Aquí al desnudo, eL vulgar personajillo de IVÁN CARRATÚ MOLINA

Hace unas tres semanas atrás, la Fundación Carlos Andrés Pérez realizó en Florida, el bautizo de la obra: Carlos Andrés Pérez: La política es la vida’, escrito por Alexis Ortiz. El acto –dice una nota de prensa- fue hecho en Demetrio´s Café en la zona residencial de Coral Gables en el condado de Miami-Dade en Florida, donde residentes en Miami y otras localidades cercanas, así como un numeroso grupo de amigos e invitados estuvieron presentes para participar en el acto junto a Carlos Andrés Pérez, quien en dos oportunidades fue Presidente de Venezuela.

Las anfitrionas principales fueron la esposa del ex presidente Pérez, Cecilia Matos, y sus hijas María Francia y Cecilia Victoria.

Desde Caracas llegó el vicealmirante Mario Iván Carratú Molina, para ser el orador en la presentación del libro. Éste se refirió a la figura y obra del ex presidente Carlos Andrés Pérez. Este señor Iván Carratú Molina, tuvo un importante papel aquel 4 de febrero de 1992, cuando sucedieron los hechos de la rebelión de las fuerzas bolivarianas dentro de nuestras FF AA. Nosotros vamos a colocar la larga entrevista que la empresa en pleno de “El Nacional” (4/2/96, pags. D1 y D2) le hizo a Carratú, para que se conozca la catadura moral de este detestable personajillo. Expresó cosas como las siguientes:

1- Pérez le dijo al general Oviedo: “proceda con La Carlota y destroce a los alzados, ¡aniquílelos sin contemplaciones, sin cuartel!”

2- Yo le contaba al Presidente y él me decía: “¿usted como que está cagado?”

3- Me metí por un pasillo interno, llegué a la suite presidencial y conseguí al Presidente en la escalera con una ametralladora en la mano, a Alfaro Ucero y a Ávila Vivas, al comandante Dudamell y al comandante Anselmi, el piloto de F-16 más calificado de Venezuela. Le dije a Pérez: vengo a sacarlo del Palacio y él me respondió “¡No, yo no voy a abandonar el Palacio, yo no soy un culillúo!”. Pero después me dijo: “le doy cinco minutos para que me saque”.

4- “fui a buscar al Presidente. Salimos nuevamente y yo traté de de agarrarlo de la mano porque estaba oscuro y me dijo: “¡suélteme, a mí no me esté agarrando!”. El momento era tenso, y él vociferaba: “¡estos militares del carajo, mal nacidos, facinerosos!”.

5- “Nos montamos en el carro y Alfaro Ucero venía detrás como a 15 metros de nosotros. Yo pensaba “donde meto yo a este viejo. Si lo monto en el carro tengo que bajar a un soldado”.”

6- Subimos hacia la Cota Mil y el Presidente en ese trayecto decía groserías y protestaba: “¡eso es culpa de Carmona!, a mi me dijeron que no ascendiera a Chávez, ahora él es el alzado, el facineroso. ¡Vámonos para una radio, la que sea, Ondas Populares!”.

7- Ochoa Antich tomó la palabra y Pérez le dice: “¡Cállese la boca, Ministro! ¡Córtenme eso! ¡Aquí usted no habla más!”

8- Le pregunté si el Ministro Ochoa no le dijo nada del golpe y él respondió: “¡No. Ese no me dijo nada, ese es un desleal! Yo me enteré porque Pastor (Heydra) me llamó a La Casona”. Entonces yo le dije: “destitúyalos a todos”. Pérez se alteró: “¡Yo soy el Presidente de la República. Voy a gobernar como gobernó Rómulo Betancourt!”

9- Ochoa Antich fue sacado de la Casa Militar en el periodo de Lusinchi por intrigante.

