Ley Orgánica de Cultura

Desde hace poco más de 8 años el sector cultura del país se ha visto inmerso en la búsqueda de un instrumento legal que tuviese previsiones tanto para el hecho cultural como para sus hacedores, sin olvidar los espacios socio-culturales en los cuales se ha originado y desarrolla. Este año será importante para el sector pues se tiene previsto en la Asamblea Nacional la discusión y aprobación definitiva del Proyecto de Ley Orgánica de Cultura. Por ello, a lo largo y ancho del país, en este lapso se han realizado consultas a consejos comunales, voceros culturales, directores de cultura de gobernaciones, municipios, cronistas, artistas de todos los sectores, a fin de que se participe amplia y profusamente en la consideración de sus contenidos para la elaboración del Proyecto definitivo.

En Mérida, y con respecto a este Proyecto de Ley, desde FUNDECEM, Fundación para el Desarrollo Cultural del estado Mérida, dependiente de la Gobernación del Estado, se ha realizado un proceso de divulgación y discusión, con todos los sectores que participan del hecho cultural. En una primera fase se dio a conocer el contenido del Proyecto, en una segunda, se realizó una gran asamblea en el Centro Cultural “Tulio Febres Cordero”, el lunes 5 de octubre. En ésta se contó con la participación de personalidades como el diputado Cristóbal Jiménez y del profesor José Agapito Hernández, quien además de Técnico de Mesa en el Sector, es un creador, investigador de los Diablos Danzantes. Allí se acordó divulgar más aún el Proyecto y su consideración en reuniones de distintos organismos y artistas. Posteriormente, en una tercera, el sábado 17, durante todo el día, se realizó un seminario-taller, con la asistencia de creadores, directores de todo el estado Mérida, en que a través de varias mesas de trabajo, se discutió el contenido del Proyecto, cada sector presentó sus aportes y se elaboraron propuestas que refuerzan tanto sus contenidos como los efectos sobre los hacedores culturales.

Durante los últimos diez años, lo anterior ha sido una constante en el proceso de elaboración de leyes en Venezuela. Una de las últimas, la de Educación, y próximamente la de Cultura, han sido el producto de amplias consultas y discusiones, como nunca antes, en períodos anteriores a 1999, en que se aprobaban leyes elaboradas en bufetes de ciertos personajillos de la picaresca leguleya venezolana, pertenecientes a “tribus”, alrededor de la mesa de un lujoso restaurant o por el capricho de una individualidad. Nunca antes como ahora la Ley, en Proyecto, se daba a conocer, se realizaban consultas a todos los sectores involucrados y se tomaban en cuenta sus intereses. Pero todo fundamentado en lo social, apuntando al beneficio de las grandes mayorías, de la persona, del ser humano, componente fundamental de esas mayorías.

El Proyecto de Ley de Cultura aspira desarrollar, instrumentalizar, operativizar, los principios y valores históricos, éticos y estéticos presentes en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Por ello tiene carácter orgánico. También lo tiene, por constituir el marco general normativo de otras leyes ordinarias y especiales. En lo fundamental, el Proyecto reconoce que nuestra Cultura es multiétnica, pluricultural, intercultural, dinámica e indisolublemente caribeña y latinoamericana. Comporta toda manifestación del ser humano en su capacidad de crear, inventar, transmitir, expresar, preservar, conservar sus valores y características propias en su forma de asumir, apreciar y transformar su realidad: creencias, símbolos, signos, mitos, costumbres, tradiciones, idiomas, organización, relaciones y prácticas sociales.

El capítulo VIII fue objeto de mucha discusión. Se corresponde con la seguridad social de los cultores. Se parte de la situación de exclusión de nuestro pueblo, de sus trabajadores culturales, quienes al no contar con recursos para la supervivencia terminaron en el abandono, en la miseria y marginados de la sociedad. Por ello, en el mismo se establece el deber del Estado de asegurar la protección social del trabajador cultural a través del Sistema de Seguridad Social. Es más, se le incluye como beneficiario de las políticas, programas y otros derechos contemplados “con el fin de garantizarles la asistencia eficiente y oportuna, en resguardo de su bienestar. “

Definitivamente, el Proyecto de Ley Orgánica de Cultura, su discusión a nivel nacional, regional, municipal y parroquial, así como la metodología implementada para darlo a conocer, para que se le incorporen propuestas, contenidos y reformas, implica la organización del sector en función de un conjunto de fines, es una expresión del Proceso Revolucionario que lidera nuestro Presidente Hugo Chávez y el Gobernador Díaz Orellana, para la inclusión, la participación y la democratización del Pueblo venezolano, rumbo al Socialismo del Siglo XXI.


(*)Fundecem

jucecar24@hotmail.com


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Julio Carrillo(*)


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