lavar todos los $ del narcotráfico, para que se pueda generar el DolarToday”. Este, DT, coloca el precio de los codiciados verdes disque según “las variaciones de las casas de cambio en Cúcuta” (incremento de casi 300% en lo que va del año)”.

Boza, afirma que el “gobierno colombiano creo´ una resolución dentro del Plan Colombia para debilitar el bolívar, y sumado al contrabando con una moneda debilitada genera la otra corriente que es la extracción de bienes reales, desangrando nuestra economía”, ¿Qué tal?

Se nos está yendo la patria, por eso creo que, y sé que es el sentir del venezolano de verdad, hay que tomar medidas contundentes, claro está, agotando las instancias diplomáticas y acudiendo a organismos internacionales, UNASUR, CELAC, OEA, ONU. Pero, si hay que cerrar la frontera, ¡ciérrenla carajo!, porque primero está el bienestar del noble pueblo venezolano que otra cosa.

Y hablando de monos en la espalda, con el perdón de esos graciosos co-habitantes de este planeta, creo que el Presidente guyanés se equivocó de posición. El mono en la espalda es Guyana y no Venezuela, el otro es Colombia. Ey! No un monito cualquiera, valga el término, un verdadero King Kong que conscientemente nos asfixia y no soñemos con que el gobierno colombiano mediante la “Ley Anticontrabando” repatríe la totalidad de los productos decomisados porque con el mayor desparpajo alegan tener “impedimentos legales” para hacerlo.

A propósito, y a “al que le quede el saco, que se lo ponga”, concluyo citando un extracto de la carta de, Vidal Rojas, personaje de “Fiebre”, de Miguel Otero Silva:

“De todo cuanto nos ha enseñado la angustia, lo más valioso es que hemos aprendido a mirar bajo los antifaces de los mercaderes. Se mata por negocio, se roba por negocio, se ama por negocio, se moraliza por negocio. Es un comercio la medicina y otro el arte y otro la filantropía y otro la moral. Esta verdad pueril –la raíz materialista de las cosas –es el fundamento de la política moderna, la clave de la historia y de la humanidad. Y por no llevar en el morral ese concepto ayer, cuando nos lanzamos al combate, íbamos al combate con los ojos vendados. Por negocio los latifundistas honorables se desposan con la barbarie que les domestica los peones a planazos. Por negocio las compañías petroleras brindan su apoyo civilizado a este viejo bárbaro que chapotea en la sangre de un pueblo. Por negocio una bandada de rábulas ofrece al consorcio extranjero jirones de nuestra soberanía nacional. Por negocio clérigos impostores bendicen el crimen en nombre de Jesús”.

“Por defender sus centavos manchados los ricos vuelven el rostro para no mirar la sangre y se tapan los oídos para no escuchar los gritos. Por negocio los generales descontentos preparan invasiones armadas y los politiqueros se van a escribir panfletos al desierto o se exponen a un carcelazo. Todos tienen la mirada clavada en algo desligado del más elemental idealismo. Venezuela es un siniestro mercado”.

“Tal vez estoy diciendo cosas manidas, perogrulladas, lugares comunes. Pero cuando de esos lugares comunes nos olvidamos frente a la vida –o como ayer desconocíamos su vigencia–, corremos el riesgo de convertirnos en simples fichas en manos de los mercaderes”.

“Miremos los bolsillos de los enemigos que es ahí donde reposa la raíz de sus pasos (…)

Iremos todos contra los enemigos de nuestro pueblo. Contra los mercaderes de sable, los mercaderes de toga, los mercaderes de pluma, los mercaderes de sotana, los mercaderes mercaderes, los mercaderes de oficio. Los que venden la patria al extranjero en tanto gimen oraciones de nacionalismo santurrón. Los que trafican con el hambre y el sudor de nuestros obreros campesinos. Los que ahogan en sangre la libertad. Y los que están dispuestos a ahogar mañana en sangre la libertad que hoy invocan (…)

¡Salvemos al pueblo y salvaremos la patria!



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Elmer Montero

Licenciado en Comunicación Social,locutor,productor radial,escritor,compositor,músico,poeta.

 elmersanto@hotmail.com      @elmersanto

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