HE AQUÍ LA ENTREVISTA

El Presidente Pérez ordenó aniquilar a los golpistas

- El Presidente venía molesto de Suiza porque no logró lo que quería. Quería hablar en la Cumbre de Davos antes de Mandela y no después de él, porque en ese momento Mandela era un lucero en Europa. Pero tuvo que hablar después de Mandela y no tuvo el mismo impacto. Resulta que llegamos a Nueva York. El Presidente estaba ¿???. Allí veníamos siete personas; la traductora, el médico, el administrador, el escolta civil, dos edecanes y yo. Por razones meteorológicas el avión se adelanto 20 minutos y aterrizamos antes de la hora establecida. Me comuniqué con la torre de control y me dijeron que allí estaba el mayor de inteligencia de la casa militar. Vi por la ventanilla y divise los carros de la DISIP, al sub jefe de la Casa Militar, al Ministro de la Defensa, general Ochoa Antich y al del Interior, Ávila Vivas. Se lo dije al Presidente y él preguntó “¿Qué Pasará?”. Bajamos y los oí hablar a los tres, pero nada anormal. Nos montamos en el carro presidencial y cuando arrancaron para Caracas dijeron “a La Casona”. Entonces yo me baje del carro porque no iba a hacer nada en La Casona y ellos se fueron. Me quede con el sub jefe de la Casa Militar y él me contó que esa mañana llamaron para decir que iban a hacer preso al Presidente, pero la DIM no lo confirmo, ni el Ejército, tampoco había  acuartelamiento. Lo único que se mantenía era el operativo nuestro, que mientras el Presidente estuviera fuera de Caracas, la Casa Militar se quedaba completa en Miraflores con el Comandante del regimiento. El avión presidencial lo venia piloteando el General Meyer…

Quien así habla es el vicealmirante Mario Iván Carratú Molina, ex jefe de la Casa Militar durante el segundo periodo presidencial de Carlos Andrés Pérez y testigo excepcional de los sucesos del 4 de febrero de 1992. El hombre que salvó la vida del Presidente habla ahora sin reservas, aportando polémicos elementos para el análisis de la nunca bien interpretada primera intentona golpista. Sus opiniones las compartió en la redacción de EL NACIONAL con el jefe de Redacción Argenis Martínez; los jefes de información política y económica, William Becerra y Elías García Navas; y los periodistas Luis Alonso Lugo, Wilfer Pulgarín, Máximo Peña y quien esto escribe. La entrevista se prologó por más de tres horas, tiempo insuficiente para conocer y entender los entretelones de un hecho que, para bien o para mal, cambió la historia del país.

Nos están Atacando ¿Quién más se fue con el Presidente?

