De cantante a candidato... o como ser oligarca y no morir en el intento

Hoy que lo vuelvo a mirar, lo hice con tristeza, bañado ya con las nieves que nos dan los años sobre su poblado cabello, acompañado con un hilo de egoísmo y rencor en su voz y sin esconder sus enormes deseos de tener el poder en sus manos.

Gracias a un aparatito, que nos permite el monitoreo de lo que pasa en las pantallas de los medios de desinformación, pude darme cuenta con gran nostalgia, el sentimiento de odio que abrigan sus pasiones.

Personaje que mereció el respeto de una parte de los venezolanos que apreciamos el folklore de nuestros llanos y porque no de nuestra tierra, pude apreciar en su actitud como se aleja del pueblo llano que escucha sus canciones.

Cantante que nos llevó por el camino de la poesía con su laguna vieja, la colma con la cloaca de la amargura, no se escapó a las adulancias de los medios. La diadema de garzas que pintó en su melodía se le fue de sus manos, cuando califica a un pueblo de indigno, por el solo hecho de correr tras un sueño de justicia y equidad. Que poca cosa resulta este ciudadano, al decir que nos obligan a vestirnos de rojos. Pobre diablo, que mal hecho le resultó el libreto que se caletreó con puntos y comas que le plasmó la dictadura de los medios. Lástima que escogió ese camino.

El indio aquel que se vistió de cardenal para cantarle a su pueblo, como dice la letra de otra canción que interpreta otro cantante del folklore y que ojalá no la embarre como el indio.

El capitalismo lo enamoró, empieza a dar cabezazos para sumergirse en el mundo de la oligarquía.

Quiero señalarle a este camarita, una verdad de las que pica y da carraspera. Mi muy estimado Rey, los negritos vegueros no entran en ese baile oligarca, lo único blanco que a usted lo adorna, es su pelo, lamentablemente para usted, esa no es tarjeta de presentación en esa fiesta. La estirpe que lo acompaña hasta ahora, son sus canciones que divierten y entretienen a la oligarquía, como todo lo que viene del pueblo.

Esa oligarquía que lo aconseja para que haga el ridículo en la política, jamás pondrá un pasaje suyo o una periquera musical de su autoría, sin aludirlo por lo que la periquera, en los jolgorios del country.

Podrá tener todos lo reales que quiera, comederos de lujo, como tiendas de ropa importada, en los centros comerciales del este, pero tendrá que andar con los ojos bien pelaos, para que no se lo coman o lo muden y no precisamente al country. Lo usarán como a un condón que usan y desechan cuando no sirve, como ha ocurrido con muchos que ya conocemos. Después se consiguen por los rincones llorando y arrepentidos.

Sino que lo diga una famosa miss, reina de la belleza universal, que por el hecho de disfrutar los manjares de la fama, envuelta de blancura y esplendor celestial ( se lo creyó ella, yo no). Pensó que podía alcanzar el sueño dorado de casarse con el príncipe azul, habitar en un castillo con sirvientas y mucamos, en la tierra deseada por muchas, de esta especie, se le convirtió en la tierra del nunca jamás. Sus delicadas zapatillas no pudieron posarse en las frescuras del césped verde del country.

Un cacique de alta esfera política y de adoptado abolengo (que tiene su cuentito bien guardadito) pero que es tema para otra conversa, se encargó de colocarle el muro de la vergüenza a la bella dama. Este reunió a toda la tribu familiar y en consejo de familia, dictaminó sobre la hermosa cenicienta “Esa paloma no pasa”. A lo que el galán enamorado de su pocahonta, como indio obediente acepto sumisamente, aseverando mas el dicho aquel, pudo mas el interés que el amor que le tenía., quedando nuestra protagonista vestida, alborotada y con ganas. A la pobre, no le quedó más remedio que comprarse un apartamento en los linderos del country, mirando desde lejos el sueño anhelado.

Esta es la historia de los ilusos que creen que porque la oligarquía le pela los dientes ya están formando parte de ella. Destino que los traidores alcanzarán por buscar posiciones llenas de falsedad e hipocresía. Trapos y vísceras que la sociedad sambil exhibe en sus pasarelas de odio hacia pueblo.

Volviendo con el que les conté al principio, esta belleza, se presentó en el albañal de Globovisión con una pobre oratoria que no convencía ni al moderador, la misma paja de siempre, allá viene el coco del comunismo.

A este camarita, se le tendrá que dar un buen sacudón con las misiones, el pobre todavía debe utilizar la trocha. Hay que aclararle, que: Si y si nos vestimos de rojo rojito por dentro y por fuera, cada vez que nos de la gana, porque somos rojos por dentro y por fuera y si y si nos da la gana hacer lo que el líder nos manda, y si y si, vamos a votar con las llaves de PSUV, y para que arrechan más los escuálidos, más nunca volverán.

Allá aquellos que creen que el comunismo es la bestia que vendrá con siete sellos y siete trompetas anunciando el fin del mundo.

Allá aquellos que creen en el sueño americano, que se les está desplomando, resucitará como un milagro de Dios.

Allá aquellos que creen que con un cambio de cuero y pellejo van a voltear la tortilla en los Estados Hundidos y que con el mulato reencauchado se acabaran las amenazas.

Allá aquellos que creen que el comunismo viene para arrebatarnos nuestras casas, apartamentos, carros, hijos y todo lo que en realidad no tenemos, pero no los creemos.

Preguntémosles a los ciudadanos estadounidenses donde están sus casas y apartamentos hipotecados por la banca, sus carros sin gasolina, sus hijos peleando por los intereses de otros, sin la esperanza de volver vivos a sus hogares y todo… gracias al capitalismo salvaje.

Ahora más que nunca, a vestirnos de rojo rojito junto con el mapa de Venezuela, el 23 de noviembre de 2008.

Patria, socialismo o muerte…venceremos.

Patria, socialismo o muerte…venceremos.

Norma.rojita@hotmail.com

Norma.rojita@hotmail.com


Esta nota ha sido leída aproximadamente 3412 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter




Notas relacionadas