Borrar del mapa político a Rosales

La tarea en el Zulia es esa. Más de catorce años de ineficiencia en Maracaibo y todo el estado son la evidencia del fracaso de sus gestiones. Si usted tiene la oportunidad de conocer el Zulia, sus municipios y sus parroquias entenderá lo que digo. Rosales ha sido aunque electo, un gobernante virtual. Todo lo que dice hacer y no hace existe en vallas, en publicidades radiales, televisivas e impresas. Las obras están siempre proyectadas mas nunca concretadas, no están evidenciadas en la realidad, no están construidas. 

En 1999 egresé de la Universidad del Zulia y para entonces, la pasarela de la Facultad de Humanidades por “Maicaíto” se estaba haciendo (el asunto data de 1996). Lo más parecido a una pasarela que ha hecho –y creo que fue LUZ-, es un puente peatonal de seis metros de largo por tres de ancho que pasa sobre una cañada de la universidad, justo a 50 metros del “proyecto” que más que una pasarela parece un adefesio diseñado por el propio Rosales, un monumento a la desidia y a la chambonería arquitectónica, una basura visual e infuncional.  

No obstante, la maquinaria adeca o rebautizada con el nombre de “Un nuevo tiempo” (UNT) tiene experiencia en la compra de conciencias y votos, de quienes presas de la miseria y las penurias que ellos mismos han creado y profundizado caen en los abismos de bolsas de comidas, cestas navideñas, 50 o 100 mil bolívares y uno que otro artefacto de línea blanca en víspera electoral. Cambiar o negarse a un futuro con los restauradores del pasado por esas nimiedades es un dato para profundizar la revolución a todos los niveles. La batalla es dura y larga, pero hay que darla y ganarla. 

Rosales es cuestionado por múltiples actuaciones en su andar político. Recientemente y según investigaciones y declaraciones esgrimidas por el diputado de la Asamblea Nacional, Mario Isea, posee compañías aseguradoras y constructoras en el extranjero, así como cuentas bancarias e inmuebles adquiridos en dólares y que están a nombre de testaferros. Alega que tiene vinculaciones con los actores de la estafa al fisco nacional y a usuarios de la Lotería del Zulia, por el aval a una empresa de maletín que se hizo con los mismos personajes que la quebraron. Presuntamente, tiene más de doce (12) haciendas y falseó información de su declaración jurada de bienes. Un currículo así - por encimita-, es crucial para invitar a votar aún más, con conciencia. 

Su particular forma de hacer política está signada por la astucia, mas no por la inteligencia. Rosales maneja un muy particular español con ideas y freses cortas –eso es entendible- que tratan de ser conectadas dentro de un discurso vacío y repleto de lugares comunes, por no decir rincones. En el cierre de su campaña ayer miércoles 19 de noviembre en la Avenida Doctor Portillo en Maracaibo, no duró más de veinte minutos increpando a sus seguidores, muchos de ellos jóvenes que no llegan a 18 años de edad y que ondean banderas en los autobuses que contratan para trasladarlos desde comunidades deprimidas económicamente y por él. Yo los vi. Vi los buses estacionados desde la avenida 5 de julio hasta la 74. 

Cada idea en el “mitin” era ayudada por gaitas del acervo musical zuliano, de relleno, de cortina, tal como si estuviera en la radio; un show pues. Sin propuestas el hombre ha desgobernado. La vaga frase “contra el centralismo” es eje del discursete al igual que el de Pablo Pérez –de quien menos vale la pena hablar-; pero Rosales nunca se defendió de las denuncias que ya enumeramos y de aquellas acerca de prendas y joyas para seres de ultraderecha en la región y sus esposas, quienes comulgan con la desestabilización y el “fraude” ya cantado. Es hora de conminar a las bases del chavismo zuliano, PSUV, PPT, PCV y otros factores a que arreciemos la logística para vencer en la batalla del 23 de Noviembre. Es vital el triunfo de los revolucionarios en el Zulia. Hay que evitar las bajas pasiones. Es el destino de la región, del país, de la patria lo que está en juego, no el de uno como individualidad.

Borrar a Rosales del mapa político zuliano implica su desaparición del panorama político nacional, por cuanto goza del desprecio y desaprobación por parte de la mayoría de los elementos de la llamada “unidad”. Implica el aniquilamiento del reducto anquilosado de la IV República en la memoria y cultura de algunos venezolanos. Implica el debilitamiento de planes conspiradores, separatistas, invasionistas y paramilitaristas. Su ausencia política posterior al 23 de Noviembre traducirá la victoria de las conciencias y el compromiso reafirmado con la Revolución Bolivariana. ¡Disciplina política camaradas y fe en la esperanza y el futuro! Ver más allá de nuestras inconformidades y diferencias es estratégico. Ganemos Maracaibo y el Zulia. Es imprescindible. Luego empezaremos una nueva era revolucionaria y el decantamiento de las instituciones.  


israelcolina@yahoo.es



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