- El Ministro de la Defensa, Ávila Vivas y el edecán, Gerardo Dudamell, de la Guardia Nacional. Yo llegué a mi casa y me estaba bañando cuando me llamó Dudamell y me informó que el Presidente estaba hablando con los Ministros. Eso fue como a las 11:20 de la noche. Después me llamo Ávila Vivas para decirme que al día siguiente había una rueda de prensa en La Casona y que tuviera todo listo a las seis de la mañana. A las 11:45 me llamó de nuevo el edecán y me dijo que el Presidente mandó a pedir la caravana para irse a Miraflores. “No sé qué está pasando pero es algo feo”, me dijo Dudamell. Yo llamé a Rafael Hung, a Ávila Vivas, al comandante de regimiento, al grupo 4 y les dije que me iba al Palacio. Cuando iba en el ascensor me llamó el ayudante de la Primera Dama, el mayor Rangel, que recientemente se mató en La Carlota, y me grito por el teléfono “¡Almirante, nos están atacando, necesitamos ayuda!”. Pero a esas alturas yo no sabía que estaba pasando. Me fui a Miraflores y cuando llegué al túnel de El Silencio vi un carro militar que se me pareció a un tanque, me devolví y me metí por el Fermín Toro, por Solís, subí por la esquina de Llaguno, contra flecha, y entré por la puerta principal de Miraflores. Cuando me identifique me dejaron entrar. En el Palacio me conseguí a Hung y al teniente coronel Romel Fuenmayor. Llegamos hasta mi oficina y pasamos para el despacho del Presidente. Cuando entramos estaba Alfaro Ucero, y el Ministro Álvaro Vivas. El Presidente hablaba, gesticulaba. En ese momento oímos un ruido en la puerta. Salimos a ver y era un tanque aplastado la camioneta del escolta presidencial. Cuando volteé, venia otro tanque entrando a millón, se paro frente a nosotros, llegaba un soldado arriba que se lanzo fuera del tanque y pensé que los alzados eran de la Infantería de Marina… El soldado vestía de verde, la cara pintada, una plomazón… Nos metimos en el Palacio y desde mi oficina llamé al general Rangel Rojas y le pedí apoyo. Me dijo que no podía porque no sabía lo que estaba pasando, llamé al Ministro Ochoa, no lo conseguí ni por el Interno, ni en el celular, ni en su casa…Llamé al Comandante de la marina, Vicealmirante Peña Cimarro, no lo conseguí. Al Alto Mando, tampoco. Llamé a Mayer –el piloto del avión presidencial- y me dijo que me iba a dar apoyo cuando pudiera. Después llamé al coronel Martín, el Comandante del Regimiento, y me dijo que se estaban defendiendo marginalmente: “No tengo más gente, no puedo resistir mucho, tengo soldados en los túneles, tanques”. Al palacio Blanco se metieron dos tanques, cinco en Miraflores; uno en la puerta del despacho presidencial, otro en la esquina,  afuera se quedaron 12 como éste (muestra la foto del tanque que metieron en Miraflores). Yo veo un animal de estos así por la ventana y ahí pienso que los valores de Bolívar están en el Panteón…

            ¿Esos tanques venían de Maracay?

- Venían del Batallón Ayala, de Fuerte Tiuna

¿Cómo sacaron a Pérez?

- Le dije a Hung: protégeme que voy a hablar con el Presidente. De mi oficina al despacho presidencial no podía ir porque estaban los alzados disparando y Fuenmayor, con cinco soldados, los repelía para que no pasaran. Me metí por un pasillo interno, llegué a la suite presidencial y conseguí al Presidente en la escalera con una ametralladora en la mano, a Alfaro Ucero y a Ávila Vivas, al comandante Dudamell y al comandante Anselmi, el piloto de F-16 más calificado de Venezuela. Le dije a Pérez: vengo a sacarlo del Palacio y él me respondió “¡No, yo no voy a abandonar el Palacio, yo no soy un culillúo!”. Pero después me dijo: “le doy cinco minutos para que me saque”.

