Dialogar o no Dialogar he ahí la cuestión

Con respecto a la reciente y extremadamente conveniente diatriba que se ha suscitado tras los comentarios hechos por un señor que a mi parecer goza de mucha más credibilidad, consecuencia y análisis de la que pueden tener muchos que solo gracias a este gobierno han logrado la “inteligencia” y unas formidables ideas desarrolladas aguardando estratégicamente, como los nada rojitos loritos, el correspondiente expresar de nuestro Comandante. 

Hoy más que nunca cualquier debate o diálogo político que se realice en el país sobre las dos diferentes visiones o propuestas de futuro que gravitan y pugnan en el quehacer político de la nación, indiscutiblemente, resultarán de sumo provecho para el avance y desarrollo de una necesaria madurez ideológica de nuestro pueblo. Al tiempo que sería una formidable oportunidad y marco para reimpulsar la aplicación de las tan esperadas 3R. De paso que necesariamente comenzaríamos asumir que los problemas más urgentes que hoy en día atravesamos no son exclusiva responsabilidad del gobierno sino de toda la nación, y por ellos es imprescindible que toda ella ejerza concurso en su combate. Oportunidad, por lo demás, nada desaprovechable para comenzar definitivamente ha fortalecernos mediante la necesaria e impostergable depuración, logrando escanear la actitud y rectitud de algunos advenedizos, y otros ni tanto, que siendo contemplados como los hiper-recontra-rrrevolucionarios del siglo XXI, con su llamativa dolce vita, desdicen de la vigencia del voluntarismo y desprendimiento profesado y propuesto por el Che.  

Estos neo combatientes ahora se nos quieren presentar más radicales y come candela que la propia y fosfórica Piedrita. Acusan odio demencial y antropófago hacia sus hasta hace poco colegas de la Oposición. Si están en cargos preferenciales no se permiten mayor música ni contorneo rítmico que el de Lloviznando Canto, incluso a más de uno se le habrá visto bailarlo con devota solemnidad. Y ya que “radical” viene del vocablo griego “raíz” (radix) y fuera empleado por algunos filósofos como equivalente a “principio”, “fundamento”, “causa”, “razón”; estos radicales siempre suelen radicarse al rabo de quien puede brindarles inteligencia, protección y comodidad, por “lealtad” acostumbran hablar solo inmediatamente después e igual que su mentor, más sobre todo si este se equivoca. Estos radicales, asumiendo solo ser raíces, ni siquiera suelen tener interés por analizar ni entender el mundo exterior. Y aunque no lo parezcan por naturaleza pueden llegar a ser unos excelentes e infalibles coleadores, gracias a que siempre se encuentran en lugares preferenciales pueden llegar a causar estragos cuando se dejan seducir por oscuras insinuaciones.  

Quien no quiera reconocerlo un buen chasco se llevará. Es increíble el agotamiento que actualmente le han impreso a nuestro proceso. En la agradable oportunidad de haber podido apreciar el rostro lozano y sincero de verdad e ímpetu proyectado por nuestra juventud en el reciente concierto que se le brindara al eterno Alí, con gusto pude sopesar el aborrecimiento que esta juventud mantiene por estos rastreros personajes de nuestra revolución, la interpretación de Sandino Primera los reflejó con elocuente nitidez.  

Un posible diálogo a quien, en todo caso, podría perjudicar sería precisamente aquellos sectores y monopolios empresariales que por la naturaleza y por las propias y oscuras condicionantes de sus intereses, nunca podrían permitirse el desliz de ventilar sus propuestas y verdaderas intenciones. Pensar y apostar que los cinco millones y tanto de venezolanos que votaron por el No son golpistas sería lo mismo que igualmente considerarlos como unos adinerados oligarcas.  

Si el diálogo y la posibilidad de sentarse alrededor de una misma mesa para discutir abiertamente bajo la luz y la participación de todo el pueblo, donde, además, se lograra dirimir y exponer libremente y sin tapujos cada unos de los planteamientos del conflicto, pareciera ser la única manera para que los hermanos colombianos alcanzasen su tan esperada y ansiada paz, acaso esta misma operación no nos podría servir para alcanzar mayores niveles de gobernabilidad y lecciones de democracia cuando, como por todos es sabido, que la temperatura actual de nuestro panorama político es sumamente más indicada y viablemente madura para este ejercicio de tipo socialista. Al final de todo, y ya que la verdad nunca ha dejado de ser nuestra mejor consejera, seguramente terminaríamos convenciendo a un buen porcentaje de los que, obviamente sin ser de la oligarquía, votaron por el No y sobre todo de aquel inalcanzable porcentaje de los nihilistas abstencionistas que elección tras elección han confirmado su omisión.

waldomunizaga@hotmail.com



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Waldo Munizaga


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