Recuerdos que nos trae Honduras

Los mismos métodos, los mismos personajes, las mismas justificaciones, la misma carta de renuncia que presentaron los protagonistas del golpe de facto de abril 2002 en Venezuela, así se manifiesta la canalla burguesa, fascista y pitiyanqui para silenciar las aspiraciones libertarias de los pueblos Latinoamericanos.

¡Once de abril!, me dije, durante todos estos años apenas una que otra vez he recordado por incidencia los sufrimientos que pasamos al ver como las hordas fascistas, arengadas por Molina Tamayo, a través del Puente de Pagüita buscaban pasar hacia el Palacio de Miraflores, y varios camaradas que intentaban romper el cerco establecido por la Guardia Nacional para enfrentarlos.

Recuerdos que no puedo borrar de mi mente los asesinatos ordenados por la burguesía oposicionista de gente del pueblo de uno y otro bando por franco tiradores y los tombos de la Policía Metropolitana en las calles de Caracas. Me vino a la memoria el festín en el Palacio de Miraflores, donde Carmona se auto juramentaba como presidente de facto, y al famoso personaje que leía el ominoso decreto donde eliminaban la Constitución Bolivariana y todos los poderes, y la algarabía de la burguesía fascista que desenfrenada aplaudía y vitoreando la felonía, mientras libaban licor de 18 años. Si el pueblo olvida los tiempos de la IV R. y cree que al paso del tiempo podrá reconciliarse con la oligarquía; estos no olvidan ni perdonan, y cobran mil por uno lo que les deben.

Empecé a perderme en vagos recuerdos acerca del tiempo pasado, de las fechas, y que el recuerdo empaquetado en aquella fecha aceleró o quien sabe si retardó su ímpetu. Hoy las arcas del Estado estarían vacías y el pueblo sumido en la miseria, el desarrollo del país paralizado, PDVSA y las Empresas de Guayana serían de los gringos, no tendríamos las Misiones Sociales, ni el tan necesitado Barrio Adentro, a los pensionados del Seguro Social les rebajarían la mesada o pagarían cuando les diera la gana, como sucedía en tiempos del puntofijismo. La Misión Alimentación ni para que les cuento; los alimentos, su precio, estaría por las nubes inalcanzables para el pueblo pobre, la educación estaría toda privatizada, igual que la salud; la devaluación monetaria sería el orden del día, en beneficio de los traficantes de divisas contra los intereses nacionales.

¡Qué tenga tanto poder el recuerdo de ese día!

¿Cuándo les vamos a parar el trote a estos fascistas cuya voracidad no tiene límites?

La gente pudiente teme que el socialismo confisque sus riquezas mal habidas. Ellos están dedicados a la frenética búsqueda de su “seguridad” e imaginan que ella puede lograrse manteniendo sometido al pueblo. La crueldad se extiende y se hace más atroz. Los reaccionarios apelan al miedo. Y el único efecto de esta apelación es aumentar el peligro contra el que quieren protegerse. No se puede lograr nada tratando de hacer segura un pequeño grupo de venezolanos a expensas de las mayorías. Tales métodos sólo aumentan el terror del grupo dominante, por miedo a que el justo resentimiento haga revelarse a los oprimidos. Sólo la justicia social puede dar seguridad; y por “justicia” entendemos el reconocimiento de la igualdad de derechos de todos los venezolanos.

La clase pudiente está encompinchada con la mayoría de los curas de la Iglesia Católica, que, con el Cardenal a la cabeza, lograron que las fuerzas de la reacción se pongan al servicio de la injusticia social. La esencia de la clase pudiente es que odian a la gente pobre tal como se manifiestan con las tendencias de cooperación y solidaridad. En una palabra la gente pudiente es la gente de mente enferma, resentida y excluyente.

Los oposicionistas, unos y otros quieren seguir usufructuando todos los recursos del país que pertenecen al pueblo, unos y otros aspiran a seguir esclavizando a los venezolanos, unos y otros quieren vivir del trabajo ajeno, unos y otros representan del mismo modo intereses contrarios a los de Venezuela, y unos y otros entorpecen la marcha sana de la Revolución.

Esto y no otra cosa es lo que pasa en la sociedad burguesa. Al que posee su propia fuerza y actividad, apenas se le da para vivir, y se mantenga la resignación en los pobres y la caridad en los ricos, y así ganen unos y otros el reino de los cielos. Entre tanto, disfrutan los ricos del reino de la tierra, provisionalmente, por lo que pudiera suceder.

Y ¡basta de finezas!, porque lo cierto es que no hay cosa más infame, más salvaje y más hediondamente brutal que eso que llaman reino de los cielos, y la ciencia enmarañada, sofística y estúpida que para justificarlo han inventado ¡He aquí como aparece en el fondo del proceso de la burguesía un festín de antropofagia!

¿Por qué la Fiscalía General de la República Bolivariana de Venezuela, no imputa a los intelectuales del golpe de abril? Todos conocemos quienes son estos delincuentes. ¿Por qué no se imputa a Gustavo Cisneros, Ferreres, Marcel Granier, el turco Mezerhanes, el Nico Zuloaga y el malandro Ravell; al bobolongo Otero, al Andrés rata; al Dao, jefe de la extinta PTJ, y a los palangristas: Fernández, el que premió el rey de España, al Manuel Sáenz, al Eduardito Rodríguez, faccioso y ancla de Venevisión; al Napoleón Bravo, (alias José Ovidio Rodríguez Cuesta) que nos leía una carta, según él, con la renuncia del Presidente; al Miguelito Rodríguez, lacayo de RCTV?. A la Carla Angola y la Caridad Canelón y otras racistas de Globovisión?; estas lacras conocían que la marcha de la oposición nunca llegó a Puente Llaguno, todos ellos acusadores a través de los medios de comunicación de los líderes revolucionarios, incitando al asesinato, con el remoquete de los más “buscados”, y satanizadores de los defensores del pueblo que se enfrentaron a los tombos de la policía en Puente Llaguno.

¿Por qué no se imputa a los obispos fascistas de la Iglesia Católica, ya que conspiraron y convalidaron el golpe de estado y el genocidio ocurrido contra las gentes del pueblo?

La evolución de la Revolución es imposible detenerla; todo lo más se la frena... Es tan invencible la fuerza que lleva al pueblo a la Revolución, que sólo esa misma fuerza torcida oponiéndola a si misma, puede lograr disminuir la velocidad de la evolución; más exactamente, disminuir el avance de la Revolución. Al ser la Revolución para el pueblo la única realidad.

Salud Camaradas.

Hasta la Victoria Siempre.

Patria. Socialismo o Muerte.

¡Venceremos!


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Manuel Taibo


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