- Yo había llamado para que me buscaran un carro no protocolar. Le dije a Hernán Fernández, comisario de la escolta civil, que la DISIP se había ido. Todos los escoltas civiles se escaparon, dejaron los carnets, las pistolas. El único que se quedó fue Fernández. Entonces bajamos al túnel. Yo iba rompiendo los cristales del techo con la ametralladora hasta que llegue al Salón Ayacucho, rompí la puerta y hable con los soldados. Baje a donde estaba el Presidente, dos guardias nacionales se ofrecieron como voluntarios para acompañarnos y me trajeron un carro que era de Lusinchi, gris, blindado, con teléfono, techo de vinil, y fui a buscar al Presidente. Salimos nuevamente y yo traté de de agarrarlo de la mano porque estaba oscuro y me dijo: “¡suélteme, a mí no me esté agarrando!”. El momento era tenso, y él vociferaba: “¡estos militares del carajo, mal nacidos, facinerosos!”. Nos montamos en el carro y Alfaro Ucero venía detrás como a 15 metros de nosotros. Yo pensaba “donde meto yo a este viejo. Si lo monto en el carro tengo que bajar a un soldado.” A Ávila Vivas no podía dejarlo afuera porque era el Ministro. Me interesaba tener conmigo un militar armado. Me llevé dos motorizados con FAL y pistola, yo con ametralladora, Ávila Vivas sin armas,  el Presidente con su ametralladora, y Hernán, que parecía un Rambo. Cuando íbamos a salir del Palacio la puerta no estaba abierta. Habían tres llaves: una en mi escritorio, otra con el caravanero, que estaba echando plomo arriba y la otra con el edecán. No había tiempo. Me bajé del carro, me metí en la casilla y entre un DISIP y un guardia empezamos a romper cables hasta que hicieron contacto y se abrió la puerta mientras sonaba una alarma. Entonces el Presidente gritó “¡echa para atrás que me voy!” y salimos disparados. Al salir, por la izquierda venía bajando un tanque con unos soldados corriendo a los lados. Subimos hacia la Cota Mil y el Presidente en ese trayecto decía groserías y protestaba: “¡eso es culpa de Carmona, a mi me dijeron que no ascendiera a Chávez, ahora él es el alzado, el facineroso. Vámonos para una radio, la que sea, Ondas Populares!”. Llamé a la central telefónica y pedí que me comunicaran con una televisora, el Presidente dijo “¡Televen, vámonos para Televen”. Le dije al edecán, vete adelante  avísame si ves algo, pero cuando íbamos por la Andrés Bello, me pasaron a hablar con Venevisión y allí me atendió un tipo que yo conocía, Efrén y le dije: “Voy para allá ¿tú me puedes recibir?” y él me preguntó “¿Con quién andas?”. Le dije: “Solo. ¿En cuánto tiempo me sacas al aire?”, en dos minutos”, y cambiamos la ruta. El llegar metieron al Presidente en un cuartico, yo lo ayudé a ponerse la corbata y él se peinó y a los dos minutos ya estaba en el aire. Eso fue a la una de la mañana.

SIN CUARTEL

- En Venevisión yo no dejaba pasar a nadie. Los primeros en llegar fueron Eduardo Fernández y Gustavo Tarre Briceño. Entonces le dije al Presidente que ellos estaban en la puerta pero que yo no los había dejado pasar. Pérez se ofuscó: “¡Pero, cómo se le ocurre, déjelos pasar que ellos vienen a defender al Gobierno, la democracia!”. Pero cuando los dejé pasar entró ese gentío: Sofía Imber, Diego Arria, César Gil. Era como la 1:445 de la mañana. Todo el mundo estaba armado.

¿Y Alfaro Ucero?

- Se quedó en el Palacio, se fue a acostar en el cuarto de los choferes, en la parte de abajo del túnel. Se acostó en una cama, se arropó y todo… Después de eso, Tarre me dijo que la defensa del Presidente era muy precaria…Entonces le dije a Ávila Vivas que avisara a la DISIP para que mandaran a alguien porque estábamos solos. Como a las 2:15 llegó el comandante “Benito” con 18 comandos de la DISIP y también el General Sepúlveda Sierra con dos pelotones de la GN, 60 hombres, enviados por el Comandante Ventura Maya Cardona. Ya el Presidente había hablado por segunda vez. Estaba Sofía Imber pegada de Pérez y él le dijo al general Oviedo: “proceda con La Carlota y destroce a los alzados, ¡aniquílelos sin contemplaciones, sin cuartel!” El general dijo: “entendido”. Arría me dijo que se quería llevar al Presidente a su casa. Entonces llegó un periodista llamado Arturo Vilar y me dijo “Yo soy opuesto a Pérez pero es la democracia, es Venezuela, aquí tiene las llaves de mi carro, mi celular y la llave s de mi apartamento”. Yo pensaba llevarme al Presidente para esa casa y mandé a averiguar dónde quedaba. En eso me llamó la Primera Dama: “¡Almirante, nos están atacando!, ¿es que ustedes no nos hacen caso?” Llamé a Maracay al general Paredes Niño y me dijo que estaba preso y que ya lo habían soltado. Le pregunté por los F-16 y él me aseguró que estaban en su base. Más nunca hablamos de eso pero yo estoy seguro que esos aviones estaban volando por San Juan de Los Morros esa noche…La Fuerza Aérea estaba metida en ese paquete…

CALLESE, MINISTRO

- Cuando estábamos entrando a Miraflores, como a las 5:40 de la mañana, apareció otra vez Arturo Vilar y entró al despacho presidencial donde también se metió Ochoa, Ávila Vivas, Carlos Blanco, Durán, Carmona, un diputado de AD, dos edecanes y yo. Cerré la puerta. Vilar andaba con una cámara portátil y el Presidente volvió a hablar al país. Ya eran las seis de la mañana. El Ministro de la Defensa se colocó al lado derecho del Presidente. Entones los que estaban ahí le dijeron a Ávila Vivas que se parara al lado del Presidente.

