Ley habilitante y poder popular contra la discriminación

Situación económica a favor de las mayorías: Ley habilitante y poder popular, como posibilidad de seguir luchando por una Venezuela incluyente para todas y todos, contra la discriminación racial y el racismo que mantiene la oposición radicar venezolana y su conexión con la extranjera.

Una vez que uno revisa la historia política del país hasta nuestros días, uno se da cuenta que el poder, no es solo obtenerlo, que suena como, el comercial del Seguro, que es como tenerlo y no tenerlo. Tiene que ver con la concepción  que tengamos del poder. Si usted, quiere llegar a ser alcalde o concejal para conseguir riqueza, y no para hacer el bien colectivo, que fue para lo que fue electo o electa, pasará inadvertido sin pena ni gloria.

En la cultura tradicional africana cuando revisamos el uso del poder, encontramos, que éste se usa para hacer el bien colectivo, y si se hace lo contrario, ese mismo poder se revierte para quien su mala práctica realice, es decir, que irá en su contra, hasta quedar como decimos en Barlovento arruinao y borrado del Mapa políticamente como muchos, que no quiero nombrarlos.

Las tendencias políticas ni de izquierda ni mucho menos de derecha, por si solas, no les darán ni los contenidos ni los impulsos para el desarrollo de las comunidades o países, porque ello debe contar con la participación del pueblo y su sabiduría.

Como ejemplo, una nueva manera y forma de hacer la política a través del poder popular, que se puede decretar, pero es la voluntad colectiva quien le da la fuerza, como la surgida con Hugo Chávez a partir de 1998-2013 y por supuestos seguirá.

Me disculpan los simpatizantes del llamado Materialismo dialectico o histórico a ciegas, pues este solo contempla lo material y no lo espiritual, que lo encontramos en los colectivos de ayer y hoy, pues en sociología, surgen nuevos pensamientos, y debemos estar a la par del mundo cambiante.  

Cuando hablamos de lo espiritual nos referimos, al alma del pueblo, su nobleza y sentimiento esperanzado por un mundo cada día mejor, tomando por un líder o lidereza que le servirá de interlocutor por su inclusión en las políticas correspondiente al Estado, como el esfuerzo que está haciendo ahora nuestro presidente Nicolás Maduro, responsabilidad que dejó el cimarrón Chávez, siendo elegido por nosotros.     

Creer en nuestro proceso político bolivariano, pese a las fallas, como un credo hacia la construcción de un mundo para todos, como rezaba nuestro Aquiles Nazoa:

Creo en Pablo Picasso, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra; creo en Charlie Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones, que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo, pero que cada día resucita en el corazón de los hombres, creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable, creo en el amolador que vive de fabricar estrellas de oro con su rueda maravillosa, creo en la cualidad aérea del ser humano, configurada en el recuerdo de Isadora Duncan abatiéndose como una purísima paloma herida bajo el cielo del mediterráneo; creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente debajo de la almohada de mi niñez; creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música, yo que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la Pavana de Fauré, salir liberada y radiante de la dulce Eurídice del infierno de mi alma, creo en Rainer María Rilken héroe de la lucha del hombre por la belleza, que sacrificó su vida por el acto de cortar una rosa para una mujer, creo en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia, creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar; creo en un barco esbelto y distintísimo que salió hace un siglo al encuentro de la aurora; su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles, junto a sus sienes un resplandor de estrellas, creo en el perro de Ulises, en el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas, en el loro de Robinson Crusoe, creo en los ratoncitos que tiraron del coche de la Cenicienta, el beralfiro el caballo de Rolando, y en las abejas que laboran en su colmena dentro del corazón de Martín Tinajero, creo en la amistad como el invento más bello del hombre, creo en los poderes creadores del pueblo, creo en la poesía y en fin, creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama..

Ese Amor es la magiay está en el poder popular, que es también votante, y que elige a sus candidatas y candidatos, como lo vamos a hacer el próximo 8 de diciembre, y que merece respeto, una vez que elige en quien cree,  y debe recibir reciprocidad. Bien, ya es hora, que como electores exijamos a nuestros mandatarios, basta de ser barajas, y no ser parte del juego como dice Rubén Blades.



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Luis Perdomo

Miembro de la Red de Organizaciones Afro-Venezolanas.

 luismperdomo@gmail.com

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