La cara de Ávila Vivas era un poema…

- Bueno todos teníamos cara de eso…Yo pienso que el de más valentía y fortaleza fue el Presidente, fue el líder que motorizó la defensa. Entonces terminó de hablar Pérez y Ochoa tomó la palabra y Pérez le dice: “¡Cállese la boca, Ministro!. ¡Córtenme eso! ¡Aquí usted no habla más!” Todo el mundo se quedó frío… Empezaron las reuniones. Por fin apareció Alfaro. Pérez había convocado al CEN pero solamente fueron dos miembros, creo que Ramos Allup. En eso me llamó el general Ítalo del Valle Alliegro y me dijo: “¿Qué hace ese golpista en Miraflores?”. Yo le dije ¿Cuál golpista? “El hijo de Altuve Carrillo, Altuve Febres”, me respondió. Le dije que no sabía quién era ese y me explicó que era un tipo con ojo torcido, medio bizco, calvo, gordo, que se la pasaba con Ochoa. Entonces busqué al tipo, lo ubiqué y él me mostró una credencial que decía asesor del Ministro de la Defensa. Lo mandé a sacar con el edecán. No sé si hice bien o mal… También me llamó el general Andara para decirme: “¡estamos con el Presidente!”. Y dónde están ustedes, les pregunté. “¡Presos!”.

DESTITUYALOS

- Ya en la noche de ese día el Presidente me pidió que le contara lo que pasó y yo le conté. Le pregunté si el Ministro Ochoa no le dijo nada del golpe y él respondió: “¡No. Ese no me dijo nada, ese es un desleal! Yo me enteré porque Pastor (Heydra) me llamó a La Casona”. Entonces yo le dije: “destitúyalos a todos”. Pérez se alteró: “¡Yo soy el Presidente de la República. Voy a gobernar como gobernó Rómulo Betancourt!” El Presidente tenía ya dos noches sin dormir…

¿La Infantería de Marina estaba metida en el golpe?

- No. Yo creí que sí porque ellos estaban descontentos por problemas que habían con el General Grúber, un hombre muy valiente, por cierto. La infantería se movió a Caracas el día 5, como a las 10 de la mañana para reducir a los que estaban en el 23 de enero, pero les mataron un sargento y dos ejecutivos en una emboscada. Les robaron cuatro morteros  60 granadas de mortero.

¿El Presidente no llegó a disparar?

- No. Nunca disparó. El Presidente es un hábil tirador, sabe disparar todas las armas. Siempre anda armado, siempre…

¿Cuándo fue la última vez que habló con él?

- La semana pasada, fui a visitarlo…

¿Le dijo que iba a contar esto?

- No. Cuando lo lea le va a dar un yeyo…

Chávez planifico mal

El Vice-Almirante Carratú puntualiza los factores que, en su opinión, hicieron fracasar la misión: La planificación de operaciones militares debe hacerse con un estudio de todos los factores, inclusive el análisis psicológico del comandante enemigo, en este caso, Pérez. A Pérez no lo agarran preso, o lo matan o se mata. Lo subestimaron al igual que a la Casa Militar.

Hay objetivos físicos era el Presidente y al fallar en eso debió haber un plan alterno. No lo tenían. El objetivo militar era Miraflores o donde estuviera el Presidente. Tampoco lo consiguieron.

Factor suerte: Pérez nació parado. Salió de La Casona, se movió entre las tropas alzadas. Llegó desarmado a Miraflores que estaba rodeada de tanques y sólo con la Casa Militar: Hung con una pistola de cinco tiros; Fuenmayor con una pistola gran potencia de 13 tiros; cuatro infantes con un fal de dos cacerinas, 60 tiros. Afuera 200 soldados y 20 tanques. Fue una retirada estratégica, militarmente hablando. Otros dirán que el Presidente huyó, corrió pero ganó…

Pésimas comunicaciones: Chávez no tuvo ni comando ni control. El ataque debió haber sido simultáneo, pero no lo fue. Al tomar Maracaibo, alertar a Caracas. Al tomar La Casona, alertar a Miraflores. Yo obtuve la orden de operación, se la quité a un soldado que la tenía metida en una carpeta en el pecho. Tenían los  teléfonos de mi oficina…

Falta de resolución y eso significa “bolas”. Convencimiento de lo que se está haciendo. Chávez y Arias lo tendrían pero ¿y la tropa?...

 

¿Y cómo es que unos estrategas tan malos eran los mejores de su promoción?

No son machetes. A Chávez lo iban a reprobar en el Estado Mayor del Ejército. No lo iban a ascender si no que hay gente que presiona para eso. Peñaloza presiono para eso. Arias Cárdenas es un oficial formado intelectualmente, pero de poco nivel militar y la tropa necesita un comandante decidido y ese es Chávez…

 

¿Y Arias no tomó Maracaibo?

Pero esa es una gobernación con tres policías, en cambio no es tan fácil tomar Caracas, con un Fuerte Tiuna, con una Fuerza Aérea allí. En Maracaibo el Comando era de Arias. Arias es un letrado y ¿Qué hago yo con un letrado en el Ejército, que mientras habla de Cervantes los enemigos se pasan para acá?...

Ochoa Antich desmanteló la DIM

- Seis meses antes del golpe comenzaron las amenazas contra el Presidente, pero los servicios de inteligencia no informaban y era difícil montar operativos de seguridad

El Vicealmirante Iván Carratú Molina pasó a retiro en junio de 1995. Mientras hace su relato aporta lo que él considera son antecedentes del golpe del 4-F. de manera reiterativa cuestiona el comportamiento de la democracia para que con los hombres que la defendieron el 4-F “solo por haber sido Casa Militar de CAP”. Carratú fue nombrado director del Instituto de Altos Estudios de La Defensa Nacional (IAEDN), pero fue destituido por el Presidente Caldera, en febrero de 1994. Después fue designado Agregado de Defensa en Washington, cargo que desempeño hasta junio de 1995. De los 8 oficiales que fueron edecanes de CAP no todos han ascendido al grado de general. Ahora escribe un libro sobre el 4-F.

De esos oficiales que estuvieron conmigo –dice Carratú- hay cuatro que esperan asensos los coroneles Gerardo o (GN), Romel Fuenmayor (Ejercito), Leal Barraez (GN-que esta retrasado) y Regulo Anselmi (Aviación) y el hoy Comandante de Logística del Ejercito, Rafael Hung Díaz. Quisiera mandar un mensaje al Presidente para que los considere por sus méritos.

¿Por qué esperó tanto tiempo para hablar de esto?

- Bueno, es que el único medio impreso que me llamó para entrevistarme des pues de cuatro años, han sido ustedes, pero yo dije esto a la Comisión de la Defensa del Senado, en junio de 1992, cuando me interpelaron por lo de los ascensos militares. Pero antes del 4-F, en enero de ese año, traté de hablar con el Ministro Ochoa, le pedí una  audiencia a través de una solicitud de órgano regular para comunicarle lo que estaba ocurriendo porque los rumores eran muchos, y nunca me recibió. Después, en noviembre de 1993, se lo dije al Presidente Ramón J. Velazquez y por ultimo al Presidente caldera en marzo de 1994. Después de que me destituyo del IADEN

¿Y qué espera usted?, Por que prácticamente esta acusando a Ochoa de haber participado en el golpe y el sigue incólume…

- Hay muchos incólumes. ¿Usted cree que fue solamente Chávez, Arias, Ortiz y unos 10 o 20 capitanes…? No puedo decirle quienes estaban. Pero si le puedo decir que para que un grupo de oficiales de ese grado movilice las guarniciones más importantes de Venezuela, las unidades élites del Ejército venezolano no pueden estar solos. Un oficial del ejército el día anterior se le presento a Delgado Gainza en la Academia Militar y le contó lo del golpe. Delgado se lo comunica al General Rangel, comandante del Ejército. El general Valero Rivas alerta a las guarniciones de que hay un movimiento. Esa comunicación nunca salía del ejército. Se produce el golpe, sacan a Valero, sacan a los comandantes de guarnición y se queda Rangel y ese alto mando… otra cosa, el que se entrevista con Chávez en la Planicie es el General Santeliz. ¿Cómo es posible que haya ido a hablar solo y sin armas y con un alzado?. Por eso es que yo no creo que ese golpe haya sido solamente de los mayores y capitanes…

ANTECEDENTES

- Mi primer año en la Casa Militar fue de excelente relación con el Alto Mando. El jefe de la Casa Militar es el único que depende directamente del Presidente de la República. Ni siquiera el Ministro de la Defensa. Entonces los comandantes de fuerza tienen la mala costumbre de mandar a los edecanes para saber que hace el Presidente. Mi lucha con los edecanes era que trabajaran conmigo y no con sus comandantes de fuerza, por eso mis problemas con los comandantes de las 4 fuerzas comienzan antes del 4-F. en julio del 1991 hubo un ataque despiadado contra el almirante Jurado Toro. A él lo enfrentaba el general Peñaloza, molesto porque no estaba él en el ministerio. La pelea por llegar al Ministerio de la Defensa era entre los dos generales Santiago Ramírez y Ochoa Antich. Ochoa se quedaba en mi cuarto, comía de mi comida, siempre para hablar con el Presidente. Peñaloza también lo visitaba mucho, a veces iba a la una de la madrugada.

Carratú no se atreve a asegurar que el “Chavismo” se superó en el Ejército. “Chávez, Ortiz y Arias fueron sus líderes naturales por 10 años, unos 1500 oficiales entre tenientes y mayores, que van ascendiendo en el tiempo”.

- La sorpresa –dice-es que nombran a Ochoa Ministro de la Defensa. Yo no entendía porque el Presidente tenía que escoger entre dos generales. El almirante Daniels también tenía aspiraciones y salió del despacho presidencial molesto y pidió hablar conmigo llamándome despectivamente “almirantito”. Me culpó que él no fuera el comandante de la fuerza, porque supuestamente yo tenía un acceso al Presidente que él no tenía. Daniels es el mismo que hace el informe amañado y me mete a mí en el caso Turpial.

Ochoa el intrigante

- Después de que Ochoa es Ministro, desmantelada la DIM y no se podía pagar la red de informantes, como funciona la inteligencia en todos los países del mundo. Elimina la Dirección de Bienestar y de Educación, 4 escuelas de oficiales sin oficina centralizadora de educación. Hasta ese momento todo iba bien. Un día, el general Guerra Pérez me dice que nos pongamos de acuerdo para reducir la Guardia de Honor y pasarla a la orden del Ejército. Yo se lo dije al Presidente que no quería ser el conserje de Miraflores y él me apoyo, ahí comenzó el enfrentamiento Ochoa Carratú. Yo trataba de mantener mi condición de Almirante, hasta que un día no lo recibí más, a pesar de que podía ser considerado como insubordinación. Ochoa Antich fue sacado de la Casa Militar en el periodo de Lusinchi por intrigante. Era Coronel.

 Carratú dice que los rumores de que iban a matar a Pérez se prolongaron por seis meses, pero los cuerpos de inteligencia nunca lo confirmaron y era difícil preparar la seguridad del Presidente.

- Yo le contaba al Presidente y él me decía: “¿usted como que está cagado?” Fueron seis meses de amenazas. Vinieron unos americanos y se entrevistaron conmigo, el general Heinz Azpúrua, y el Ministro Figueredo para diseñar la seguridad del Presidente. Estuvieron un mes aquí.

Refiere que Ochoa y Daniels trataban de conocer siempre los movimientos del Presidente, pedían las listas de las audiencias. “una vez, en diciembre del 9I, íbamos en el avión presidencial y el general Bajares le dice al almirante Daniels: “Ustedes están socavándole la tumba al Presidente. ¿Ustedes están con él o contra él? Cuando fuimos a la Feria de San Cristóbal el Presidente me dice que invite al Ministro del ambiente y a su esposa, al almirante Padilla, a la diputada Ana Lucina Maldonado. Me llama el ayudante del Ministro Ochoa para decirme que el Ministro quiere ir en el avión presidencial, y yo le respondo que él va si el Presidente lo autoriza. El Ministro siempre iba en el avión presidencial con su esposa, agarraditos de mano. En el avión el Presidente me dice que quiere visitar a su hermano, y el Ministro también quería ir para allá. Cuando le pregunto al Presidente me dice: “Dígale al Ministro que voy solo”. Aterrizamos, vienen los honores militares, que son sólo para el Presidente y Ochoa se mete en la caravana. Yo había mandado a poner el helicóptero al final de la pista para que el Presidente al terminar con los honores se subiera. Cuando llegamos el helicóptero Ochoa intenta subir y yo le pongo la mano en el pecho: “Usted no sube, Ministro déjeme ir solo”. Después yo me fui a comprar las entradas –por cierto Pérez las compraba, no eran regaladas- para la corrida, mientras el Presidente visitaba a su hermano. Cuando llego a los toros veo el helicóptero que viene y voy a chequear el palco presidencial y lo encuentro ocupado por la familia Ochoa y sus amigos. Tuve que mandarlos a sacar con el edecán… Ya había un malestar generalizado y era difícil montarle la seguridad a Pérez. La gente lo abucheaba y él se daba cuenta y me decía: “¡Eso es culpa de la Casa Militar, por abusadores!”. Esos son los antecedentes del 4-F; peleas en el Alto Mando Militar, entre Peñaloza, Ochoa Antich, Santiago Ramírez.

INGRATA DEMOCRACIA

¿Qué ha pasado con los demás oficiales que estaban en el interior de la Republica?

- En las FAN hay una cosa muy importante que es el juramento de fidelidad a la bandera, que se hace cuando uno inicia la carrera, donde se promete que no va abandonar las instituciones ni los superiores. Los de abajo juran no abandonar a los de arriba, que es el caso de los generales que estaban en las guarniciones de Maracaibo, el general Lara Estraño, el comandante de la Brigada Blindada, general Juan Ferrer Barazarte, el comandante de los paracaidistas, el general Moreno Guarache; el director de Inteligencia del Ejército, el general Reinaldo Valero Rivas. Esos generales actuaron dentro de los reglamentos militares a su nivel.  Reaccionaron en sus guarniciones, retomaron los puestos que habían perdido, otros quedaron presos como Ferrer y Moreno Guarache, pero Lara Estraño recapturó la guarnición de Maracaibo. Para sorpresa mía, todos esos oficiales fueron destituidos cinco días después del golpe e incomprensiblemente, el Alto Mando Militar, encabezado por Ochoa, el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el Inspector General y los comandantes de las cuatro fuerzas fue ratificado. Creo que si CAP los hubiera destituido en ese momento, la historia militar nuestra hubiese sido y actualmente sería otra, sin hablar de la parte política, sólo me refiero al aspecto militar.

El oficial retirado cree que el efecto negativo del golpe en las FAN durará unos 15 o 20 años más, por eso piensa que nadie puede asegurar si hay o no hay división en las FAN. “la unidad se verá a la luz de un conflicto, en el empleo bélico, sabremos si la FAN están sólidas, unidas y dispuestas al combate”.


jsantroz@gmail.com



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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